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El nuevo Estado amenaza con llevarse puesto al "modelo"

El principal generador de empleo en la Argentina es el sector público y no los privados en lo que va del 2012. La presión impositiva es récord histórico y las empresas estatales, que se multiplican, no sobrevivirían un solo día sin los subsidios que reciben, ya que con sus ingresos no cubren ni la mitad de sus gastos.
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El debate entre más Estado o menos Estado, si o no, blanco o negro se volvió absurdo, caduco. Buenos y malos ejemplos sobran en el mundo para parase de uno u otro lado.  Desde Petrobras en Brasil o Codelco en Chile, hasta Aerolíneas Argentinas, buenos, malos y regulares ejemplos sobran. El verdadero debate es más simple: qué se quiere para el país y cómo podría ser la mejor forma de lograrlo.

Desde el colapso argentino en el 2001/2002, el país se embarcó en una reconstrucción social, política y económica en la que el Estado adquirió un rol central. Una década después, seguir asustando con la crisis y el neoliberalismo anula un debate necesario: ¿Qué Estado queremos como país y para qué lo queremos? ¿Cuánto se gasta desde el Estado, para qué y con qué objetivos?

El debate, ignorado hasta ahora, viene a cuento de dos datos clave, como son la evolución del empleo y el nivel de gastos de las empresas estatales, y una consecuencia directa: la creciente presión fiscal. Aquí van:

El sector público es el principal generador de empleo. El sector privado perdió dinamismo y está siendo eclipsado por un sector público que crece y se expande hace nuevas áreas. En el transcurso de 2012, el sector público se convirtió en el principal sostén de la demanda de empleo, con un incremento de 5% en la nómina (+73.000 empleados) entre el segundo trimestre de 2011 y el mismo período de 2012, según un estudio de la consultora Finsoport.

en particular, los Gobiernos provinciales lideraron esa dinámica, al aumentar la cantidad de empleados en relación de dependencia 8% en el último año (+54.000 empleados), lo que ha sido determinante en el incremento de las necesidades de financiamiento de numerosas provincias.

El panorama resultó notablemente diferente para el sector privado. Considerando sólo a los puestos de trabajo en relación de dependencia, la demanda de empleo del sector privado permaneció prácticamente estancada en torno de 6,2 millones de puestos al comparar los segundos trimestres de 2011 y de 2012. No obstante, la cantidad de trabajadores se redujo en 73.000 si se compara al segundo trimestre de 2012 con los primeros tres meses del corriente año.

Más empresas públicas, pero deficitarias. Una evidencia surge de las proyecciones económicas que contempla el Presupuesto 2013 para las 29 empresas públicas dependientes del Estado nacional, según un informe de la consultora Idesa en base a datos del Ministerio de Hacienda.

Aunque el informe de Idesa es parcial (no incluye ni Aerolíneas Argentinas ni YPF debido a que tienen pendiente la resolución de su propiedad), y se trata de proyecciones que generalmente subestiman los problemas financieros, resulta muy sugerente que, para el año próximo, se prevea lo siguiente:

• Las erogaciones totales de las 29 empresas públicas serían del orden de los $61.000 millones.

• Los ingresos propios sumarían apenas $27.000 millones; es decir aproximadamente el 45% del total de erogaciones.

• Los déficits a cubrir con fondos del Tesoro nacional llegarían a unos $34 mil millones.

Estas proyecciones oficiales del Presupuesto 2013 alcanzan para demostrar que las empresas públicas constituyen una de las principales fuentes generadora de déficit fiscal. Los $34.000 millones que se estiman destinar a financiar los desequilibrios de empresas públicas equivalen a aproximadamente el triple de lo que se asigna a la Asignación Universal por Hijo.

Y hay más. Para poder cerrar este año, el Gobierno aumentó la semana pasada en $11.377 millones los gastos del Presupuesto de este año. Lo hizo para pagar, entre otros rubros, los subsidios al gas, al transporte automotor y ferroviario , mayores erogaciones de Aerolíneas Argentinas, AYSA, Fútbol para Todos y la publicidad y propaganda oficial a cargo de Prensa y Difusión de Jefatura de Gabinete.

De ese total sólo $521 millones se financian con ingresos propios. Así el déficit fiscal de este año crece en $10.856 millones, de acuerdo a las cifras publicadas la semana pasada en el Boletín Oficial.

Sólo Aerolíneas Argentinas y Austral ya marcaron un nuevo récord en materia de subsidios girados desde el Estado: en lo que va del año recibieron $3.531 millones, cifra que a más de dos meses de finalizar el año ya supera los $3.455 que el Gobierno les había girado a lo largo de todo el 2011.

Un rasgo significativo, advierten desde Idesa, es que se mantiene un muy bajo nivel de transparencia en la gestión de esta parte del Estado y enormes desequilibrios que son cubiertos con fondos del Tesoro. En criollo: se gasta muchísimo y no se sabe bien en qué, cómo ni con qué resultado.

La consecuencia: más presión fiscal y recortes de gasto en obra pública. Esta decisión tomada de más (y no necesariamente mejor) Estado, tiene consecuencias directas sobre las vías que se eligen para financiar este proceso. La presión tributaria consolidada alcanzó en junio último un récord histórico al representar el 36,9% del Producto Bruto Interno (PBI), según se desprende de un informe elaborado por el Ieral de la Fundación Mediterránea.

Pero como con la mayor presión fiscal no alcanza para hacer frente a los gastos corrientes del actual Estado, desde el Gobierno se optó por aumentar el uso de financiamiento con la Anses y las reservas del Banco Central y, lo último, retacear en lo que va del año el Gasto en Capital (inversión en obras e infraestructura) para mantener el actual status quo estatal.

En los ocho primeros meses del año el Gasto de Capital acumuló un aumento del 13,8%, que contrasta con el 33% registrado por el gasto corriente. Esto permite inferir, según un informe del Iaraf, que el gasto total, que aún se mantiene creciendo a elevada velocidad (con una suba del 31% entre enero y agosto), es sostenido por erogaciones como el gasto en personal o en seguridad social.


Esto muestra que, para evitar mayores desequilibrios, desde el Gobierno se está optando por recortar fuerte el dinero destinado a obras públicas (que repercute en la economía generando más actividad, empleo y riqueza) en pos de preservar la actual estructura fija (gastos corrientes) del Estado.