El turismo se volvió cruelmente deficitario
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El turismo es otro de los escenarios en los que la pérdida de competitividad cambiaria golpea de la peor manera. Sólo en los primeros seis meses del año, Argentina registra el peor déficit de los últimos diez años. Es que en este período ya salieron a vacacionar fuera 1,3 millones de argentinos por encima de todos los turistas extranjeros que decidieron visitar el país, lo que significó una pérdida de divisas (fuga de capitales) de más de U$S900 millones en sólo seis meses.
El escenario es tan abrumador que de seguir así se duplicará el peor saldo negativo logrado hasta ahora desde la crisis del 2002 a la fecha, a menos que se endurezcan las restricciones para viajar y gasta en el exterior, lo que de todos modos sumará más descontento y protestas.
Según explica un estudio de la Fundación Mediterránea, realizado por Alejandra Marconi ([email protected]), la devaluación producida en Argentina en el 2002, que rompió la paridad peso/dólar vigente durante la convertibilidad, tuvo un efecto positivo en la balanza comercial del turismo. La devaluación hizo que fuera varias veces más caro para los argentinos viajar y gastar en dólares en el exterior. Esto, conjuntamente con una inflación interna que inicialmente no se disparó en la misma medida, creó las condiciones para que un déficit de casi U$S800 millones en turismo internacional en el 2002, se redujera paulatinamente, hasta llegar a un superávit de US$400 millones en 2007.
Sin embargo, a partir de ese año, la balanza empezó a perder gran parte del superávit obtenido, primero en el 2009, lo cual se explica por la crisis internacional y el desaliento a la entrada de turistas, y luego, en los últimos años, ya directamente con saldo negativo, seguramente afectado por la fuerte apreciación cambiaria observada en Argentina, explica el informe de la Fundación Mediterránea.
Y el problema se agudiza. El primer semestre del año, ya se acumula el peor déficit de la década, con casi US$900 millones de salgo negativo entre lo que gastan los argentinos en el exterior y lo que traen los extranjeros que visitan el país.
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Si persiste esa tendencia el resto del año, advierten desde la Fundación Mediterránea, se tendrá un déficit en divisas mayor al doble de cualquier año previo de la presente década, a menos que el cepo al dólar, junto con el encarecimiento del 15% (pago de impuestos anticipado) en el uso de tarjetas de crédito y débito en el exterior detengan la salida de argentinos al exterior. Será esto, o se sumarán nuevas medidas más duras para tratar de frenar la fuga de capitales que en los hechos significa el déficit turístico de Argentina.
¿Qué pasó?
Hasta el 2007, un tipo de cambio depreciado favorecía la entrada de turistas y servía de freno para que los argentinos puedan viajar al exterior. Distinta ha sido la situación en los últimos 5 años, en los que la inflación en dólares ha erosionado la competitividad de los bienes y servicios argentinos, haciéndolos “caros” para los visitantes extranjeros y permitiendo que los habitantes nacionales salgan al mundo con ingresos en dólares suficientes, ya que gastar fuera es igual o más barato que hacerlo en el país.
Sostenido en el tiempo, esto ha hecho que el gasto total promedio por persona haya sido siempre mayor para el caso de los argentinos que viajan al exterior que el de los extranjeros que visitan el país.
Entres 2002-2007, el gasto de los turistas que ingresan al país creció a una tasa anual promedio del 8%, mientras que los que salen lo hicieron a tasas del 4,7%. Luego, desde 2009, el gasto promedio de los argentinos en el exterior y el de los extranjeros en el país empieza a converger hacia el primer semestre de 2012 fruto de la inflación interna en dólares.
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Para el caso de los turistas que ingresan desde el extranjero, el mayor gasto refleja el aumento de costos de los servicios turísticos medidos en dólares. Para el caso opuesto, es decir el del gasto de los turistas argentinos en el extranjero, existe a partir de 2009 un estancamiento en la variable analizada. Que Argentina tenga inflación en dólares de dos dígitos en un contexto mundial de estabilidad de precios por crisis internacional, hace que para los argentinos (cuyos ingresos suben al ritmo de la inflación) sea más barato salir y vacacionar fuera. De ahí el déficit.
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Esta situación se traduce claramente en los números de la balanza turística que mide la cantidad de visitantes que llegan al país y el total de los argentinos que viajan al exterior. En el primer semestre de 2012, el saldo resultó negativo en 1,3 millones de personas, sobrepasando a cualquier año completo del 2002 a la fecha.




