El FMI vaticina para el país baja del desempleo
Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), Argentina no está blindada. En su informe sobre Perspectivas de la Economía Mundial, el organismo pronostica para 2012 menores crecimiento, más inflación y deterioro de las cuentas externas. La única buena noticia es que estima que el desempleo se reducirá cuando finalice el año próximo.
Pero en materia de precios y estadísticas, el FMI va más allá en el caso de Argentina, ya que al pie de los cuadros estadísticos agrega este leyenda: “Las cifras se basan en los datos oficiales del PBI y del índice de precios al consumidor (IPC-GBA). Las autoridades se han comprometido a mejorar la calidad de los datos oficiales sobre el PBI y el IPC-GBA de Argentina, de modo tal que la provisión de dichos datos se torne consistente con el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el Convenio Constitutivo del FMI. Hasta tanto mejore la calidad de los datos reportados, el personal del FMI utilizará también otros indicadores alternativos de crecimiento del PBI e inflación para el seguimiento macroeconómico, entre los cuales se incluyen estimaciones de analistas privados, que han mostrado desde 2008 un crecimiento que, en promedio, es significativamente más bajo que el crecimiento del PBI oficial; y datos elaborados por oficinas estadísticas provinciales y estimaciones de analistas privados, que han mostrado desde 2007 una tasa de inflación considerablemente más alta que la inflación oficial”.
Comercio y empleo
La crisis por la que atraviesa el mundo golpeará a la Argentina por el lado del comercio internacional, advierte el organismo, antes de señal en su informe que luego de cerrar el 2010 con un saldo positivo del 0,8% del PBI, en 2011 este resultado se tornará negativo en un 0,3% del PBI para continuar en esta tendencia durante el 2012 para cerrar con un rojo equivalente al 0,9% del PBI.
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El FMI estima que el empleo no sufrirá el impacto de la crisis global en Argentina.
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Pero entre tanto pesimismo, hay un dato que resulta positivo y bienvenido: la baja en el desempleo. Tras registrar una desocupación del 7,3% al cierre de 2010, el FMI proyecta que en este año el desempleo bajará al 7,3%, mientras que para el 2012 se espera que caiga hasta el 6,9%.
Proyecciones para la región
Los riesgos a corto plazo para las perspectivas regionales apuntan a la baja. Una desaceleración más profunda en las economías avanzadas, como Estados Unidos, dañaría el crecimiento, en particular en las economías dependientes del comercio exterior, el turismo y las remesas (América Central, la región del Caribe, México). Si la aversión mundial al riesgo se mantiene elevada, podrían intensificarse los riesgos de financiamiento externo para la región a través de un cambio de sentido de los flujos de capital y un fuerte ajuste de los desequilibrios en cuenta corriente y de los tipos de cambio.
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La importante presencia de bancos españoles en la región podría plantear algunos riesgos en un escenario de movimientos extremos en los mercados, pero estos riesgos se verán compensados por el modelo de filiales existente.
Por último, los posibles efectos de contagio de China podrían materializarse a través del comercio exterior —es decir, la manufactura y los precios de las materias primas— en el sentido de que una desaceleración más profunda en China inducida por las políticas podría dañar las perspectivas para los exportadores de materias primas de la región. No obstante, persisten algunos riesgos positivos: el crecimiento de la demanda interna podría superar las expectativas si los riesgos mundiales se disipan con relativa rapidez, reanudando una fuerte ola de flujos de capital hacia la región, y si el proceso de contracción de la política macroeconómica no avanza lo suficiente.
Teniendo en cuenta esta situación, es necesario diseñar políticas que hagan frente a dos fuerzas que se compensan: contener la presión interna de sobrecalentamiento y la acumulación de vulnerabilidades, respondiendo al mismo tiempo de manera adecuada al deterioro de las condiciones externas. En este contexto, los esfuerzos realizados hasta el momento por mantener una orientación monetaria neutral son positivos, aunque en los países donde se ha reducido la presión inflacionaria se podría considerar una pausa temporal en el proceso de contracción monetaria hasta que se despeje la incertidumbre. Probablemente se justifique una mayor contracción monetaria en aquellas economías donde los riesgos de sobrecalentamiento parecen más inminentes (Argentina, Paraguay, Venezuela).