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Después de las elecciones, el FMI será más duro con la Argentina

El próximo gobierno asumirá urgido por la necesidad de recomponer las relaciones, permitir las revisiones periódicas y entablar negociaciones serias para pagar la deuda con el Club de París. La convicción es que con Lagarde al frente y con el agravamiento de la crisis europea, quienquiera que asuma en diciembre próximo deberá corregir los puntos problemáticos mucho más rápido de lo que se esperaba.

Varios banqueros locales descontaban que para la Argentina sería un problema si la francesa Christine Lagarde asumía como directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), y parecen no haberse equivocado. Ahora creen que las primeras señales muestran que el organismo endureció su posición, aunque respetará la tradición de no interferir en las elecciones. Y que el próximo gobierno asumirá urgido por la necesidad de recomponer las relaciones, permitir las revisiones periódicas y entablar negociaciones serias para pagar la deuda con el Club de París, advierte en su edición de hoy el diario La Nación.

"Es por la intención de no interferir en el proceso electoral que dieron un plazo de seis meses" para corregir las estadísticas, dice un hombre de finanzas familiarizado con las negociaciones.
La convicción es que con Lagarde al frente y con el agravamiento de la crisis europea, quienquiera que asuma en diciembre próximo deberá corregir los puntos problemáticos mucho más rápido de lo que se esperaba con Dominique Strauss-Kahn en el timón.

"La Argentina tiene claramente que permitir que se haga la revisión de las cifras previstas en el artículo cuarto del estatuto del FMI y encarar negociaciones serias para salir del default con el Club de París, esos dos puntos se volverán cruciales", dice otro banquero.

"Los equipos técnicos del FMI son muy ortodoxos e importa mucho quién es el que le da la orientación política", dice otro hombre de finanzas que negoció muchas veces con el organismo. "Lagarde es Sarkozy, que tiene una visión mucho menos contemporizadora que la que tenía Strauss-Kahn, y hay que pensar que la dimensión de la crisis europea ha cambiado y empeorado las cosas. No es políticamente sostenible que mientras se piden sacrificios a los ciudadanos europeos se permita seguir sin pagar sus deudas con el Club de París a un país que se jacta de llevar casi una década con la economía en alza", agregó.

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