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EE.UU. registró la mayor inflación desde 2008

La inflación registró el pasado mes en Estados Unidos un incremento del 3,6% respecto a mayo de 2010 y del 0,2% en relación a abril de 2011, según informó el Departamento de Trabajo estadounidense. La economía norteamericana creció un 1,8% en el primer trimestre respecto al mismo periodo de 2010, lo que supone una ralentización en la recuperación del país.
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El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos alcanzó en mayo su nivel más alto desde octubre de 2008, justo después del estallido de la crisis financiera desatada por Lehman Brothers, destaca en su edición de hoy el diario El Mundo de España.

La inflación registró un incremento del 3,6% respecto a mayo de 2010, según informó el Departamento de Trabajo estadounidense. El incremento respecto al mes de abril fue de dos décimas.

El incremento de los precios coincide cuando el crecimiento de la economía estadounidense se debilita a niveles insuficientes para generar empleo. No obstante, aún es prematuro hablar de estanflación, uno de los peores fenómenos económicos al coincidir el estancamiento con el incremento de la inflación.

La economía de Estados Unidos creció un 1,8% en el primer trimestre respecto al mismo periodo de 2010, lo que supone una ralentización en la recuperación del país, cuyo Producto Interior Bruto (PIB) creció un 3,1% interanual en el cuarto trimestre del pasado año.

Más de lo esperado

La inflación comenzó a ejercer una presión mayor en la economía de EE.UU, como revela la evolución de los precios en mayo, que aumentaron un 0,1 % en el mes y un 3,6 % en el último año, la mayor cifra desde finales de 2008.

Según los datos que facilitó el Departamento de Trabajo, si se excluyen los precios de alimentos y la energía, la inflación subyacente el mes pasado fue del 0,3 %, la más alta en un mes desde julio de 2008.

La inflación interanual subyacente, es decir, la registrada desde mayo de 2010 a mayo de 2011, ha sido del 1,5 %, la más alta desde enero de 2010.

Estos datos revelan cómo han comenzado a encarecerse otros productos de consumo distintos de los combustibles, en los que hasta ahora descansaba la presión inflacionaria.

De hecho, en abril pasado, cuando los precios de las gasolinas estaban aún altos, la inflación subyacente fue del 3,2 %, inferior a la de ahora.

Este traslado de la inflación a los bienes de consumo podría llegar a preocupar a la Reserva Federal, que desde hace tres años mantiene los tipos de interés cerca del 0 % desde hace dos años y medio.

La inflación subyacente de mayo muestra también el impacto del incremento del 1,1 % en los precios de los vehículos nuevos, que registraron el aumento mayor desde octubre de 2009.

Los analistas vinculan este efecto con los problemas de suministro causados por el terremoto y el tsunami en Japón.

El informe mostró también aumentos generalizados de precios en otros productos y servicios, que van desde las tarifas en los hoteles, con un incremento del 2,9 % en mayo, la ropa, que subió un 1,2 % y los gastos en ocio, con un aumento del 0,3 %.

El precio de los alimentos subió un 0,4 % el mes pasado, y en este sector el aumento del 1,5 % en los precios de carnes rojas, blancas, pescado y huevos fue el más alto desde noviembre de 2003.

Todos esos aumentos contrarrestaron la bajada del 1 % en los precios de la energía en mayo, un mes en el que el precio promedio de la gasolina bajó dos centavos por galón (0,5 centavo por litro).

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo la semana pasada durante un discurso en Atlanta que la economía de EE.UU., cuyo ritmo de crecimiento aminoró en el primer trimestre, probablemente recuperará su ímpetu con la caída de los precios del combustible y cuando las fábricas en Japón se recuperen del desastre natural.

Según Bernanke "no hay muchas pruebas de que la inflación esté generalizándose o fortaleciéndose".

La Reserva Federal estudia ahora la conveniencia de adoptar una meta específica para la inflación. Los expertos del banco central consideran que ello podría beneficiar a los mercados laborales porque ayudaría a sujetar las expectativas de precios aun cuando las tasas de interés sigan siendo bajas.

El índice de precios de consumo (IPC) es la medida más integral de la inflación entre las tres mediciones mensuales de precios que hace el Departamento de Trabajo, porque incluye bienes y servicios. Casi el 60 % del IPC cubre los precios que los consumidores pagan por servicios que van desde pasajes aéreos hasta las consultas médicas.

Ayer, el Departamento de Trabajo informó que el índice de precios de productor (IPP) subió un 0,2 % el mes pasado, el ritmo más lento desde julio de 2010, ya que cayeron los costos de los alimentos y los incrementos en los precios de la energía se estancaron.

La inflación subyacente en el IPP -una medida que excluye los precios de alimentos y energía- subió un 0,2 % en mayo.

La mayoría de los analistas había calculado un incremento del 0,1 % en el IPP, y una inflación subyacente del 0,2 %.

El mes pasado, los precios de los alimentos bajaron un 1,4 %, la mayor caída mensual en casi un año y que reflejó principalmente la disminución de los precios de las verduras.

En mayo los precios de la energía a nivel de mayorista subieron un 1,5 %, el menor incremento desde noviembre.

Fuente. El Mundo.es y EFE