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Buscan maquillar un canje de deuda que huele a default

La Unión Europea lleva semanas hablando de "una reestructuración suave", destinada a esquivar el desprestigio y las consecuencias que supondría una reestructruración al uso para Grecia, y que consistiría en lograr que los bancos se comprometan a suscribir deuda nueva a medida que caduca la que tienen en cartera.
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La Unión Europea estudia una reorganización de la deuda griega que sea voluntaria para los acreedores privados, de manera que no sea percibida por los actores del mercado como una reestructuración de facto, según explicó un portavoz de la Comisión Europea (CE).

"Estamos examinando vías en las que los tenedores privados de bonos acordarían mantener su exposición, de manera voluntaria", explicó el portavoz de Asuntos Económicos y Monetarios del Ejecutivo comunitario, Amadeu Altafaj, en una nota publicada hoy por el diario Ámbito Financiero.
Altafaj reconoció que se trata de un "difícil ejercicio" pues, "dependiendo de la opción que se elija", "los participantes del mercado podrían consideran que se trata, en cierta manera, de una reestructuración de facto". La Comisión quiere "evitar desde el principio" esa posibilidad, explicó.

La CE lleva semanas hablando de "una reestructuración suave", destinada a esquivar el desprestigio y las consecuencias que supondría una reestructruración al uso para Grecia, y que consistiría en lograr que los bancos se comprometan a suscribir deuda nueva a medida que caduca la que tienen en cartera.

Alemania ha apostado por una opción más dura, al defender una prórroga de siete años en los vencimientos de los bonos griegos, opción vista con reticencia por el Banco Central Europeo, uno de los principales acreedores de Grecia.

Según dijo Altafaj, se trata de un "debate en marcha", por lo que todavía no hay ninguna "conclusión, ni tan siquiera un principio de acuerdo".

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