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Las paritarias ponen a prueba la tregua sellada por Cristina y Moyano

En la CGT dicen que no harán recomendaciones sobre la pauta salarial sin un gesto oficial a cambio. Candidaturas, Ganancias y fondos para las obras sociales, en la negociación. El líder sindical, Hugo Moyano, suspendió el paro previsto para hoy, pero exige a cambio respuestas del Gobierno.
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Nada volverá a ser igual en la estrecha sociedad que el kirchnerismo construyó en los últimos años con Hugo Moyano. La amenaza de un paro nacional del transporte lanzada por el camionero y luego suspendida blanqueó la tensión instalada en la relación entre el líder de la CGT y el Gobierno en los últimos meses y abrió un gran interrogante sobre las consecuencias políticas de ese quiebre a futuro. Una primera señal ofrecieron durante el fin de semana desde la propia CGT, donde se empeñaron en aclarar que, pese a la marcha atrás de Moyano con su embestida, los cortocircuitos con la Casa Rosada no están superados y mucho dependerá ello de algunos gestos que la conducción gremial exige a la presidenta Cristina Fernández.

“Hacen falta más que palabras para recomponer, queremos respuestas concretas”, refirió un referente cercano al camionero en directa alusión a los reclamos cegetistas por la suba del mínimo no imponible de Ganancias, el aumento de los fondos para las obras sociales sindicales y la discusión salarial en paritarias. Planteos gremiales que se superponen con reclamos políticos que abarcan la ampliación de espacios para la dirigencia sindical en las listas de candidatos del Frente para la Victoria y hasta el pedido del propio Moyano a Cristina para que el diputado y abogado de la central obrera, Héctor Recalde, se convierta en su compañero en la fórmula presidencial del oficialismo. Detrás de todo subyace la principal aspiración sindical: una acción oficial que ponga freno a la ofensiva judicial contra el gremialismo moyanista.

Mientras tanto la marcha de las paritarias será, desde la visión de Moyano y la conducción cegetista, un termómetro clave para medir la estabilidad de la tregua que el camionero acordó el viernes con el ministro de Planificación, Julio De Vido, para evitar la ruptura lisa y llana con el Gobierno. Para esta semana está previsto el inicio formal de las negociaciones salariales en actividades claves como comercio, bancarios y metalúrgicos, todas con reclamos de aumentos con pisos del 30%, aunque la expectativa del Ejecutivo apunta a poder encauzar esos acuerdos en alguna pauta “más razonable” que ubican por debajo del 28% que se estableció como suba en la paritaria docente. Claro que esa expectativa está subordinada a los “buenos oficios” de la conducción de la central obrera para “convencer” a esos gremios de suscribir la pauta oficial.

Sin embargo, desde el propio entorno del camionero alertaron que no habrá ninguna gestión en esa línea sin alguna muestra de reciprocidad palpable. “Si seguimos con este diálogo de sordos y no hay gestos concretos nadie va a mover un dedo para nada”, insistió otro dirigente.

Moyano ya prepara una convocatoria inminente de la cúpula cegetista para unificar el discurso de cara a las paritarias y a la vez redoblar la presión por los reclamos al Gobierno por los que aguardan una definición. La idea también es que de allí surja un renovado impulso al proyecto de Recalde que promueve la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias.

Por otra parte, el jefe de la CGT pretende superar las diferencias que surgieron puertas adentro de la central a raíz de su amenaza de paro y movilización a la Plaza de Mayo, finalmente suspendidas. Esos cruces fueron evidentes en la reunión del consejo directivo del viernes, donde gremios poderosos como la UOM, Uocra, UTA y Smata plantearon sus reparos con la estrategia del camionero, especialmente porque consideraban que la embestida sería interpretada como un abierto desafío a la Presidenta. “El paro no era la mejor alternativa, fue un poco apresurado”, admitieron desde uno de esos gremios.

No obstante, cerca de Moyano negaron que el paro haya sido suspendido por las discrepancias en la cúpula cegetista.

Fuente: Cronista.com