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2011: balance de un año que será bisagra para el mundo
Este año que finaliza tiene grandes chances de convertirse en un año bisagra desde el punto de vista económico, financiero y político, al estilo de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín y comenzó el derrumbe de todo el mundo comunista.
Como quien emerge con una fuerte resaca después de una larga noche de juerga y borrachera, el mundo se despide de este 2011 con la sensación de no recordar con exactitud lo que le sucedió a lo largo del año, con una cierta mezcla de déjà vu junto con imágenes borrosas de algo que ocurrió pero que todavía no se entiende cómo pudo haber pasado.
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Y, menos que menos, se asiste a un concierto de naciones que, hasta hace 20 años atrás se seguía llamando despectivamente “Países en Vías de Desarrollo”, pero que ahora son los que dan las lecciones de probidad al resto del mundo desarrollado, informa hoy el diario El Cronista.com
Si uno se ciñe a lo ocurrido durante 2011, salta a la vista que gran parte de los hechos acaecidos son consecuencia directa de la crisis financiera internacional que vive el mundo desarrollado desde mediados de 2007. Y que, en simetría con la crisis de la deuda latinoamericana de los '80, ahora les toca a las economías de Europa y EEUU vivir la dolorosa experiencia de hundirse bajo el peso del déficit fiscal y del endeudamiento excesivo.
E incluso en muchos casos, optar por la receta del ajuste (el famoso Consenso de Washington) para tratar de salir del pantano y después darse cuenta que se obtuvo el efecto contrario. Como se dijo, la resaca financiera tiene un cierto aire de déjà vu, pero como si se mirara a través de un espejo, lo que dificulta su comprensión.
Así comenzó el año que se va, con la imagen de Europa tratando de resolver el entuerto de la crisis griega y portuguesa y evitando a toda costa el contagio a países con mayor peso relativo como España e Italia.
Para más información entrar aquí.
Si uno se ciñe a lo ocurrido durante 2011, salta a la vista que gran parte de los hechos acaecidos son consecuencia directa de la crisis financiera internacional que vive el mundo desarrollado desde mediados de 2007. Y que, en simetría con la crisis de la deuda latinoamericana de los '80, ahora les toca a las economías de Europa y EEUU vivir la dolorosa experiencia de hundirse bajo el peso del déficit fiscal y del endeudamiento excesivo.
E incluso en muchos casos, optar por la receta del ajuste (el famoso Consenso de Washington) para tratar de salir del pantano y después darse cuenta que se obtuvo el efecto contrario. Como se dijo, la resaca financiera tiene un cierto aire de déjà vu, pero como si se mirara a través de un espejo, lo que dificulta su comprensión.
Así comenzó el año que se va, con la imagen de Europa tratando de resolver el entuerto de la crisis griega y portuguesa y evitando a toda costa el contagio a países con mayor peso relativo como España e Italia.
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