El Gobierno optó por medidas que hacen prever un 2012 más “frío”
¿Hacia dónde camina la economía? Todo indica que va rumbo a un enfriamiento de la actividad. Es casi unánime la percepción de que, sea por motivos externos o por cuestiones domésticas, en 2012 habrá un freno. Y también hay cierta coincidencia en que ha terminado un ciclo para el Gobierno. Nada será igual. Luego sí, vienen los debates sobre si es un giro a la ortodoxia, o si se trata de asumir los problemas creados en estos años de distorsiones. O por el contrario, si es una muestra de valentía al sincerar una economía algo desvencijada. No importa demasiado, lo cierto es que las cosas se mueven, destaca en su edición de hoy el diario La Nación.
El calor le sirvió al ministro de Economía, Amado Boudou, de excusa para guardar su campera de cuero. A su lado, descansa la guitarra. Así volvió al saco y la corbata, la indumentaria elegida para decirles a los banqueros que todo está controlado o que las reservas alcanzan para soportar el goteo de dólares de los bancos. O para formar un coro junto a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y repetir hasta el cansancio que hay dólares suficientes para que los bancos devuelvan a todos los ahorristas que lo quieran sus depósitos en moneda extranjera.
¿Qué sucede? José María Fanelli es economista del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes) y dice que las medidas que ha adoptado el Gobierno no están articuladas. "Se trata de medidas fiscales y monetarias que amortiguan los desequilibrios existentes. El problema es que no forman parte de un paquete consistente de medidas", sostiene. Según su visión, esto tiene dos consecuencias. La primera es que se pierden las sinergias: hay que coordinar el ajuste fiscal con el monetario para minimizar los efectos sobre el nivel de actividad y los ingresos de la población.
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