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Profecías para el dólar: qué dicen y esperan los especialistas

Algunos aseguran que el dólar se posicionará como eje de la economía doméstica, otros dicen que esta pulseada entre el Gobierno y los mercados terminará con un dólar que llegará a fin de año a 4,35 o 4,40. Todos coinciden en que hay una devaluación lenta pero progresiva y admiten que todavía no se ha desplegado toda la artillería para evitar que la divisa norteamericana aumente.

Mientras Boudou insiste en que “hay dólares suficientes para devolver”, un informe del Banco Central de la República Argentina indica que entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre los ahorristas sacaron de los bancos 645 millones de dólares. El stock de depósitos en dólares del sector privado cayó de 14.832 millones a 14.187 millones. Lo que significaría  que en los primeros cinco días de aplicación de severos controles a las operaciones cambiarias, los depósitos en dólares cayeron un 4,3%.

En tanto el minorista debe conformarse con tratar de resguardar sus pequeños, pero importantes ahorros en unos pocos billetes verdes que ahora le cuesta más conseguir, que cuestan más caros o simplemente no consigue.

Estamos atravesando un período de incertidumbre, no sabemos realmente cuál es la opción adecuada y la oportunidad correcta, por eso MDZ salió a consultarles a los especialistas sobre el futuro del dólar.

Lic. Dante Moreno, magíster y consultor económico

“En el tema del dólar, se deben analizar varios factores que convergen en la definición del tipo de cambio. Una primera mirada de esos componentes es el comercio exterior que ya no genera los dólares suficientes para hacer frente a las obligaciones en moneda extranjera y además las  reservas del BCRA ahoraondan los u$s 47 mil millones cuando en los inicios del año habían alcanzado los u$s 52 mil millones.

 La situación expuesta nos enfrenta a las siguientes alternativas posibles: el dólar  se transforma en un bien escaso lo cual deriva en el incremento de su cotización y la necesidad del gobierno de evaluar el endeudamiento externo para acceder a las divisas necesarias para el pago de la deuda dolarizada. 

 Concluido el proceso electoral la demanda de dólares de privados y empresas no declinó, básicamente un clima de incertidumbre se apoderó de los operadores que vislumbran dificultades en 2012 para el gobierno con los vencimientos de deuda en moneda extranjera.

 La ausencia de incremento en los niveles de operaciones, e incluso una baja en las transacciones como resultado de las últimas regulaciones impuestas desde el BCRA y la AFIP han menguado drásticamente la demanda.

 El mercado minorista en tanto no registra variaciones significativas, y solamente el billete marginal (dólar paralelo) ha experimentado fuerte alza alcanzando niveles superiores a los 4,85, como respuesta a las trabas mencionadas anteriormente en el mercado oficial.

 Es muy posible que en el futuro inmediato se ejecuten movimientos en procura de posicionar al dólar como eje de la economía domestica (básicamente especulación financiera), teniendo en cuenta que desde la Nación aun no existe una postura unificada del Ministerio de Economía y el BCRA para enfrentar la situación.

 El gobierno ha instrumentado devaluaciones progresivas con el objetivo de usar a la cotización de la divisa como ancla para moderar el precio de los productos importados y de los exportados en el mercado local.  El proyecto de Ley no sancionado del Presupuesto 2010 estipulaba una cotización $/u$s 4,10 y en 2012 se plantea una devaluación nominal fijando la cotización en $/u$s 4,40. No obstante el valor actual de la divisa norteamericana es factible pensar que el gobierno aun no ha desplegado toda la artillería instrumental para morigerar la tendencia alcista. En función del contexto macroeconómico vigente es aceptable aventurar que el destino en el corto y mediano plazo del precio del dólar al público, no sufrirá variaciones considerables”.

Sebastián Laza, especialista de Conexión  Financiera

“El mercado se va ir tranquilizando de a poco porque el gobierno le está ganando la pulseada muy fuerte, pero esto tiene un efecto colateral que es toda la incomodidad que está causando en los ahorristas más indefensos que somos los consumidores finales y pequeños ahorristas.

Antes de las elecciones se sabía que el dólar iba a subir porque estaba atrasado, no
convenía, no estaba claro y lo sabían todos, el gobierno y los mercados .

Ahora la cuestión es cuánto y cuándo devaluar. Es cierto que todos esperaban que eso se efectivizara después de las elecciones, pero el gobierno buscó otra alternativa, dijo “¿ ustedes me están jugando una pulseada?”.  Entonces el gobierno le quiso dar una lección a los mercados diciendo “vamos a devaluar, pero ustedes no me van a imponer ni cuánto y ni cuando”, por eso tomó estas medidas impopulares, con efectos colaterales.

El BCRA está vendiendo mucho menos dólares, además el techo del dólar se está
deslizando para arriba lentamente, como diciéndole a los mercados, “voy a devaluar, de a poquito y a mi manera”.

Durante las próximas semanas el mercado va a seguir así, cada vez más tranquilo que la primer semana, hasta que la gente pierda la atención. La gente seguirá con mucha dificultad para comprar dólares, el precio va a ir subiendo de a poquito, hoy está a 4.285, para fines de noviembre probablemente esté a 4.30 y a fin de año yo creo que llegará a los 4.40, pero será una evolución muy lenta, al ritmo que quiere el gobierno no al ritmo que quiere el mercado.

Claudio Burelli responsable de la mesa de operaciones de Puente, administración patrimonial de fondos, brokers


“De acá al corto plazo no creemos que hayan aumentos importantes en el tipo de cambio, puede llegar a subir algunos centavos para fin de mes. Antes de las elecciones todos apostábamos a una aceleración un poquito más fuerte en el tipo de cambio pero no está ocurriendo. Se sigue devaluando en el mismo promedio que los meses anteriores,

Hasta fin de año tampoco vamos a ver muchos cambios. A fin de año llegaría a los 4.30 o 4.33 para los mayoristas y 4.35 para los minoristas. Estas medidas han tranquilizado los mercados, los volumen negociados son menores.

Alejandro Trappé economista UNCuyo

“Lo que sucede y puede suceder son las siguientes:
Hasta la semana previa a las medidas de control, la presión sobre el mercado cambiario era difícil de sostener mucho tiempo más. Yo estuve alertando sobre esto. 

 Ante las alternativas de seguir con el tipo de cambio fijo o devaluar, el gobierno eligió un paso intermedio: separó los mercados, dicho de otra forma, abrió el mercado cambiario en dos, llamémosle oficial y paralelo. El oficial está fijo (o semifijo) en 4,27 y sólo pueden comprar "algunos", el paralelo o libre está por ahora 10% por encima y lo puede comprar cualquiera.

Esto se ha hecho muchas veces en la historia argentina, se llama "control de cambios" y normalmente lleva a mercados duales. Visto de esta forma, el gobierno ya devaluó porque es ya muy difícil conseguir dólares a 4,27 y muy sencillo conseguirlos más caros.  

El punto esencial es ¿qué hará el gobierno de ahora en más? Si se niega sistemáticamente a vender dólares a 4,27 (o sea, la AFIP le niega la autorización a todo el que vaya a comprar a las casas de cambios), significa que lo cierto es que liberó el mercado de dólares, que ya no hay oficial sino sólo paralelo y entonces ya no tiene presión sobre las reservas. Si empieza a autorizar a muchos a comprar, tendremos un mercado dual, porque algunos podrán comprar a 4,27 (los que puedan justificar fondos y estén al día con todos sus impuestos) y otros irán al paralelo. Depende de cómo regule las "autorizaciones" la AFIP, en qué escenario nos coloca: más cercano al dual o más cercano al libre. El tipo de cambio solamente fijo en 4,27 ya no existe, ya se armó el paralelo muy fuerte y no se va a desarmar fácilmente.

Lo cierto es que la presión de la demanda por dólares seguirá. La cuestión es que si el BCRA quiere proteger sus reservas, cierra la canilla de las "autorizaciones" y el mercado se le hace mas libre, la gente va más al paralelo, crece más ese tipo de cambio, la devaluación es mayor.

La primer semana fue "de transición": pocos se animaron a comprar, bancos y casas de cambio no se animaban a vender. Tímidamente apareció el mercado paralelo. Esta semana es más intensa, la gente se anima a comprar aún cuando queden registrados (4,27 es un precio muy tentador), el BCRA tiene que vender bastante (nadie sabe cuánto, pero hay indicios de que tanto o más que  antes de las medidas) y el paralelo se ha hecho ya fuerte y es muy difícil que baje. Hoy muchas transacciones ya se pactan y realizan a ese otro tipo de cambio.

Ese nuevo tipo de cambio es el que hay que tomar en cuenta para decisiones futuras. Y cuidado porque vienen seis meses duros para el mercado cambiario, mucha demanda por vacaciones (más aún este año que uno de cada tres argentinos va a fuera) y poca por liquidación de exportaciones). Si quieren blindar reservas, el tipo de cambio nominal es la variable de ajuste. Si además sinceran tarifas, la inflación es la variable de ajuste 2012.

Aparecen entonces un par de señales mas:
-  En busca de frenar el drenaje de divisas, el BCRA necesita "pisarles" los encajes en dólares que los bancos tienen en esa Entidad (para que no se los lleven, porque son parte del respaldo de las reservas). Cuando hace eso, los bancos no  tienen otra que pisar los depósitos en dólares u ofrecer al depositante pesos a cambio.  No creo que ocurra eso (sería una especie de "corralito") pero ya hay medidas de la AFIP para "asustar" a quien quiera retirar esos depósitos.

- Los bancos están subiendo las tasas pasivas pero mucho más las activas y están denegando préstamos esta semana. Si bien tiene mucha liquidez, no quieren prestar para no deshacerse de un peso y estar preparados.

Suba de tasas y suba de dólar (al mismo tiempo) es señal de desconfianza en cualquier economía.

No es una corrida cambiaria, es presión sobre ese mercado que, a mi juicio, se resuelve con una gradual devaluación del peso. Eso quitaría presión y frenaría la demanda especulativa lentamente. Si el gobierno se empeña en mantenerse "fijo" en 4,27, creo que la presión se hará más intensa y puede desbordarlo.

Lic. Viviana García Sotelo

En Twitter @vgarciasotelo