Entrevista a Kliksberg: "Las empresas privadas tienen que dar dinero y ayudar en salud y educación"
Deesafió a los empresarios que no atienden a la ética. "Comprometerse con la RSE no es hacerle un favor a otro, es hacerse un favor a si mismo", marcó. Estuvo en el foro de Responsabilidad Social Empresaria.
El sector empresario, luego de considerar los efectos que produjo la crisis financiera mundial, deberá aplicar conceptos ligados a la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) si tiene entre sus objetivos vivir la vida con mayor plenitud.
Esto lo definió el pensador, especialista en el área, y asesor de más de 30 gobiernos en todo el mundo Bernardo Kliksberg, quien con su charla magistral –durante el Primer Foro Nacional sobre RSE que se realiza en el Hotel Intercontinental de Mendoza- sensibilizó a los casi 450 empresarios que asistieron al acto de apertura del suceso que finalizará el martes.
Kliksberg manifestó que la necesidad de plegarse al movimiento de aplicación de RSE se funda, por ejemplo, viendo lo que sucede en América Latina: “Que tiene recursos naturales excepcionales. Con fuentes de energía baratas, materias primas estratégicas en gran cantidad y la tercera parte de agua limpia del planeta. Pero sin embargo en esta misma parte del planeta hay 190 millones de pobres”, comparó.
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En ese sentido destacó que mientras los recursos mencionados están a disposición de los seres que habitan suelo latinoamericano “el 34% de la población es pobre” y que “uno de cada cinco jóvenes están fuera del mercado de trabajo y están fuera del sistema educativo”, consideró. Además dijo que en una región donde “las tasas de mortalidad infantil y maternas son muy altas", "las políticas públicas tienen que actuar sobre estos asuntos” y que “la ciudadanía en toda América Latina está exigiendo que esas políticas públicas actúen. Pero la empresa privada en esta situación puede ser un gran aliado”, enfatizó.
“La empresa privada debería estar ayudando activamente en materia de salud pública, en educación, para que cada vez más personas tengan agua potable, como así viviendas”, completó.
En ese sentido justificó que los empresarios deberían estar ayudando “en primer término porque estamos en una etapa histórica, en el siglo XXI, donde hay una presión social cada vez mayor por replantear el papel de la empresa en la sociedad”, marcó.
Por ello hizo hincapié en que “la empresa no puede ser sólo para producir ganancias a sus accionistas, algo que es totalmente legítimo. Pero es tan importante hoy el rol de la empresa, que debe ser un ciudadano ejemplar y que tiene que ayudar en todo esto”, dijo. Y añadió: “Tiene que ayudar no solamente dando dinero sino involucrándose activamente a través de proyectos”.
Puntualmente sobre lo que sucede en materia empresaria en América Latina, Kliksberg, denunció que “hay muchos empresarios que sólo piensan en sus intereses inmediatos”.
Haciendo foco en dichos empresarios, el especialista que durante su disertación ventiló sus fuertes raíces de tipo religiosas anunció que “hay que exhortarlos a que se aclimaten al Siglo XXI, donde se necesita una empresa de otras características, sino les va a costar, porque a las empresas con responsabilidad social empresaria les va mucho mejor, como empresa, que las que no tienen responsabilidad social empresaria”.
Enumerando una serie de ventajas, Kliksberg, detalló: “Porque ganan mejores consumidores, buenos empleados, mejores inversionistas, son más confiables ante la sociedad y tienen mejor imagen corporativa, pero tiene que se una imagen real basada en los hechos”, exigió.
“Esto no es nuevo, así ya lo planteaba la Biblia. También la doctrina social de la propiedad, porque la propiedad tiene que ser compartida y debe ser solidaria, esto lo plantearon los papas Juan XXIII y Juan Pablo II y de la misma forma las principales religiones del planeta”, completó.
En contraste, Kliksberg estimó que “cuanta más resistencia oponga el sector empresario a aplicar la responsabilidad social más se retardará el progreso, por ejemplo, de Argentina”, anunció.
Sin embargo admitió que las nuevas generaciones de empresarios “son una esperanza muy importante, porque tienen menos intereses creados, por ello hemos creado un programa entre las universidades que se llama 100 jóvenes sobresalientes para que enseñen estas cosas en las casas de altos estudios, ya a las nuevas generaciones”.
No obstante aconsejó “a no descartar a nadie, todos pueden cambiar y hay que luchar por eso, en compañía con los medios que juegan un papel muy importante”, acotó.
Ensayando un mensaje duro, evitando lo que pueden sentir los empresarios creyentes, el hombre finalmente lanzó: “Esto es una cuestión de moral mínima de cualquier ser humano. Comprometerse en la RSE no es hacerle un favor a otro es hacerse un favor a sí mismo porque es vivir la vida con más plenitud”, cerró.
En ese sentido justificó que los empresarios deberían estar ayudando “en primer término porque estamos en una etapa histórica, en el siglo XXI, donde hay una presión social cada vez mayor por replantear el papel de la empresa en la sociedad”, marcó.
Por ello hizo hincapié en que “la empresa no puede ser sólo para producir ganancias a sus accionistas, algo que es totalmente legítimo. Pero es tan importante hoy el rol de la empresa, que debe ser un ciudadano ejemplar y que tiene que ayudar en todo esto”, dijo. Y añadió: “Tiene que ayudar no solamente dando dinero sino involucrándose activamente a través de proyectos”.
Puntualmente sobre lo que sucede en materia empresaria en América Latina, Kliksberg, denunció que “hay muchos empresarios que sólo piensan en sus intereses inmediatos”.
Haciendo foco en dichos empresarios, el especialista que durante su disertación ventiló sus fuertes raíces de tipo religiosas anunció que “hay que exhortarlos a que se aclimaten al Siglo XXI, donde se necesita una empresa de otras características, sino les va a costar, porque a las empresas con responsabilidad social empresaria les va mucho mejor, como empresa, que las que no tienen responsabilidad social empresaria”.
Enumerando una serie de ventajas, Kliksberg, detalló: “Porque ganan mejores consumidores, buenos empleados, mejores inversionistas, son más confiables ante la sociedad y tienen mejor imagen corporativa, pero tiene que se una imagen real basada en los hechos”, exigió.
“Esto no es nuevo, así ya lo planteaba la Biblia. También la doctrina social de la propiedad, porque la propiedad tiene que ser compartida y debe ser solidaria, esto lo plantearon los papas Juan XXIII y Juan Pablo II y de la misma forma las principales religiones del planeta”, completó.
En contraste, Kliksberg estimó que “cuanta más resistencia oponga el sector empresario a aplicar la responsabilidad social más se retardará el progreso, por ejemplo, de Argentina”, anunció.
Sin embargo admitió que las nuevas generaciones de empresarios “son una esperanza muy importante, porque tienen menos intereses creados, por ello hemos creado un programa entre las universidades que se llama 100 jóvenes sobresalientes para que enseñen estas cosas en las casas de altos estudios, ya a las nuevas generaciones”.
No obstante aconsejó “a no descartar a nadie, todos pueden cambiar y hay que luchar por eso, en compañía con los medios que juegan un papel muy importante”, acotó.
Ensayando un mensaje duro, evitando lo que pueden sentir los empresarios creyentes, el hombre finalmente lanzó: “Esto es una cuestión de moral mínima de cualquier ser humano. Comprometerse en la RSE no es hacerle un favor a otro es hacerse un favor a sí mismo porque es vivir la vida con más plenitud”, cerró.


