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Pobreza en Mendoza: para el Consejo Empresario la situación es "preocupante"

El crecimiento de la pobreza y la indigencia en Mendoza es un hecho que preocupa, según admitieron desde el Consejo Empresario Mendocino. Ya en septiembre del año pasado la entidad le dedicó su informe mensual a este tema, que hoy cobra relevancia luego de los datos difundidos por el Indec. Las necesidades insatisfechas y un abanico de limitaciones que da vueltas sin salida.

La situación de la pobreza en Mendoza es preocupante, sobre todo teniendo en cuenta que mientras a nivel nacional baja, en la provincia cada vez hay más pobres e indigentes, según los propios datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, cuestionados desde 2007. Esta situación no pasa desapercibida en los grupos empresarios locales, que desde hace ya varios meses venían vislumbrando una situación crítica al respecto.

Si bien el índice de pobreza llegó al 11,3 por ciento a finales de 2009 y está por debajo de la media nacional, que es de 13,2 por ciento, no es un hecho menor que en Mendoza haya cada vez más cantidad de personas que no tienen sus necesidades básicas satisfechas, con todo lo que ello implica.

Ya en septiembre del año pasado el Consejo Empresario Mendocino (CEM) había dedicado su informe mensual a analizar el tema de la pobreza. Aunque pasaron algunos meses y la situación económica del país registró una leve mejoría, lo detallado en ese momento no perdió vigencia ya que se da cuenta de los costos que para un país -en todos los niveles- implica tener ciudadanos con ciertas necesidades insatisfechas.

En diálogo con MDZ, Silvia Jardel, gerente general del Consejo Empresario, dijo que esta situación es “preocupante”, y que está agravada por el hecho de que las cifras oficiales, que da el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), estén subestimadas.

Es que a criterio popular y de economistas privados, si el INDEC admitiera la realidad, el índice de pobreza, así como otros más (tal es el caso de la inflación), los datos serían aún más desalentadores.

Según Jardel, las causas del crecimiento de la pobreza en Mendoza se deben a una serie de cuestiones coyunturales y a otras de fondo. “Con una inflación  de dos dígitos, la falta de programas estructurales que ataquen a las causas de la pobreza y el contexto de crisis, es difícil pensar que se esté reduciendo la pobreza”, admitió.

Si bien la inflación es un aspecto más en la formación de esta triste realidad social, es un dato crucial porque determina de manera inmediata el ingreso a esta categoría de las familias que con lo que reciben no pueden acceder a la Canasta Básica Total en el caso de los pobres, y a la Canasta Básica Parcial en el caso de los indigentes.

“Con la inflación disminuye en términos reales el poder adquisitivo y esto afecta por sobre todo a los sectores de menores recursos”, señaló la economista.

La falta de educación y la pobreza van de la mano

En el informe de septiembre del año pasado, el CEM alertó sobre la importancia de la educación para romper con la pobreza estructural.  “La carencia no solo se refiere a la carencia de ingresos, sino también a la falta de posibilidades”, sostuvo Jardel.

La falta de acceso a la educación no es un dato que el INDEC tenga en cuenta a la hora de medir la pobreza y la indigencia. Sin embargo, desde el CEM alertan que este es un factor determinante para poner fin al “círculo vicioso” de la pobreza, en el que la falta de educación lleva a en el futuro tener empleos de baja calificación, con bajos ingresos, y –en el peor de los casos- estar excluido del mundo laboral, repitiendo la historia en la siguiente generación.

En el informe mensual de octubre de 2009, el CEM publicó un análisis de la relación entre educación y pobreza (con datos de 2007) en el que se describe que más del 50 por ciento de los jefes de hogar empleados que no alcanzaron a completar la primaria son considerados pobres.

En tanto, un 35 por ciento de los jefes de hogar empleados que no completaron la escuela secundaria son considerados pobres; mientras que sólo el 16 por ciento de los jefes de hogar empleados que completaron la secundaria están en esa situación.

Por otra parte, sostiene que el 68 por ciento de los jefes de hogar empleados, considerados pobres, no completaron la secundaria. Además, sostiene que si el jefe de hogar empleado posee primaria incompleta la probabilidad de ser pobre es del 64,8 por ciento, mientras que si tiene secundaria completa es del 16,8 por ciento. En conclusión, el CEM sostiene que cuanto mayor es el nivel educativo alcanzado, menor es la probabilidad de ser pobre.

Causas de fondo, soluciones superficiales

Por otra parte, la gerente del CEM se refirió a las medidas aplicadas por la Nación, tendientes a contener el aumento de la pobreza. Respecto a la asignación universal por hijo, consideró que “es un paliativo más”, que no ataca las causas más profundas de la pobreza.

Además, Jardel expresó lo que desde el Consejo Empresario Mendocino consideran alternativas para avanzar en la lucha contra la pobreza. Por un lado destacó la necesidad de mejores accesos a los niveles de educación y salud, como así también de servicios básicos, como el agua potable. Consideró una pata fundamental la implementación de políticas de Estado a largo plazo “que generen un clima propicio de negocios”, favorable a la atracción de inversiones, que generen mano de obra.

En cuanto a la decisión del gobierno provincial de tener mediciones propias,calificó a la iniciativa como “muy auspiciosa”, ya que –si se hacen correctamente- se podrá tener un panorama certero de la realidad. “Si no hay un correcto diagnóstico no se pueden enfocar las políticas para revertir el problema”, concluyó.