Carne: para Jaque, no es inflación sino "variación estacional de precios"
"La inflación es cuando absolutamente todos los precios aumentan. Las variaciones estacionales existen y de hecho hay muchos productos, como el tema de la carne y los lácteos, que han crecido" explicó el gobernadorsobre los fuertes aumentos en productos alimentarios básicos que sufren los argentinos.
Las polémicas en torno al precio de la carne son más cada día: unos que dicen que no es inflación, sino aumento estacionalizado; otros que aseguran que en un mes se abaratará; otros que pronostican subas "sin techo", están los que le hechan la culpa a la sequía y los que acusan al gobierno por falta de políticas para el sector.
Los cierto es que cada uno de ellos defiende sus argumentos, algunos más alejandos de la realidad que otros.
El que se sumó a las explicaciones de los fuertes aumentos de precios en el producto esencial en la dieta de los argentinos fue el gobernador Celso Jaque.
Sin distanciarse de la conducta mantenida desde el inicio de su gestión, el mendocino coincidió con el ministro de Economía, Amado Boudou, y con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y aseguró que se trata de aumento estacional del precio de la carne.
Jaque diferenció este fenómeno de la inflación: "Una cosa es la inflación y otra es la modificación permanente de los precios. Es cierto que hay precios estacionales porque la inflación es cuando absolutamente todos los precios aumentan. Las variaciones estacionales existen y de hecho hay muchos productos, como el tema de la carne y los lácteos, que han crecido".
De esta manera el gobernador ratificó lo dicho por Boudou, que aseguró que lo que está sucediendo con la carne es "reacomodamiento de precios".
Además, estuvo a tono -indirectamente- con el polémico Guillermo Moreno, quien dijo hoy que la solución para este problema sólo llegará con el tiempo: cuando termine el verano y se incremente el nivel de ingreso de hacienda en el Mercado de Liniers.
Según empresarios, productores y economistas, la suba del precio de la carne y los lácteos está originada en la sequía que azotó al país en los últimos dos años, en las que se perdieron miles de cabezas de ganado y que llevó a los productores a verse en la necesidad de liquidar vientres.
Pero agregan que faltan políticas estructurales que alienten las inversiones en el sector.
En tanto, el economista Jorge Day -miembro del IERAL- aseguró que el aumento excesivo de la carne (que supera el 40 por ciento, y que en algunos cortes, por ejemplo las blandas de primera, como lomo o filet, valen entre $35 y $40) sí corresponde a un proceso inflacionario, agravado por una crisis estructural en el sector.
Day explicó a MDZ que la base del aumento es la falta de oferta, derivada de la sequía. Por lo que al aumento de precios propio de un proceso inflacionario se suman otros vinculados a problemáticas propias del sector.
El economista explicó que cuando se habla de aumento estacional se hace referencias a casos como el del helado, que aumenta en verano, o el de los útiles escolares que se dispara en enero y marzo y después merman las subas, mientras los demás precios siguen subiendo.
Según Day, en el caso de las carnes y algunos lácteos la situación tiene otro compomente: la emisión de más cantidad de dinero, del que la gente se desprende -ya sea comprando dólares o invirtiendo en bienes de capital- por el temor a constantes subas de precios.
Estos factores que conducen a la inflación influyeron todos en el caso de la carne, por lo que es descartable la opción de una "suba estacional".
Además, el economista explicó que en una economía en la que la inflación crece al ritmo del 3 por ciento anual las variaciones de precios entre los diferentes productos son menos pronunciadas, caso contrario al de Argentina, que en 2009 el IPC llegó al 20 por ciento, según estimaciones privadas.
En este contexto es usual que los aumentos entre unos productos y otros sean mucho más perceptibles.
En tanto, el miembro del IERAL destacó la incidencia que tienen los aumentos de la carne y los lácteos en la canasta alimentaria. Ya que el primero de los productos representa el 13 por ciento en promedio de lo que una familia mendocina consume por mes, mientras que los derivados de la leche -leche, manteca y queso- representan el 5 por ciento, según las estimaciones realizadas por la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) en 2005.
De esta manera el gobernador ratificó lo dicho por Boudou, que aseguró que lo que está sucediendo con la carne es "reacomodamiento de precios".
Además, estuvo a tono -indirectamente- con el polémico Guillermo Moreno, quien dijo hoy que la solución para este problema sólo llegará con el tiempo: cuando termine el verano y se incremente el nivel de ingreso de hacienda en el Mercado de Liniers.
Según empresarios, productores y economistas, la suba del precio de la carne y los lácteos está originada en la sequía que azotó al país en los últimos dos años, en las que se perdieron miles de cabezas de ganado y que llevó a los productores a verse en la necesidad de liquidar vientres.
Pero agregan que faltan políticas estructurales que alienten las inversiones en el sector.
En tanto, el economista Jorge Day -miembro del IERAL- aseguró que el aumento excesivo de la carne (que supera el 40 por ciento, y que en algunos cortes, por ejemplo las blandas de primera, como lomo o filet, valen entre $35 y $40) sí corresponde a un proceso inflacionario, agravado por una crisis estructural en el sector.
Day explicó a MDZ que la base del aumento es la falta de oferta, derivada de la sequía. Por lo que al aumento de precios propio de un proceso inflacionario se suman otros vinculados a problemáticas propias del sector.
El economista explicó que cuando se habla de aumento estacional se hace referencias a casos como el del helado, que aumenta en verano, o el de los útiles escolares que se dispara en enero y marzo y después merman las subas, mientras los demás precios siguen subiendo.
Según Day, en el caso de las carnes y algunos lácteos la situación tiene otro compomente: la emisión de más cantidad de dinero, del que la gente se desprende -ya sea comprando dólares o invirtiendo en bienes de capital- por el temor a constantes subas de precios.
Estos factores que conducen a la inflación influyeron todos en el caso de la carne, por lo que es descartable la opción de una "suba estacional".
Además, el economista explicó que en una economía en la que la inflación crece al ritmo del 3 por ciento anual las variaciones de precios entre los diferentes productos son menos pronunciadas, caso contrario al de Argentina, que en 2009 el IPC llegó al 20 por ciento, según estimaciones privadas.
En este contexto es usual que los aumentos entre unos productos y otros sean mucho más perceptibles.
En tanto, el miembro del IERAL destacó la incidencia que tienen los aumentos de la carne y los lácteos en la canasta alimentaria. Ya que el primero de los productos representa el 13 por ciento en promedio de lo que una familia mendocina consume por mes, mientras que los derivados de la leche -leche, manteca y queso- representan el 5 por ciento, según las estimaciones realizadas por la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) en 2005.

