Llegarán 10 millones de kilos menos y el precio de la carne no tendrá techo
En todo el 2008 ingresaron a Mendoza un total de 54,19 millones de kilos de carne vacuna para consumo. Esa cantidad cayó a 50,19 millones de kilos en todo el 2009, lo que marca una retracción del 7,38%. En lo que va de 2010, con datos hasta el 20 de octubre, ingresaron a la provincia 33,59 millones, según datos suministrados por la Dirección de Ganadería de Mendoza, por lo que se espera que en el mejor de los casos de aquí a fin de año ingresen otros 7 millones de kilos. Bajo este esquema, con suerte a la provincia ingresarán este año 40 millones de kilos de carne vacuna, lo que representa una baja de 10 millones de kilos (-20%) con respecto al año pasado y de 15 millones (-26%) si la comparación es con el 2008.
La falta de carne vacuna es proporcional al aumento. Como se está volviendo un bien escaso, la demanda es mayor por lo tanto suben los precios en un contexto ya de por sí afectado por una aceleración inflacionaria como es la economía provincial y nacional.
La carne sube porque no hay producción suficiente como para satisfacer los niveles de consumo que se venían registrando. Entre enero y agosto de 2010 la producción nacional de carne vacuna alcanzó las 920.963 toneladas de carne y huevo, cifra que representa una baja del 23,38% en relación al 1.202.12 toneladas registradas en igual período de 2009, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCV).
La menor producción tiene su correlato directo sobre la faena. Entre enero y junio de 2010 (último dato disponible) se han faenado 6,03 millones de animales a nivel país, mientras que a igual período de 2009 ya se habían faenado 7,79 millones. Esto marca una baja en la faena nacional de vacunos del 22,6%, según el IPCV.
La mala noticia es que la espiral inflacionaria seguirá acelerándose de aquí a fin de año potenciada por el mayor consumo que se espera para las fiestas de fin de año y arrastra consigo a productos substitutos (pollo, cerdo, pescado) que no están afectados por la misma crisis coyuntural (escasez) pero que igual suben para no perder terreno frente a su principal competidor.
El problema es grave y no se soluciona con controles de precios, ya quedó más que claro, ni dejando de comprar un producto para elegir otro. Por esto es que en el último año, la Canasta Alimentaria en Mendoza aumentó 35,9% y la Canasta Básica (parcial) lo hizo 26,0%, según datos del índice de precios de la UNCuyo al cierre de septiembre. Y un dato más relevador: el 24%, casi una cuarta parte, del incremento de la Canasta Básica que mide la UNCuyo lo explica sólo el rubro carnes.
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“Tenemos una suba generalizada de precios en la hacienda porque no hay y si se tiene en cuenta que para las fiestas sube el consumo, los precios van a seguir subiendo y es imposible predecir cuánto”, explicó Javier De Carolis, dueño de uno de los frigoríficos más importantes de la provincia, para quien “no se puede hablar de escasez porque los precios se van a volver prohibitivos para sectores cada vez más amplios de la población y van a dejar de comprar”.
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Prueba de ello es que el consumo sigue cayendo pero los precios no se enfrían. Según datos del IPCV, en el primer semestre del año el consumo promedio anualizado es de 57,3 kilos por persona al año en la Argentina, una baja del 16,6% en relación a los 68,7 kilos per cápita de promedio con el que se cerró 2009.
Escalada generalizada
La menor producción de carne está haciendo que la escalada de precios se traslade a toda la cadena de comercialización. Según datos de un ente nacional regulador como es la ONCCA, en enero el precio promedio del kilo de vacuno vivo se pagaba a $3,70. A agosto de este año el valor promedio ya está en $5,61. Esto ha hecho que, por ejemplo, el kilo de res faenado se venda hoy a los carniceros de Mendoza a entre $16,5 a $17, cuando el año pasado se pagaba a $7, recordó De Carolis.
Los incrementos registrados en los distintos eslabones de la cadena han hecho que hacia el final, los precios al consumidor a nivel nacional, se registren incrementos en cortes como el Asado del 179,25% entre setiembre de 2007 e igual mes de 2010 (de $8,10 a $22,62 el kilo) o de 109,68% en el caso del Lomo (de $17,65 a $37,01 el kilo), según datos del IPCV.
Lo curioso y a la vez más alarmante es que productos substitutos de la carne, como el pollo, que no padece problemas coyunturales de escasez, igual está subiendo de precio. Según datos del IPCV, el kilo de pollo aumentó 101,28% al pasar de $4,67 a $9,40 en los últimos tres años.
La crisis de la carne, que se desató por el avance de la soja (es más rentable producir granos que carne) que ya se cultiva hasta en San Luis, sumado a las políticas aplicadas por el Gobierno nacional (control de precios y cierre de las exportaciones), está estallando ahora por el lado de los precios internos y el consumo, encareciendo también a los productos substitutos y la canasta alimentaria en general, en una escalada que nadie anticipa cuál será su techo.



