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Las trabas alemanas al vino argentino implicarán más controles e inversiones
Las bodegas deberán dejar de usar la natamicina y los controles y certificaciones serán más estrictos. Ven la medida alemana como un "llamado de atención".
El freno al ingreso de algunos vinos argentinos por parte de autoridades sanitarias alemanas implicarán cambios e inversiones en las prácticas enológicas. Distintas entidades relacionadas al vino admitieron el uso de natamicina en la limpieza de tuberías, pero negaron que este antibiótico se utilice para la elaboración de la bebida.
De todos modos, reconocen que el uso de la natamicina debería descartarse por completo en las bodegas, aunque eso requería una inversión mayor por parte de los empresarios, una cuestión que desde hace algún tiempo preocupa seriamente a los productores de vino.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) inició el proceso de compra de un scanner igual al que adquirió por Alemania, unas 300 veces más sensible con el que actualmente cuenta el INV, para detectar restos de esta y otra sustancias, aún cuando se trate de cantidades ínfimas.
Según dijo el titular del INV, Guillermo García, la detección de natamicina se debió a las imposibilidades técnicas locales de hacer la determinación igual que en Alemania. Sin embargo, reconoció que se adquirirá un nuevo cromatógrafo HPLC para poder detectar la sustancia.
En tanto, el gerente de Bodegas de Argentina, Juan Carlos Pina, habló del tema y aseguró que esta medida por parte de Alemania implica que los productores mendocinos –involucrados en el uso de la natamicina- y los de Argentina en general deberán de ahora en adelante estar más atentos a las exigencias del mercado internacional.
“Tenemos que tener más cuidado, cada vez los países son más exigentes. Hay que estar preparados para reglas de mercado cada vez más estrictas”, señaló Pina.
Al mismo tiempo, el gerente de la entidad aseguró que la imagen de los vinos argentinos en el mundo “no se dañó” y aclaró que las bodegas que sufrieron el freno por parte de Alemania sí pudieron ingresar su producción a otros países europeos.
Al respecto se pronunció el presidente de la COVIAR (Corporación Vitivinícola Argentina), José Molina, quien llamó a los bodegueros a estar más atentos a las exigencias del mercado externo y a invertir para evitar futuras trabas.
“Ahora y en el futuro necesitamos trabajar fuerte con la trazabilidad y las buenas prácticas de calidad para estar actualizados”, advirtió Molina.
Por otra parte, el titular de COVIAR admitió las falencias tecnológicas del país y señaló que “la tecnología que tenemos en Argentina no permite trabajar con los niveles exigidos por el mundo”.
Por eso llamó a los productores a invertir en maquinaria e investigación científica.
Aunque en muchas ocasiones los productores mostraron sus quejas por los altos costos de insumos que deben soportar, que hace disminuir la rentabilidad, Molina señaló que no es motivo para desconocer las reglas del juego. “La rentabilidad la tendremos que buscar con mayores estudios”, dijo.
Sin embargo, minimizó la gravedad de la decisión de autoridades sanitarias alemanas y la calificó como “un llamado de atención”. “Esto es un alerta que nos permitirá hacer una modificación, pero de ninguna manera significa que el mercado esté perdido. La situación es totalmente reversible”, aseguró
“Tenemos que trabajar más en los controles, se tendría que eliminar el uso de la natamicina en los productos de limpieza”, sostuvo.
“Argentina se caracteriza por la buena calidad de sus vinos, pero evidentemente nos tenemos que ir adaptando a lo que va sucediendo en el mercado y usar la misma tecnología que utilizan los países más avanzados”, reconoció Molina.
Por otra parte, deslizó críticas hacia las autoridades sanitarias alemanas y admitió: “Quisiera saber si se informó a la Argentina de que se iba a incorporar ese scanner”, que permite la mayor detección de sustancias.
En este sentido recordó lo que sucedió con Rusia el año pasado, cuando frenó el ingreso de cítricos y uvas de mesa porque no habían sido enviadas en cajas termotratadas.
Molina señaló que ese fue un golpe muy fuerte para los productores locales porque la mercadería se perdió. Sin embargo, señaló que Argentina había sido previamente avisada de esa nueva imposición, pero sólo fue difundida por el Boletín Oficial, que no es de lectura corriente por parte de los exportadores.
En esta oportunidad, desde el INV confirmaron que la detección de natamicina no era práctica habitual en Alemania ni en Argentina, pero que ahora sí se ha incorporado su análisis como control de rutina.
“Tenemos que tener más cuidado, cada vez los países son más exigentes. Hay que estar preparados para reglas de mercado cada vez más estrictas”, señaló Pina.
Al mismo tiempo, el gerente de la entidad aseguró que la imagen de los vinos argentinos en el mundo “no se dañó” y aclaró que las bodegas que sufrieron el freno por parte de Alemania sí pudieron ingresar su producción a otros países europeos.
Al respecto se pronunció el presidente de la COVIAR (Corporación Vitivinícola Argentina), José Molina, quien llamó a los bodegueros a estar más atentos a las exigencias del mercado externo y a invertir para evitar futuras trabas.
“Ahora y en el futuro necesitamos trabajar fuerte con la trazabilidad y las buenas prácticas de calidad para estar actualizados”, advirtió Molina.
Por otra parte, el titular de COVIAR admitió las falencias tecnológicas del país y señaló que “la tecnología que tenemos en Argentina no permite trabajar con los niveles exigidos por el mundo”.
Por eso llamó a los productores a invertir en maquinaria e investigación científica.
Aunque en muchas ocasiones los productores mostraron sus quejas por los altos costos de insumos que deben soportar, que hace disminuir la rentabilidad, Molina señaló que no es motivo para desconocer las reglas del juego. “La rentabilidad la tendremos que buscar con mayores estudios”, dijo.
Sin embargo, minimizó la gravedad de la decisión de autoridades sanitarias alemanas y la calificó como “un llamado de atención”. “Esto es un alerta que nos permitirá hacer una modificación, pero de ninguna manera significa que el mercado esté perdido. La situación es totalmente reversible”, aseguró
“Tenemos que trabajar más en los controles, se tendría que eliminar el uso de la natamicina en los productos de limpieza”, sostuvo.
“Argentina se caracteriza por la buena calidad de sus vinos, pero evidentemente nos tenemos que ir adaptando a lo que va sucediendo en el mercado y usar la misma tecnología que utilizan los países más avanzados”, reconoció Molina.
Por otra parte, deslizó críticas hacia las autoridades sanitarias alemanas y admitió: “Quisiera saber si se informó a la Argentina de que se iba a incorporar ese scanner”, que permite la mayor detección de sustancias.
En este sentido recordó lo que sucedió con Rusia el año pasado, cuando frenó el ingreso de cítricos y uvas de mesa porque no habían sido enviadas en cajas termotratadas.
Molina señaló que ese fue un golpe muy fuerte para los productores locales porque la mercadería se perdió. Sin embargo, señaló que Argentina había sido previamente avisada de esa nueva imposición, pero sólo fue difundida por el Boletín Oficial, que no es de lectura corriente por parte de los exportadores.
En esta oportunidad, desde el INV confirmaron que la detección de natamicina no era práctica habitual en Alemania ni en Argentina, pero que ahora sí se ha incorporado su análisis como control de rutina.