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La crisis del Central condiciona el financiamiento de la provincia
La pelea entre la presidenta y el titular del Banco Central afectaron la búsqueda de créditos para Mendoza. Además de las escasas ofertas presentadas y la falta de acceso al mercado internacional, los costos de los préstamos se elevaron por las turbulencias ocasionadas. Jaque evalúa estrategias para demorar el endeudamiento hasta que la situación se normalice.
El conflicto entre el Gobierno y el Banco Central perjudicó sustancialmente el endeudamiento provincial y llevó a que el Ejecutivo analice nuevas alternativas de financiamiento para el mediano plazo, luego de resolver las cuestiones urgentes.
Es que la pelea entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el titular del Central, Martín Redrado, influye directamente sobre el mercado financiero local y colocan a la Argentina en una posición de mercado riesgoso a nivel internacional.
Las turbulencias provocadas por la crisis institucional que estalló el 6 de enero le jugaron una muy mala pasada al gobernador Celso Jaque porque se desató justo en el momento en que la provincia definía su endeudamiento por 420 millones de pesos y entorpecieron los pronósticos que hasta ese momento se mostraban alentadores para el país.
La polémica en torno a la remoción de Martín Redrado del Banco Central y el consiguiente embargo de cuentas que el organismo tiene en la Reserva Federal estadounidense, por pedido de los tenedores de bonos en default, afectaron la calificación de Argentina en el mercado internacional y le cerró la puerta a la provincia para conseguir créditos de organismos externos.
Además, llevó las tasas de intereses que fijan los bancos a un 12% en dólares, lo cual es un valor altísimo, teniendo en cuenta que países como Brasil toman créditos a tasas de entre el 5% y el 6%.
Esta coyuntura llevó a que el Gobierno provincial evalúe tomar crédito antes de finales de enero para solucionar las necesidades financieras en el corto plazo –unos 100 millones de pesos- y postergar el resto para cuando las turbulencias del mercado cesen.
“El proceso de endeudamiento se encaró con la expectativa de que se iba a resolver el canje de la deuda y que iba a haber apertura de mercado con otras condiciones, pero por variables exógenas hoy el mercado está mostrando otra cosa”, admitió Pablo Frigolé, subsecretario de Financiamiento de la Provincia.
El tiempo permitiría calmar las aguas, o al menos mermar la incertidumbre que hoy reina en el país, por lo que la opción más nociva sería dilatar la toma de un crédito mayor a la espera de tasas de mercado más bajas, que ronden el 6%, valores similares a los que regían antes de la crisis institucional con el Central.
Además, el gobierno de Jaque analiza la posibilidad de emitir títulos públicos respaldados por las regalías, como así también tomar dinero de cajas jubilatorias de profesionales locales, según adelantó ayer Frigolé.
“Estamos analizando otras alternativas con mejores costos financieros. Tenemos primero que resolver las necesidades financieras de corto plazo y a partir de allí tomaremos instrumentos que nos permitan reestructurar en el momento oportuno los costos”.
Lo cierto es que la situación política nacional condicionó negativamente el financiamiento local, encareciéndolo y debiendo permanecer inconcluso hasta una “normalización” de las relaciones entre el Central y el Gobierno, cuestión que podría demorar un tiempo no menor.
Esta coyuntura llevó a que el Gobierno provincial evalúe tomar crédito antes de finales de enero para solucionar las necesidades financieras en el corto plazo –unos 100 millones de pesos- y postergar el resto para cuando las turbulencias del mercado cesen.
“El proceso de endeudamiento se encaró con la expectativa de que se iba a resolver el canje de la deuda y que iba a haber apertura de mercado con otras condiciones, pero por variables exógenas hoy el mercado está mostrando otra cosa”, admitió Pablo Frigolé, subsecretario de Financiamiento de la Provincia.
El tiempo permitiría calmar las aguas, o al menos mermar la incertidumbre que hoy reina en el país, por lo que la opción más nociva sería dilatar la toma de un crédito mayor a la espera de tasas de mercado más bajas, que ronden el 6%, valores similares a los que regían antes de la crisis institucional con el Central.
Además, el gobierno de Jaque analiza la posibilidad de emitir títulos públicos respaldados por las regalías, como así también tomar dinero de cajas jubilatorias de profesionales locales, según adelantó ayer Frigolé.
“Estamos analizando otras alternativas con mejores costos financieros. Tenemos primero que resolver las necesidades financieras de corto plazo y a partir de allí tomaremos instrumentos que nos permitan reestructurar en el momento oportuno los costos”.
Lo cierto es que la situación política nacional condicionó negativamente el financiamiento local, encareciéndolo y debiendo permanecer inconcluso hasta una “normalización” de las relaciones entre el Central y el Gobierno, cuestión que podría demorar un tiempo no menor.