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Comerciantes pesimistas por el impacto de la gripe A

Los empresarios extreman las medidas sanitarias para evitar la fuga de clientes, pero estiman que no podrán evitar una fuerte caída en las ventas. Se dispararon las ventas por Internet.

Comercios y empresas de servicios intentan amortiguar el pánico de los consumidores a la Gripe A extremando medidas sanitarias para evitar la fuga de clientes, pero los pronósticos sobre pérdidas económicas son desalentadores.  

Los números precisos del impacto de la epidemia en la economía estarán recién en los próximos meses, pero los expertos ya anticipan la pérdida de miles de millones de pesos y, en consecuencia, un Producto Bruto resentido.

Si bien el mal benefició ampliamente las ventas por internet y rubros como el de "farmacias", perjudicó a miles de otros comercios que desde hace dos semanas ven una importante baja en sus actividades por el escurrimiento de clientes.

Esa baja se sumó a la crisis que los comerciantes venían arrastrando desde mediados de 2008 por el duro conflicto entre el campo y el Gobierno, que se profundizó fuertemente con la recesión provocada por el colapso financiero global desde septiembre pasado.

Shoppings, cines, teatros, clubes, hoteles, casas de electrodomésticos e indumentaria, restaurantes, bares y medios de transporte, entre otros sectores de la economía, ya sintieron la decisión de la gente de "aislarse" en sus casas.

El temor al virus hizo que los argentinos modificaran sus hábitos de consumo, por ejemplo, al realizar grandes compras de alimentos no perecederos de una sola vez en los supermercados, para acopiarlos y evitar así tener que salir a comprar en semanas.

En gran parte del país se pueden observar bares y restaurantes con menos mesas, por la necesidad de sus propietarios de generar espacios entre ellas, extremando medidas sanitarias para brindar seguridad a sus clientes y no perderlos.  

Además, envases de alcohol en gel, cajas de servilletas higiénicas y desinfectantes en aerosol se convirtieron en elementos presentes obligados y muy requeridos en lugares donde antes hubiesen sido impensados, como las casas de ventas de celulares.

Por otra parte, el ausentismo laboral, que ya llegaría al elevado índice del 30 por ciento, preocupa a los industriales y empresarios, que hace al menos seis meses vienen tratando de sortear la caída de la demanda por la crisis mundial.    

El diputado y abogado de la CGT, Héctor Recalde, presentará este lunes un proyecto de ley para dar licencia a los empleados del sector privado que tengan hijos en edad escolar, tras la suspensión de las clases por casi todo julio.

De aprobarse esa ley, los privados se sumarán al beneficio que el Gobierno dio a los empleados públicos para que cuidaran de sus hijos durante las vacaciones de invierno y su obligada ampliación.   

En ese marco, diversos economistas anticiparon que el país podría perder hasta 40 mil millones de pesos este año si la Gripe A obliga a paralizar el comercio y los servicios durante todo julio. 

Esa pérdida representaría un 13 por ciento del PBI, un dato preocupante en el marco recesivo de la economía argentina y la caída de los mercados externos por la crisis internacional.

Por su parte, el economista Carlos Melconian estimó que el impacto de la Gripe A es "fuerte en la microeconomía, en el día a día los negocios". Pero aclaró que aún se desconoce el alcance de la pandemia y advirtió que se pueden hacer estimaciones "erróneas" sobre las pérdidas.

"Lo que hay es un fuerte impacto microeconómico; en el día a día se vende menos porque si antes entraban diez personas a los negocios ahora entra la mitad", describió Melconian.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) admitió que esta pandemia puede impactar en el nivel de consumo y, como consecuencia directa, en la recaudación.

La estimaciones científicas indican que la Gripe A tendrá su pico máximo en la Argentina a mediados de este mes y dará tregua recién en agosto, por lo que desde allí la economía podría comenzar a librarse de su impacto.