Presenta:

El vino genérico atraviesa su peor crisis desde 2004

MDZ Dinero dialogó con uno de los máximos referentes de ese producto en el Este y recogió el temor del sector sobre una inevitable caída del consumo. La falta de competitividad del dólar, el excesivo precio del tinto genérico producido por las exigencias del INV y la estrepitosa caída de las exportaciones de los graneles son las razones del escenario tipo catástrofe en el que se mueve ese sector.
Para Carricondo, el segundo semestre para el vino popular será muy complicado.
Para Carricondo, el segundo semestre para el vino popular será muy complicado.

El segundo semestre para el vino tinto genérico se muestra con varias señales de alerta que indican que indefectiblemente caería el consumo de ese producto en los próximos meses.

Este no es un dato menor considerando que un 70% del vino genérico –también llamado vino común o popular- que se comercializa en Argentina es tinto y además, en términos generales, que los vinos populares representan casi un 60% del comercio del vino en el país. El resto del volumen de vino que comercializa Argentina vinaria se refiere a los vinos llamados finos o varietales, en sus distintas gamas y relaciones de precio calidad, que es el conforma la punta de la pirámide comercial del divino jugo nacional.

Según Pedro Carricondo, “por el informe que hemos conocido de parte del INV ayer –martes 28 de julio- las exportaciones de vinos a granel, considerando el período enero mayo, cayeron un 74%, comparando 2009 con 2008”, lanzó.

La estrepitosa caída, producida por los altos precios que hoy manifiesta el mercado de vinos a granel, que en Mendoza todos se producen en la Zona Este, “y por la falta de competitividad que venimos soportando por no tener un tipo de cambio conveniente, como lo tiene Chile, nuestro competidor más cercano, han producido que los compradores como Rusia no elijan nuestro producto”, explicó.

“La caída de los graneles, que eran los que hacían los volúmenes, ha sido tan estrepitosa y violenta que no alcanzó a ser absorbida y superada por el aumento de un 12 % de los vinos embotellados”, apuntó. Esto significa que el vino embotellado aumentó su exportación, pero lamentablemente la caída de los vinos a granel ha sido tan importante que el sector está muy preocupado por lo que ocurrirá en el futuro inmediato y a corto plazo.

Una de las variables mencionadas es el precio que ha logrado en los últimos quince días el vino tinto genérico con 500 puntos de color: “Curiosamente el vino tinto genérico subió de un $ 1,25 a $ 1,50 o $ 1,60 el litro –dependiendo de las características del vino-, debido a que no hay vino disponible en el mercado. Ese vino lo tienen pocos en la región y no lo venden por menos”, se quejó.

Es que si bien a primera vista ese precio podría ser utilizado por algún funcionario como un excelente motivo de discurso a favor de los productores, lo cierto es que “los productores ya vendieron hace rato la uva y además ese precio atenta contra el consumidor”.

Con esa escala de precios para los graneles de tintos populares -$ 1,50 o $ 1,60 el litro- el consumidor termina consumiendo el vino más caro que la cerveza, uno de los productos sustitutos que compiten en las góndolas y los almacenes contra el vino además llamado “de mesa”.

“Hoy estamos viendo ya que el consumidor de vinos básicos, populares, o del vino de todos los días, envasado en Tetra Brick, está pagando más caro por el producto de la uva fermentada que por la cerveza. Está pagando por encima de $ 4,50 por litro. Esto es muy complicado y peligroso, porque ya hemos visto, como ocurrió en 2004, que cuando se pierden algunos puntos en el consumo no se recupera más. Lo único que hemos logrado con las campañas de la Coviar ha sido contener la caída del consumo de vinos, pero no la hemos remontado”, alertó Carricondo.

Por ello es que el empresario del Este estima que “es indefectible” que en los próximos meses el consumo de vino caiga. “Si hoy estamos en unos 29 litros de vino per cápita en Argentina, podemos terminar el año con unos 25 litros de consumo por habitante en Argentina. Y todos sabemos que de esto no se sale fácilmente, sobre todo si esperamos que la próxima cosecha sea buena. ¿Qué vamos a hacer con el vino?”, se preguntó.

Las cavilaciones de Carricondo tienen motivos si se considera que quien dice que sí o que no a un vino es el consumidor.

“Hasta el consumidor hay un largo camino. Está la bodega elabora, el fraccionador, el distribuidor mayorista, el fletero, el minorista, el almacenero y después del consumidor. Por eso digo que lo que hay que cuidar en la cadena, desde la cepa a la copa, son dos las puntas. Esto es, cuidar al productor y al consumidor, éste último que es quien en definitiva paga por el producto final”, reflexionó.

Según el empresario el mercado que pierde la vitivinicultura “después no lo recuperás nuca más” debido a que el consumidor cuando encuentra un producto sustituto “cuando se acostumbra a él no vuelve al vino”, sentenció.

“Desde la Coviar nos ha costado mucho y hemos gastado mucho dinero, de los mismos productores, en campañas para poder recuperar el mercado interno y lo que se ha logrado es no caer más. Y convengamos que con estos precios va a ser muy difícil mantenerlo al consumo”, enfatizó.

Problemas de inserción del vino en la economía nacional

Además Carricondo denunció que los problemas citados se agravan en si mismo al considerar la crisis y los problemas de inserción del producto en la economía nacional.

“Tenemos desde hace más de un año una economía deprimida y que se agravó con el problema de la Gripe A. La gente es como que se ha retraído en sus hábitos de consumo y se ve una menor intención de compra. De hecho tenemos una caída de más de un cinco por ciento y es muy poco lo que se está exportando”, informó.

Según el hombre del Este, la exigencia –de que tengan 500 puntos de color- para que los genéricos puedan ser considerados como tal, impuesta desde el INV, ha contribuido a la especulación y la suba desmedida de los graneles.

En ese sentido recordó la reglamentación “del año pasado cuando un genérico estaba autorizado a tener desde 400 puntos de color”, se quejó. Y agregó: “Si volviéramos a tener la norma que teníamos en 2008 habría mayor disponibilidad de vinos y los precios se equilibrarían”, aconsejó.


Falta de competitividad por el tipo de cambio

En coincidencia con los reclamos que hace tiempo vienen realizado desde otros sectores de la producción agrícola nacional, Carricondo arremetió contra la realidad del “dólar divisa”.

“Lamentablemente hablar de un dólar a $ 3,80 es una unidad muy baja con respecto a los valores de exportación. El aumento en el dólar ha sido mucho menor al aumento de la inflación. Porque lamentablemente no nos podemos guiar por los índices del INDEC que dice aumentó un 12% en un año. La realidad dice que los insumos subieron más de un 30%. Esto ha implicado que estamos en una situación peor que la del año pasado”, apuntó. Y comparó: “De hecho la devaluación cercana a un 40% que ha practicado Chile ha hecho que el vino genérico allí sea mucho más barato para los compradores internacionales”, manifestó.

Por eso Carricondo reclamó un tipo de cambio –respecto al dólar- competitivo: “Que esté en $ 4,20 por cada dólar”, estimó.