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Para la vitivinicultura los discursos perdieron sentido

La industria enfrenta un año duro, la cosecha cerró su ciclo y los atrasos sufridos por lo que no se hizo no se pueden remediar. Hasta los reclamos están fuera de tiempo en un año condenado a menores ingresos. Mirá el video del discurso que enfadó a Migliozzi.
Jaque atacó los pronósticos de cosecha y Cobos pidió rescatar el valor estadístico. Foto: Frente Cívico Federal
Jaque atacó los pronósticos de cosecha y Cobos pidió rescatar el valor estadístico. Foto: Frente Cívico Federal

La zona Este vitivinícola lloró y gritó sus pesares ante funcionarios y políticos de todos los colores.

Resignado y enojado, Javier Palau, titular del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, el sábado tiró dardos a mansalva por una denunciada falta de manejo político y gubernamental que ha agravado la situación de la región productiva más importante de la Argentina vitivinícola y donde también se ha asentado la industria del juicio.

Javier Palau, titular del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, cargó contra el Gobierno y la gestión de Guillermo Migliozzi.

La cosa no viene de ahora, claro, y además los reclamos llegaron a ser públicamente oficiales desde el sector privado casi en vano.

Es que el año vitivinícola está condenado. Gozará de menores ingresos en una temporada donde la crisis sigue siendo el gran pilar de los argumentos y ya no sirve alertar sobre pronósticos desacertados o tardíos o que los créditos han estado mal orientados.

Hasta la Reina Nacional de la Vendimia se dio cuenta del desatino: “Es verdad todo lo que han reclamado, pero no era el momento ni el lugar”, dijo entristecida por el espectáculo montado durante el almuerzo de fin de cosecha en la bodega de la familia Gómez, sobre la ruta 50 en San Martín.

Candela Carrasco lamentó el  discurso de los bodegueros del Este contra el Gobierno.

Por una parte la dureza del discurso obligó a que Jaque respondiera en el momento y erradamente tomó el desafío desde lo más visible y respondió sobre los pronósticos de cosecha, olvidando lo más importante, el futuro inmediato de la industria. Y el sector privado presionó para que se reconocieran los errores, cuando ya no sirve de nada y lo más importante era analizar un necesario aumento del consumo. Tópico del que nadie habló.

La cara de Migliozzi lo dijo todo. El duro discurso de Palau caló hondo en los ánimos oficiales.

En un momento Migliozzi se paró y arrojó la servilleta y se controló ante el embate estirando las piernas. En la misma mesa Jaque tomó apuntes para luego hacer uso de su derecho a réplica y Cobos, hasta consultó al ministro de la Producción una vez que retornó a la mesa, con el entrecejo siempre fruncido. Pero todo fue inútil, por momentos sobreactuado, ya que tampoco se habló de trabajo colectivo.

Sí se comprobó que los discursos son buenos para descargar visiones de un año difícil, como muchos dijeron, “distinto” y nada más.

Claro, el año va a ser muy difícil y los bodegueros saben en el fondo que van a tener que trabajar mucho sobre el consumo. El objetivo será tratar de generar una producción que represente la misma cantidad de litros de años anteriores, sino la familia se va a ir achicando. Porque ante menores ingresos habrá menos hectáreas.

En un momento el tema de conversación fueron las estadísticas, y nadie habló del consumo.

Menores exportaciones y despachos, en un año complejo y donde la cosecha en algún momento deberá retornar a la normalidad, obligarán tanto a los industriales como al gobierno a hacerse cargo de las distintas realidades.

Una de las claves a tratar será la que hace blanco en los pequeños y medianos productores, desde donde la industria verdaderamente es multiplicadora de mano de obra y el referente de orgullo provincial sigue siendo el vino. Otra será el equilibrio de la producción entre mosto y vino, una matriz que muestra una realidad distinta ya que el negocio del jugo de uva precisa ahora de viñateros especializados, porque las exigencias internacionales serán cada vez mayores.
 
Y a esta altura la realidad no la cambiarán los discursos, sí las acciones. Y en eso deberán trabajar, sector público y privado en forma integrada, no de otra forma, por ejemplo, peleándose y al mismo tiempo brindando.

Jaque mencionó la necesaria diversificación del sector de vinos básicos. En ese sentido cargó contra los monopolios de los cuales también vive mucha gente.

Por lo bajo muchos soñaron en un compromiso de creación de nuevas oportunidades para pequeños fraccionadores, con formas distintas de trabajo que consideren envases innovadores, donde crezca la comercialización de varietales de bajos precios y pueda defenderse la bendita reconversión en la que muchos están ahogados por la falta de mercados.

En el centro de la discusión sigue estando el “tetra”. Un excelente envase que lamentablemente goza de mala reputación.

Pero ese popular sector no crecerá si la prioridad de los créditos no son orientados a ese débil eslabón de la cadena productiva.

Mientras más uniforme siga siendo el producto más atado estará ese sector a las economías de escala. Allí, donde está comprobado, los chicos no pueden existir.

Por eso será difícil obtener diferenciación en un producto donde deberán buscarse varietales accesibles y rentables, con envases diferenciales, económicos para el público masivo. Pero ese proyecto requerirá de una gran financiación y de una mirada puesta en el largo plazo. En un proyecto donde esté garantizada la continuidad de las estrategias, gane quien gane el próximo 28 de junio.

Video: Mientras Palau lee el duro discurso, Migliozzi no aguanta la carga y se levanta arrojando la servilleta sobre la mesa. Una vez tranquilo, el ministro de Producción de la provincia vuelve a la mesa y extrañamente es consultado por Cobos, no por Jaque.