Latinoamérica: inversiones acercan la salida de la crisis
Las inversiones extranjeras directas crecieron un ocho por ciento en distintos países de América Latina y el Caribe, permitiendo alcanzar históricos 115.000 millones de dólares en medio de la crisis. Esta situación regional contrasta dramáticamente con las cifras generales que se registran en el mundo, donde las capitalizaciones cayeron 21 por ciento en 2008.
Las inversiones extranjeras directas crecieron un ocho por ciento en América Latina y el Caribe, sumando históricos 115.000 millones de dólares en medio de la crisis, dijo a dpa la secretaría ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena.
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"Ha habido una inversión muy importante, por ejemplo, en metales. Las mineras se quedaron haciendo inversión productiva en Perú, en Chile, en Bolivia y en Brasil. También hay flujos en infraestructura para facilitar el comercio en Centroamérica", detalló.
La situación regional contrasta dramáticamente con las cifras generales del mundo, donde las capitalizaciones cayeron 21 por ciento en 2008, insistió.
Con matices entre países, el fuerte ingreso de inversiones en 2008, que debiere continuar en 2009, abrió espacios para una pronta reactivación de la economía y el empleo, de la mano del auge chino, la estabilización de EEUU y la expansión monetaria fiscal, agregó.
"Ha habido una respuesta muy positiva de parte de los países", también impulsada por la baja en el valor de los alimentos y el alza de los metales y el crudo, recursos clave en Brasil, Venezuela, Perú y Chile, explicó.
No obstante, Bárcena reconoció que la contracción de 0,3 por ciento prevista para este año ya trajo consecuencias, en especial el derrumbe del comercio externo.
"Para la región está fue una gran crisis comercial. La caída prácticamente ha sido de nueve por ciento, aunque algunos estiman un once por ciento", planteó.
"Esto se tradujo en caída de la producción de manufacturas, generando la sombra del desempleo que pasará de 7,6 por ciento en 2008 a 9,0 por ciento en 2009", unos tres millones de desempleados más en las zonas urbanas.
Todo lo anterior, además, en un contexto de un sector informal saturado, sostuvo.
Según cifras oficiales, los países más afectados son México, Colombia y Chile, donde el desempleo subió el primer trimestre de 2009 hasta dos puntos porcentuales, en comparación con igual lapso de 2008.
En el anverso, Brasil, Uruguay y Venezuela muestran un empleo estabilizado e incluso con algunas señales al alza.
Para Bárcena, clave en la solidez que exhibe América Latina respecto del orbe son su mayor firmeza financiera y la institucionalidad monetaria, donde destacan las bajas de tasas impulsadas para reactivar el sector exportador.
Adicionalmente, dijo que "los sistemas financieros de América Latina están en mejor pie que en el resto del mundo, quizá con las excepciones de las economías dolarizadas (de Ecuador y El Salvador)", opinó.
Otros elementos relevantes para que las región contuviera mejor la crisis fueron la defensa del gasto social y la ejecución de planes fiscales de reactivación, añadió.
De hecho, las cifras de los gobiernos hablan de un impulso fiscal de unos 60.000 millones de dólares en los últimos meses, concentrado en la acción de México, Argentina, Panamá, Chile y Brasil.
La clave en este punto estuvo en la importante reducción de la deuda pública que pasó de 24 por ciento en 2003 a ocho por ciento en 2008. Como resultado de ello, "la región tuvo una mayor capacidad para volverse a endeudar", comentó Bárcena.
Sobre lo mismo, matizó que es importante mantener los equilibrios. "Esta crisis puede llegar a convertirse en una crisis fiscal. Esa es la gran amenaza", apuntó.
Resumiendo, dijo que "América Latina hizo bien las cosas en materia de institucionalidad monetaria y planes sociales", pero "falta avanzar en pactos fiscales y políticos, para lograr una mayor tributación", que permita financiar la acción del Estado y evitar un alza de la desigualdad.
No obstante, Bárcena reconoció que la contracción de 0,3 por ciento prevista para este año ya trajo consecuencias, en especial el derrumbe del comercio externo.
"Para la región está fue una gran crisis comercial. La caída prácticamente ha sido de nueve por ciento, aunque algunos estiman un once por ciento", planteó.
"Esto se tradujo en caída de la producción de manufacturas, generando la sombra del desempleo que pasará de 7,6 por ciento en 2008 a 9,0 por ciento en 2009", unos tres millones de desempleados más en las zonas urbanas.
Todo lo anterior, además, en un contexto de un sector informal saturado, sostuvo.
Según cifras oficiales, los países más afectados son México, Colombia y Chile, donde el desempleo subió el primer trimestre de 2009 hasta dos puntos porcentuales, en comparación con igual lapso de 2008.
En el anverso, Brasil, Uruguay y Venezuela muestran un empleo estabilizado e incluso con algunas señales al alza.
Para Bárcena, clave en la solidez que exhibe América Latina respecto del orbe son su mayor firmeza financiera y la institucionalidad monetaria, donde destacan las bajas de tasas impulsadas para reactivar el sector exportador.
Adicionalmente, dijo que "los sistemas financieros de América Latina están en mejor pie que en el resto del mundo, quizá con las excepciones de las economías dolarizadas (de Ecuador y El Salvador)", opinó.
Otros elementos relevantes para que las región contuviera mejor la crisis fueron la defensa del gasto social y la ejecución de planes fiscales de reactivación, añadió.
De hecho, las cifras de los gobiernos hablan de un impulso fiscal de unos 60.000 millones de dólares en los últimos meses, concentrado en la acción de México, Argentina, Panamá, Chile y Brasil.
La clave en este punto estuvo en la importante reducción de la deuda pública que pasó de 24 por ciento en 2003 a ocho por ciento en 2008. Como resultado de ello, "la región tuvo una mayor capacidad para volverse a endeudar", comentó Bárcena.
Sobre lo mismo, matizó que es importante mantener los equilibrios. "Esta crisis puede llegar a convertirse en una crisis fiscal. Esa es la gran amenaza", apuntó.
Resumiendo, dijo que "América Latina hizo bien las cosas en materia de institucionalidad monetaria y planes sociales", pero "falta avanzar en pactos fiscales y políticos, para lograr una mayor tributación", que permita financiar la acción del Estado y evitar un alza de la desigualdad.

