Pacto de ASEAN fortalece Arco del Pacífico liderado por Perú y Chile
Desde 2008, y con el respaldo activo de la Casa Blanca, Chile, Perú, México, Panamá y Colombia, entre otros, buscan construir una zona de libre comercio entre la región y el sudeste asiático. En la última cumbre del grupo en Chile incluso fue ratificada la idea de incorporar a Argentina y Brasil al Arco del Pacífico, pese a que ambas son naciones atlánticas. El objetivo de esa opción es fortalecer la capacidad negociadora latinoamericana.
Los países del Arco del Pacífico latinoamericano recibieron este fin de semana un fuerte apoyo a su estrategia de apertura hacia oriente, luego que la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) prometiera crear un mercado común hasta 2015, incorporando a Australia y Nueva Zelanda.
El ingreso de estas economías a ASEAN no es una señal menor para América Latina, pues ambas negocian ampliar el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio junto a Chile, Perú, Estados Unidos, Singapur y Brunei.
Desde 2008, y con el respaldo activo de la Casa Blanca, Chile, Perú, México, Panamá y Colombia, entre otros, buscan construir una zona de libre comercio entre la región y el sudeste asiático.
En la última cumbre del grupo en Chile incluso fue ratificada la idea de incorporar a Argentina y Brasil al Arco del Pacífico, pese a que ambas son naciones atlánticas. El objetivo de esa opción es fortalecer la capacidad negociadora latinoamericana.
De hecho, el producto interno bruto latinoamericano es más del doble del de ASEAN, cifrado en 1,4 billones de dólares.
Además, el PIB per capita de las naciones del Arco del Pacífico es casi tres veces superior que el de los países asiáticos, según cifras de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal).
La estrategia, cimentada desde la cumbre de APEC en Lima en noviembre de 2008, consiste en crear un acuerdo de libre comercio entre ASEAN y el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio, una vez que ingresen a él Perú, Australia y Estados Unidos.
En una etapa posterior serían incorporados los demás países latinoamericanos, como propuso la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) a los gobiernos de la región.
Una arista no despreciable es qué papel jugará China, que no es miembro de ASEAN, en las eventuales tratativas. Ya en 2008 en las cumbres del Arco del Pacífico y APEC, los líderes chinos ofrecieron liderar la apertura latinoamericana hacia Asia.
La ampliación de ASEAN, de hecho, es una forma que dichos países asiáticos tienen de contrarrestar la creciente influencia de China e India.
Pero no sólo es económico el interés latinoamericano por el ASEAN, que integran, con 600 millones de consumidores, Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Birmania, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.
De hecho, actualmente sólo las exportaciones chilenas representan el uno por ciento de las compras de Japón, India, Corea del Sur y China. Los envíos de los demás países latinoamericanos a Asia son prácticamente inexistentes, según cifras oficiales de los gobiernos.
La estrategia de apertura hacia oriente, donde Chile y Perú disputan por convertirse en el eje comercial en Sudamérica, es también un proyecto de desarrollo económico y político que entusiasma como estrategia a los gobiernos más libremercadistas de la región, en oposición a proyectos como la Alternativa Bolivariana de las Américas del presidente venezolano Hugo Chávez.
Además, el PIB per capita de las naciones del Arco del Pacífico es casi tres veces superior que el de los países asiáticos, según cifras de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal).
La estrategia, cimentada desde la cumbre de APEC en Lima en noviembre de 2008, consiste en crear un acuerdo de libre comercio entre ASEAN y el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio, una vez que ingresen a él Perú, Australia y Estados Unidos.
En una etapa posterior serían incorporados los demás países latinoamericanos, como propuso la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) a los gobiernos de la región.
Una arista no despreciable es qué papel jugará China, que no es miembro de ASEAN, en las eventuales tratativas. Ya en 2008 en las cumbres del Arco del Pacífico y APEC, los líderes chinos ofrecieron liderar la apertura latinoamericana hacia Asia.
La ampliación de ASEAN, de hecho, es una forma que dichos países asiáticos tienen de contrarrestar la creciente influencia de China e India.
Pero no sólo es económico el interés latinoamericano por el ASEAN, que integran, con 600 millones de consumidores, Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Birmania, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.
De hecho, actualmente sólo las exportaciones chilenas representan el uno por ciento de las compras de Japón, India, Corea del Sur y China. Los envíos de los demás países latinoamericanos a Asia son prácticamente inexistentes, según cifras oficiales de los gobiernos.
La estrategia de apertura hacia oriente, donde Chile y Perú disputan por convertirse en el eje comercial en Sudamérica, es también un proyecto de desarrollo económico y político que entusiasma como estrategia a los gobiernos más libremercadistas de la región, en oposición a proyectos como la Alternativa Bolivariana de las Américas del presidente venezolano Hugo Chávez.

