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El gobierno provincial analiza el presupuesto 2009

Los técnicos del ministerio de Hacienda ya comenzaron a hacer las previsiones de la ley máxima para el año próximo, pero deberán sortear obstáculos metodológicos que generan incompatibilidad con pautas fijadas por la Nación.

Cuando el gobernador Jaque volvió de Estados Unidos, la semana pasada, se reunió con su gabinete y se comenzaron a delinear algunas pautas iniciales sobre las cuales deberá confeccionarse el Presupuesto para el año 2009.

Probablemente tengan que asumir algunos cambios metodológicos, pero los técnicos reconocen que se enfrentan a una situación compleja. Es que mientras las demandas crecen, las perspectivas de ingresos no se comportan de la misma forma y es previsible que se agudicen luchas sectoriales.

Lo primero que los técnicos querrían cambiar es el criterio de no ajustar por inflación que impuso el Gobernador el año pasado. La experiencia de este año ha sido desgastante ya que, cada vez que había que aumentar el presupuesto, aparecían miles de voces intentando desviar fondos para sus propias expectativas.

Pero, a la hora de plantearse las hipótesis de trabajo, aparecen dos problemas. El primero, es que la pauta de gastos, si se maneja en función de datos de la realidad, daría erogaciones elevadas, y la de ingresos, teóricamente, también, aunque en disminución.

El problema serio es que desde la Nación se les ha comunicado a las provincias que la pauta que manejará el gobierno nacional prevé un incremento, tanto de ingresos como de egresos, del 8,5%, que se descomponen en 3,5% de crecimiento de la economía y del 5% de inflación prevista para todo el año 2009.

Frente a esta pauta, el gobierno solo podría comprometer aumentos por esos porcentajes, pero sus propias estimaciones de ingresos le arrojan valores mucho más altos. En conclusión, tendrían un superávit ficticio que les traería más problemas que ahora.

La otra alternativa, que es la más lógica, es la que más temor genera desde lo político, y sería manejar tanto la estimación de ingresos como la de egresos sobre bases ciertas, pero significaría trabajar sobre una pauta inflacionaria mucho más alta que la de la Nación.

En este caso, sería el gobernador Jaque el que, en su presupuesto, estaría contradiciendo la pauta nacional, justo en el tema de la inflación, que tantos conflictos genera en el país.

Pero alguna resolución deberá tomar, sobre todo ahora que se llama a un pacto social por el tema de la seguridad. No olvidemos que la Ley de Seguridad Pública, que Jaque consiguió en tiempos de la gestión Aguinaga, le da prioridad a la seguridad en materia de gastos, sobre todo cuando se trata de ingresos extraordinarios.

El desafío será tener un plan claro, con un programa de acción concreto y un presupuesto acorde para que se pueda incluir en la pauta a discutir y no tener que hacer remiendos cada tres meses que terminan mareando a todos para luego nadie sepa cuánto le tocó a cada uno.