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La inflación ya transformó el hábito de compra de los mendocinos

Las ventas de la mayoría de los rubros bajaron. Ante el aumento de los precios, lo primero que dejó de consumir una familia fue las actividades recreativas. Desde los organismos de Defensa al Consumidor señalan que el consumidor está "resignado".
La gente se limita al comprar productos de limpieza, de tocador y hasta algunos comestibles. Foto: web
La gente se limita al comprar productos de limpieza, de tocador y hasta algunos comestibles. Foto: web
En la estación de servicio, en el supermercado y hasta en el kiosco del barrio los aumentos golpean cada ves más duro el bolsillo del consumidor. Esta situación llevó a que hoy en día la familia mendocina deba resignar la compra de algunos bienes como también las actividades recreativas.

Según los estudios realizados en la provincia por consultoras privadas, ante el constante incremento de precios, lo primero que se resintió fue el rubro esparcimiento. “Cuando una familia tipo ve acotado sus ingresos, para no perder la capacidad de compra ni de ahorro deciden no consumir actividades vinculadas al entretenimiento”, explicó a MDZ, el economista José Vargas del estudio Evaluecon.

El otro rubro más afectado por la inflación es el que abarca los productos de limpieza y de tocador. Las ventas de estos bienes bajaron y esta situación la confirmaron los organismos de Defensa del Consumidor a través del contacto que mantienen a diario con los consumidores.

“La gente está dejando de comprar artículos para la limpieza del hogar, de higiene personal y hasta algunos comestibles”, confirmó Marta Rizzo, una de las socias fundadora de Prodelco y directora del área de Protección al Consumidor en Luján de Cuyo.

Las modificación en los hábitos de consumo producidas por la inflación son cada vez más notables y está llevando al consumidor a la resignación. Hoy el mendocino que compraba arroz en caja, elige el que viene en bolsa y aquella ama de casa que adquiría tres sachet de yogurt para toda la semana, en estos días compra uno.

“Se están resignando elementos importantes”, advierte Rizzo. Además a la suba de precios se le suma la falta de variedad de algunos productos. El caso más conocido es el del aceite de girasol que todavía en las góndolas se encuentra sólo de una o dos marcas.

La Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza (Cecitys), también está en alerta ante esta “resignación” de lo mendocinos.  “Nuestra principal preocupación es la inflación porque mas allá de las cuestiones básicas, el consumidor para comprar necesita tener un estado de ánimo especial y esta situación no ayuda porque angustia a la persona”, comentó Adolfo Brennan, titular de la cámara.

En comparación con el mes de julio de 2007, la actividad comercial de la Ciudad de Mendoza cayó en promedio un 10%  en el mismo periodo.