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EE.UU.: baja el consumo y debilita el crecimiento del país

Las ventas minoristas cayeron 0,1% con relación a junio, la primera baja desde febrero, pero aumentaron 0,4% si se excluye el sector automovilístico, indicó el departamento de Comercio. Una evolución que si bien había sido prevista por los analistas, no los dejó conformes.

El consumo de las familias declinó en julio por primera vez en cinco meses en Estados
Unidos, enviando una nueva señal de debilitamiento del crecimiento, cuando empiezan a extinguirse los efectos del plan de reactivación.
  
Las ventas minoristas cayeron 0,1% con relación a junio, la primera baja desde febrero, pero aumentaron 0,4% si se excluye el sector automovilístico, indicó el departamento de Comercio. Una evolución que si bien había sido prevista por los analistas, no los dejó conformes.
  
"Estas estadísticas muestran que los consumidores son extremadamente prudentes y que, si bien los cheques de devolución de impuestos pueden ayudar, no hay que esperar muy buenas cifras de consumo para el tercer trimestre", estimó el economista independiente Joel Naroff.
 
La baja de julio se explica esencialmente por el mal desempeño del sector automovilístico, cuyas ventas retrocedieron 2,4%. Por otra parte, una baja como la registrada es algo que a menudo es preciso relativizar, según los analistas.
  
Las estaciones de gasolina experimentaron un aumento de su volumen de ventas de 0,8%, pero se trata de poder de compra que se quita a otros productos. La ventas aumentaron también en los sectores afectados por la crisis inmobiliaria (+1% para las mueblerías, +0,8% para los equipos de informática y electrodomésticos) pero esto no hace más que compensar la fuerte baja del mes anterior.
  
"Una tendencia que ya parece haberse instalado es que los precios elevados de la gasolina parecen convencer a los consumidores de comprar por internet para ahorrarse el gasto de un desplazamiento en automóvil", subrayó Naroff.
  
Estas cifras eran muy esperadas por los analistas, cuando los efectos de los cheques de devolución de impuestos enviados a los contribuyentes en un vasto plan de reactivación ya empiezan a agotarse.
  
"El conjunto de los cheques fue enviado en julio, y prevemos que por esa razón los consumidores van a ajustar sus gastos en los próximos meses. El plan presupuestario de reanimación se mostró muy débil y apenas temporario", estimó Amine Tazi, de Natixis.
  
El consumo es un elemento esencial de la vitalidad económica puesto que contribuye tradicionalmente con dos tercios del crecimiento. Desde el comienzo de la crisis inmobiliaria, sin embargo, las familias han limitado sus gastos y la economía norteamericana encontró un nuevo motor: el comercio exterior, que se mantuvo a flote gracias al dólar débil.
  
El vigor del consumo es particularmente importante en la segunda parte del año, cuando los comerciantes cuentan con el reinicio de las clases para aumentar sus ventas, y luego la temporada de fiestas que les permite hacer la mayor parte de sus ventas.
  
"Para el tercer trimestre, prevemos un aumento de los gastos de consumo del orden de 0,5%, en cifras ajustadas de inflación", hace notar Nigel Gault de la consultoría Global Insight.
 
"Pero existe un riesgo creciente de que caigan verticalmente por primera vez desde fines de 1991", añadió.
  
Esto aumenta los riesgos para la economía, que continúa afectada por una fuerte crisis inmobiliaria y una tenaz turbulencia financiera.
  
"Parece cada vez más claro que el pico de crecimiento se alcanzó en el segundo trimestre, y que se debilitará en el segundo semestre. Para limitar la amplitud de la desaceleración, y sobre todo de una baja de la actividad en el cuarto trimestre, la Fed va a mantener sin duda sus tasas bajas", estimó Paul Ferley, del Royal Bank of Canada.
  
Según él, la tasa rectora de la Reserva Federal va a permanecer en 2% hasta mediados del año próximo.