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Futuro incierto del Mercosur, tras el fracaso de la Ronda de Doha
Uruguay reclamó insistentemente una flexibilización del bloque para permitir a los socios abrir nuevos mercados con acuerdos comerciales bilaterales. Denunciaron que el Mercosur tiene "graves problemas", en especial de acceso a los mercados, pues "no hay libre circulación de bienes".
El panorama en el Mercosur luce incierto tras el fracaso de la Ronda de Doha, donde el bloque regional se mostró dividido, pues deberá adaptarse a una nueva realidad que podría llevar a atender los reclamos de flexibilidad de Uruguay, señalaron analistas uruguayos.
Mientras tanto, la cancillería uruguaya convocó esta semana a técnicos de varios ministerios para elaborar una estrategia comercial futura.
"El resultado de la Ronda de Doha es un obstáculo al multilateralismo", cuyo fracaso "va a abrir etapas de negociación bilateral y regional", dijo el ex canciller uruguayo y actual senador Sergio Abreu.
Advirtió no obstante que el hecho de que "Brasil y Argentina tomarán caminos distintos (en la Ronda de Doha), prueba que en el Mercosur (que integran Argetina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y con Venezuela en trámite de adhesión plena) deberíamos tener más flexibilidad".
Mientras Brasil aceptó la propuesta del director general de la OMC, Pascal Lamy, para salvar la Ronda de Doha, conciliando los intereses de los países exportadores agrícolas y de las grandes naciones industrializadas, Argentina consideró que ese proyecto de acuerdo era desequilibrado y que la aceptación brasileña creaba una "tensión" en el Mercosur.
Esa diferencia otorga a Uruguay, que ha reclamado insistentemente una flexibilización del bloque para permitir a los socios abrir nuevos mercados con acuerdos comerciales bilaterales, "un argumento técnico y político" para apoyar sus reclamos, pues no sólo "no tenemos unión aduanera", sino que "Argentina y Brasil se superponen".
Uruguay ha denunciado reiteradamente que el Mercosur tiene "graves problemas", en especial de acceso a los mercados, pues "no hay libre circulación de bienes a dieciséis años de iniciada la experiencia", según ha dicho en reiteradas ocasiones el ministro de Economía, Danilo Astori.
"Uruguay puede argumentar que no hay una política regional común (como la que le han exigido seguir), porque Argentina y Brasil van divididos", agregó.
Por su parte, Pablo Mieres, director de la cátedra de Ciencia Política de la Universidad Católica, estimó que "la división entre Argentina y Brasil puede servir para que Uruguay se reposicione" y generar "una confluencia de intereses de Brasil y Uruguay, que lleven a redireccionar el bloque".
En efecto, los reclamos de flexibilización de Uruguay para abrir nuevos mercados "pueden pasar a ser de interés de Brasil".
Abreu señaló que "ahora el Mercosur como bloque" puede abocarse a reanudar las negociaciones con la Unión Europea (UE), prácticamente estancadas desde 2004, "pero esas negociaciones ya fracasaron por lo mismo que fracasó la Ronda de Doha".
"El proceso de integración tiene que adaptarse a la nueva realidad (...), tiene que haber un tratamiento asimétrico que permita negociar", añadió el ex canciller.
Pero Mieres dijo que "no soy optimista" con respecto al futuro del Mercosur, porque "no hay en este momento condiciones regionales para recomponer el bloque".
"Estamos en la antesala de una crisis en Argentina, que vive una situación política y económica muy delicada", por lo que "el bloque va a entrar en un momento de nueva crisis (...). Argentina está cada vez más complicada internamente, lo que además puede tener una repercusión en los socios más chicos" del Mercosur.
"Podemos estar en una situación de freno y estancamiento, pero si Brasil se despega con una estrategia propia si lo necesita, implícitamente apoyará a Uruguay en sus reclamos" de abrir nuevos mercados.
Mientras tanto, la cancillería uruguaya convocó esta semana a técnicos de varios ministerios para elaborar una estrategia comercial futura.
"El resultado de la Ronda de Doha es un obstáculo al multilateralismo", cuyo fracaso "va a abrir etapas de negociación bilateral y regional", dijo el ex canciller uruguayo y actual senador Sergio Abreu.
Advirtió no obstante que el hecho de que "Brasil y Argentina tomarán caminos distintos (en la Ronda de Doha), prueba que en el Mercosur (que integran Argetina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y con Venezuela en trámite de adhesión plena) deberíamos tener más flexibilidad".
Mientras Brasil aceptó la propuesta del director general de la OMC, Pascal Lamy, para salvar la Ronda de Doha, conciliando los intereses de los países exportadores agrícolas y de las grandes naciones industrializadas, Argentina consideró que ese proyecto de acuerdo era desequilibrado y que la aceptación brasileña creaba una "tensión" en el Mercosur.
Esa diferencia otorga a Uruguay, que ha reclamado insistentemente una flexibilización del bloque para permitir a los socios abrir nuevos mercados con acuerdos comerciales bilaterales, "un argumento técnico y político" para apoyar sus reclamos, pues no sólo "no tenemos unión aduanera", sino que "Argentina y Brasil se superponen".
Uruguay ha denunciado reiteradamente que el Mercosur tiene "graves problemas", en especial de acceso a los mercados, pues "no hay libre circulación de bienes a dieciséis años de iniciada la experiencia", según ha dicho en reiteradas ocasiones el ministro de Economía, Danilo Astori.
"Uruguay puede argumentar que no hay una política regional común (como la que le han exigido seguir), porque Argentina y Brasil van divididos", agregó.
Por su parte, Pablo Mieres, director de la cátedra de Ciencia Política de la Universidad Católica, estimó que "la división entre Argentina y Brasil puede servir para que Uruguay se reposicione" y generar "una confluencia de intereses de Brasil y Uruguay, que lleven a redireccionar el bloque".
En efecto, los reclamos de flexibilización de Uruguay para abrir nuevos mercados "pueden pasar a ser de interés de Brasil".
Abreu señaló que "ahora el Mercosur como bloque" puede abocarse a reanudar las negociaciones con la Unión Europea (UE), prácticamente estancadas desde 2004, "pero esas negociaciones ya fracasaron por lo mismo que fracasó la Ronda de Doha".
"El proceso de integración tiene que adaptarse a la nueva realidad (...), tiene que haber un tratamiento asimétrico que permita negociar", añadió el ex canciller.
Pero Mieres dijo que "no soy optimista" con respecto al futuro del Mercosur, porque "no hay en este momento condiciones regionales para recomponer el bloque".
"Estamos en la antesala de una crisis en Argentina, que vive una situación política y económica muy delicada", por lo que "el bloque va a entrar en un momento de nueva crisis (...). Argentina está cada vez más complicada internamente, lo que además puede tener una repercusión en los socios más chicos" del Mercosur.
"Podemos estar en una situación de freno y estancamiento, pero si Brasil se despega con una estrategia propia si lo necesita, implícitamente apoyará a Uruguay en sus reclamos" de abrir nuevos mercados.