Tras 7 años Argentina vuelve a ser miembro de la Organización Internacional del Vino
Si bien falta ajustar algunos detalles, la Cámara de Diputados de la Nación convertirá hoy en ley el acuerdo promovido por el Poder Ejecutivo Nacional para que el país vuelva a ser Estado miembro de la Organización Internacional de la Viña y el Vino. El proyecto fue impulsado en la Cámara Baja por la diputada mendocina del Frente para la Victoria, Patricia Fadel.
La Cámara de Diputados de la Nación convertirá en ley, en la sesión de hoy, el acuerdo promovido por el Poder Ejecutivo Nacional que convierte a la Argentina, Estado Miembro de la Organización Internacional de la Viña y el Vino. Impulsado en la Cámara baja por la diputada mendocina del Frente para la Victoria, Patricia Fadel, para debatirse en la sesión, este acuerdo cuenta con muchas voces para transformarse en norma.
El Plan de Labor Parlamentaria es una especie de antesala de los temas que se debatirán en la sesión. Por lo general, se juntan las cabezas de los bloques parlamentarios y definen el panorama en prioridades. Imponer un proyecto no es una ventaja que se regala gratuitamente; es la consecuencia lógica de una voluntad puesta al servicio de determinado objetivo. Así lo entendió la diputada mendocina del oficialismo, Patricia Fadel, impulsora de que hoy en la típica sesión de los días miércoles se debata el proyecto que transformará al acuerdo que crea la Organización Internacional de la Viña y el Vino, -pergeñado en Francia, el 3 de abril del año 2001- en ley.
Sin embargo, en la futura ley hay puntos que merecen un mayor análisis. En ese sentido, cerca de la diputada Fadel explicaron a este medio que el término crear, es propio del derecho internacional. Sucede que esta Organización existe desde el año 2001, y sustituye en nombre, respetando las mismas funciones, a la ex Oficina Internacional de la Viña y del Vino que fuera establecida por el Convenio del 29 de noviembre de 1924, y cuenta actualmente con 43 miembros, incluyendo a Brasil, Chile y Uruguay.
La flamante sanción en ley que promueve la legisladora Fadel viene a completar un vacío en materia vitivinícola nacional. Es que tras la crisis que azotó a la Argentina entre los años 2001/2002, el país no tuvo más remedio que dejar de ser Estado miembro de dicho organismo.
Este acuerdo, aterrizó en el Congreso de la Nación bajo las firmas del jefe de Gabinete de la Nación, Alberto Fernández y del ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taina, a fines del mes de enero de este año. La Cámara de origen fue el Senado y sus respectivas comisiones de Agricultura y Ganadería, aunque por tratarse de un acuerdo internacional, mucho tuvo que ver la Comisión de Relaciones Exteriores. El tratamiento del proyecto tuvo igual eco tuvo en las respectivas comisiones de Diputados. Patricia Fadel tuvo un privilegio: es miembro de las dos comisiones que trataron el acuerdo.
La Organización Internacional de la Viña y el Vino es un organismo intergubernamental de carácter científico y técnico, relacionado al mundo de la vino, las uvas de mesa, las uvas de pasad y cualquier otro producto derivado de la vid. Tiene entre sus objetivos primordiales indicar a sus miembros las medidas que permitan contribuir a la creación de medidas que mejoren la producción vitivinícola, teniendo en cuenta a productores y consumidores por igual.
La historia de la futura Organización es de vieja data. Toma la posta de lo que sucedió el día 29 de noviembre de 1924, cuando los entonces gobiernos de España, Francia, Hungría, Italia, Portugal, Túnez y Luxemburgo decidieron crear la Oficina Internacional del Vino. Treinta y cuatro años después, el 4 de septiembre de 1958, se le sumó a ese nombre, la palabra Viña.
En diciembre de 1997, en la Argentina se celebró una asamblea general que sería la plataforma para que cuatro años después naciera, en París, Francia, el primer paso de la futura Organización Internacional de la Viña y el Vino, es decir, cuando la vieja Oficina creada en 1924 mutó en Organización. Actualmente, el organismo cuenta con alrededor de cincuenta Estados miembros. Y en este 2008 se la sumaría la Argentina.
Para la diputada radical Silvia Lemos, “el acuerdo es un aporte para esta industria, tan importante en nuestra provincia. No hay que dejar de lado que la Argentina fue miembro de esta Organización, desde 1973 en tiempos en que era Oficina”. Conocedora del tema, Lemos recordó que fue un mendocino, Félix Roberto Aguinaga, quien presidió los hilos de la sede de esta Oficina en la Argentina, devenida en Organización, en el difícil 2001, año en sintonía con la crisis que azotó al país argentino, por la cual dejó de ser Estado miembro.
Como una auténtica posta de estos tiempos tecnológicos, la Organización promueve investigaciones y experimentaciones científicas y técnicas emparentadas tanto con la producción vitivinícola, las prácticas enológicas, la descripción de productos, etiquetado y en condiciones de puestas en el mercado.
Pese a que el proyecto en estos meses se exhibió en la vidriera legislativa sin una fecha de vencimiento, y contó, a pesar de la demora, con el buen visto de ambos cuerpos legislativos, algo es seguro: hoy se transformará en ley y tras siete años de ausencia, la Argentina volverá a ser Estado miembro de la Organización Internacional de la Viña y El Vino.
La Organización Internacional de la Viña y el Vino es un organismo intergubernamental de carácter científico y técnico, relacionado al mundo de la vino, las uvas de mesa, las uvas de pasad y cualquier otro producto derivado de la vid. Tiene entre sus objetivos primordiales indicar a sus miembros las medidas que permitan contribuir a la creación de medidas que mejoren la producción vitivinícola, teniendo en cuenta a productores y consumidores por igual.
La historia de la futura Organización es de vieja data. Toma la posta de lo que sucedió el día 29 de noviembre de 1924, cuando los entonces gobiernos de España, Francia, Hungría, Italia, Portugal, Túnez y Luxemburgo decidieron crear la Oficina Internacional del Vino. Treinta y cuatro años después, el 4 de septiembre de 1958, se le sumó a ese nombre, la palabra Viña.
En diciembre de 1997, en la Argentina se celebró una asamblea general que sería la plataforma para que cuatro años después naciera, en París, Francia, el primer paso de la futura Organización Internacional de la Viña y el Vino, es decir, cuando la vieja Oficina creada en 1924 mutó en Organización. Actualmente, el organismo cuenta con alrededor de cincuenta Estados miembros. Y en este 2008 se la sumaría la Argentina.
Para la diputada radical Silvia Lemos, “el acuerdo es un aporte para esta industria, tan importante en nuestra provincia. No hay que dejar de lado que la Argentina fue miembro de esta Organización, desde 1973 en tiempos en que era Oficina”. Conocedora del tema, Lemos recordó que fue un mendocino, Félix Roberto Aguinaga, quien presidió los hilos de la sede de esta Oficina en la Argentina, devenida en Organización, en el difícil 2001, año en sintonía con la crisis que azotó al país argentino, por la cual dejó de ser Estado miembro.
Como una auténtica posta de estos tiempos tecnológicos, la Organización promueve investigaciones y experimentaciones científicas y técnicas emparentadas tanto con la producción vitivinícola, las prácticas enológicas, la descripción de productos, etiquetado y en condiciones de puestas en el mercado.
Pese a que el proyecto en estos meses se exhibió en la vidriera legislativa sin una fecha de vencimiento, y contó, a pesar de la demora, con el buen visto de ambos cuerpos legislativos, algo es seguro: hoy se transformará en ley y tras siete años de ausencia, la Argentina volverá a ser Estado miembro de la Organización Internacional de la Viña y El Vino.

