ver más

Crisis llega a empresas bandera de Japón: Toyota con pérdidas


La crisis global ha golpeado con toda su dureza a multinacionales japonesas acostumbradas a arrojar beneficios. Por primera vez en sus 70 años de historia, el mayor fabricante de automóviles del mundo presenta pérdidas operativas. Durante nueve años seguidos la multinacional líder ha ido aumentando su volumen de negocio en todo el mundo logrando siempre nuevos records y haciendo sufrir a la competencia.

Pero la crisis ha dado de lleno a Toyota, que recortará plantilla y producción y guarda en el cajón los planes de expansión. "Estamos ante una situación de emergencia sin precedentes", reconocía el presidente de Toyota, Katsuaki Watanabe. La situación de la economía global y de los mercados cambia casi cada minuto. Nadie sabe cuándo tocaremos fondo, argumentó.

Pero Toyota no puede hablar de una crisis "existencial" como están viviendo sus rivales en Estados unidos, según apuntan los observadores. Dentro y fuera de la empresa están seguros de que Toyota debería salir reforzada de la crisis tal como los japoneses han conseguido en anteriores crisis mundiales.

Para conseguirlo, el jefe de la empresa Watanabe ha pedido a la empresa, desde sus máximos ejecutivos hasta los trabajadores de las cadenas de montaje, que invoquen las virtudes iniciales que han hecho grande la compañía, volviendo a tener presente el significado de "kaizen" (cambio para mejorar), la filosofía del "cambio continuo" y de la mejora que nunca concluye de algunos procesos en la empresa.

"Debemos reforzar el "kaizen" y centrarnos en ello", dijo Watanabe, quien pidió regresar al "punto de partida", empezando de "cero". Y Watanabe lo dice en serio. Con la crisis, la empresa no sólo pretende "menguar" de forma sana, sino centrarse en los ámbitos de crecimiento de forma "feroz". Se impulsará la investigación y el desarrollo de vehículos más pequeños y ecológicos, a la vez que se intensificará la formación del personal.

El hecho de que Toyota se haya convertido con el paso de los años en una empresa exitosa y modelo dentro de la industria automovilística no es algo azaroso. Detrás de ello hay una elevada innovación, una concentración consecuente en eficiencia y reducción de costes, así como una producción "just in time". Pero también hay responsabilidad y modestia.

Los principales ejecutivos de la empresa en Japón son considerados "primus inter pares", con lo que ganan una parte de lo que en Occidente ganarían en empresas similares. A ellos se suma el espíritu de sacrificio personal de los trabajadores y la identificación con la empresas.

No obstan, la fuerza de Toyota reside en que la empresa piensa a largo plazo y no de trimestre en trimestre como en Estados Unidos. Planifica a décadas. Un ejemplo de ello es el éxito del modelo "prius", el primer vehículo híbrido (a gasolina y eléctrico) que se produce en masa en todo el mundo. Toyota decidió fabricarlo en 1995, y lo hizo en una época en la que la gasolina era más económica en Estados Unidos que el agua mineral.

Watanabe considera la crisis como una oportunidad para arremangarse y dejar a la empresa en forma para cuando pase el temporal y hacerla así más fuerte.

Señala que en los últimos años de crecimiento probablemente no se hayan examinado con precisión otros territorios donde hay posibilidades de crecimiento o de aumentar la eficiencia. Por otra parte, los clientes han ido en aumento de forma contiuna.

Toyota siempre ha sabido venderse bien y tomar el pulso al tiempo. Sería muy de extrañar que eso vaya a cambiar ahora.