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Otro "éxito" de la AFA: si usurpas inmuebles, tranquilo, nadie te molesta

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) está envuelta en un contratiempo a nivel organizativo y con problemas con la Justicia... o no.


1) La AFA y el armado de los torneos

En busca de conocer cuándo comienza el segundo torneo de la Liga Profesional, atento a que el equipo de mis amores no clasificó para los playoffs, mi sorpresa fue mayúscula.

¡El 26 de julio se disputará la primera fecha! El 3 de mayo pasado finalizó el torneo Apertura para 14 participantes. Para volver a competir estos equipos deben aguardar prácticamente 3 meses. Una eternidad desde el punto de vista económico para los clubes, para los jugadores y también para los hinchas.

La mayoría de las instituciones penan económicamente y este parate los obliga en extremo. Los clubes otorgan vacaciones, a posteriori debe haber una pretemporada y luego amistosos para ganar competividad, todo con recursos prácticamente ausentes.

Tres meses sin competir para 14 clubes. Este próximo fin de semana se suman 8 más. Felliniano.

Es cierto que este es año del mundial, lo que torna lógico un tiempo mayor de inacción, pero nunca a este extremo, casi ridículo. Falta agregar las vacaciones de fin de año. Serán cuatro meses de falta de competencia.

La AFA de Claudio Tapia, Toviggino, los obsecuentes, el secanuca, los acomodados de siempre, concretan este desvarío competitivo.

Los equipos del poder, Barracas Central y Deportivo Riestra, forman parte de los que vacacionan tres meses. No alcanzaron los arbitrajes amigables ni el VAR a medida.

Pueda que la racionalidad vuelva a la conducción del ente mayor de nuestro fútbol amado. Aparte de la ética y la honestidad. La abstinencia de fútbol tanto tiempo, impacta negativamente en la vida de millones de argentinos.

2) Si sos usurpador de propiedades no te preocupes

La Ciudad y también el Gran Mendoza, aunque no en la cantidad de la Capital, tienen numerosas propiedades usurpadas. Los delincuentes usurpadores agudizan la vista y están activos en ocupar inmuebles vacíos.

Concretada la usurpación y anoticiados los propietarios comienza el vía crucis. Instalados los malvivientes, desalojarlos es un trámite costoso, duradero y en oportunidades imposible.

Un primer paso es recurrir a la vía penal. Las fiscalías tienen pilas acumuladas de expedientes denunciando la apropiación indebida de inmuebles.

La gran cantidad de casos es el primer obstáculo que retarda el accionar de la Justicia. Pero, una sentencia de la Suprema Corte provincial complica sobremanera el procedimiento.

Para poder allanar la vivienda, el propietario debe demostrar que la misma fue intrusada mediante una fractura o intrusión por techos o de forma forzada. Obstáculo formal, en numerosas oportunidades insalvable.

En prácticamente la totalidad de los casos, los propietarios se enteran de su desventura, cuando son avisaos por algún vecino, que se percata de la presencia de extraños en la vivienda o cuando quieren ingresar y encuentran imposibilidad porque las cerraduras fueron cambiadas o son recibidos por los intrusos, que con violencia impiden el acceso y se definen como los verdaderos dueños.

Frustrados en la vía penal por el paso del tiempo y las formalidades excesivas y garantistas en extremis y sin sentido impuestas por la Suprema Corte; son compelidos a recurrir a la vía civil, para recuperar lo que es propio..

Doble camino, doble gasto. Abogados penalistas, luego civilistas, tiempo prolongado, “los de la Justicia”, como se conocen.

Muchos, agobiados y en varios casos, sin recursos, desisten o abandonan.

No todo termina acá. Los maleantes, instalados orondos en el inmueble, se preparan para el mejor uso y usufructo de la propiedad “apropiada”.

Refaccionan el inmueble, sin permiso ni habilitación municipal. Reconstruyen veredas, mejoran portones y frentes, quitan rejas y acondicionan el interior.

A la vista de todos, menos de los inspectores municipales, utilizan contenedores para depositar los escombros mayores. Los desechos menores los dejan enfrente de unidades deshabitadas cercanas. La multa pueden recibirlas esos propietarios frentistas desprevenidos.

Aviso para la municipalidad de la Ciudad. Martín Zapata 281.

Todo fríamente calculado y ante la inacción de la Justicia y el Estado municipal, los amigos de lo ilícito, completan el festín. Se apropiaron de lo ajeno y ahora le sacan provecho.

Vamos Argentina. ¿Esto sería el Estado Presente, como lo definen los populistas, no?