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Maru Botana y las tres estrellas: del Obelisco en el '78 a ser levantada "a upa" por la gente en 2022

En "Testigos de las 3 estrellas", la cocinera y conductora Maru Botana revivió cómo experimentó los tres títulos de la Selección Argentina (1978, 1986 y 2022).


Hay personas que no solo vieron la historia: la vivieron en el corazón de la multitud. En esta sección de MDZ, los protagonistas recuerdan dónde estaban y qué sintieron cuando la Selección Argentina tocó el cielo con las manos. Esta vez, el turno fue de Maru Botana, quien demostró ser una hincha pasional, de las que necesitan salir a la calle a descargar la adrenalina y fundirse en abrazos con la gente, aunque eso implique terminar en un divertido dolor de cabeza logístico.

Mirá lo que dijo Maru Botana en "Testigos de las 3 estrellas"

1978 y 1986: una vida festejando en la calle y sin quedarse quieta

El romance de Maru con los títulos de la Albiceleste comenzó desde muy joven, y siempre con el Obelisco como búnker de su alegría. Para ella, quedarse en casa viendo los festejos por televisión nunca fue una opción viable.

"El Mundial del 78 fue un lujo, una locura. Vine al Obelisco con un vecino a festejar... ¡inolvidable! ¿Qué querés que te diga?", recordó entusiasmada sobre la primera estrella.

La tónica se repitió ocho años después, cuando Diego Armando Maradona frotó la lámpara en territorio azteca: "El de México 1986 también. Siempre viví mucha adrenalina en el último partido y esas ganas de salir a festejar. Nunca me quedé tipo 'bueno, ganaron' y me quedé quieta. Siempre festejo a fondo: salí a la calle, locura total".

2022: nervios detrás de la puerta y un auto mal estacionado que casi termina mal

La consagración en Qatar 2022 expuso el lado más tierno pero también el más caótico de la conductora. Fiel a su estilo familiar, le encanta rodearse de gente para los partidos, aunque admite que el sufrimiento físico la supera en las definiciones.

"La verdad es que me pongo muy nerviosa. Creo que la última parte (de los partidos) la miro atrás de la puerta porque no lo puedo soportar. No tengo cábalas fijas, pero sí me gusta que estén todos, que haya mucha gente y familia en la casa".

Sin embargo, lo mejor llegó tras el penal definitivo de Gonzalo Montiel. Maru armó las valijas, subió a "todos los pibes" al auto y encaró hacia el centro porteño en medio de la marea humana de millones de personas. Fue allí donde la locura del campeonato la llevó a tomar una decisión arriesgada.

"El de Qatar fue algo impresionante lo que se vivió en la calle. Vine, me abracé con todos... ¡y estacioné en cualquier lado! En la locura, metidos en el gentío, un tipo me dice: 'Vení, estacioná acá'. Y yo, imaginate, no me importaba nada. Estacionamos justo en la entrada de un estacionamiento", relató entre risas.

El desenlace de la anécdota muestra el lado más genuino de la celebración popular: "La gente no podía entrar ni salir, imaginate. Cuando llegamos, me querían sacar las ruedas, me querían matar... ¡me tuve que esconder! Fue tremendo todo lo que me pasó ese día con los pibes, pero la pasé increíble. La gente me subió para arriba a upa. Una locura, festejé como loca y terminé agotada".