La fuga de un futbolista mendocino: cruzó Irán en auto durante 27 horas para llegar a Turquía
El futbolista mendocino Blanco Leschuk dejó Irán tras escuchar una explosión cerca del aeropuerto y manejó 27 horas con dos brasileños para cruzar a Turquía.
A veces el fútbol es una pelota, una cancha y noventa minutos. Y otras veces es un mendocino manejando 27 horas para escapar de un país en conflicto.
La historia la contó Gustavo Blanco Leschuk en MDZ Radio, con esa calma extraña que tienen los futbolistas cuando hablan de cosas que parecen demasiado grandes para ser parte del fútbol.
Todo empezó, como empiezan muchas decisiones en el fútbol moderno: con un contrato.
“Yo llego a la liga de Irán porque el técnico me llama y me ofrece dos años. En España me quedaban seis meses”, contó. Y fue directo al punto que casi siempre define las carreras. “Sabía que futbolísticamente Irán no es España, pero la decisión fue netamente económica”.
Hasta ahí, la historia era la de tantos jugadores argentinos que hacen la valija para jugar en ligas lejanas.
Pero después aparece Irán.
Allá, dice Blanco Leschuk, la vida gira alrededor del fútbol y poco más. Su familia ni siquiera se mudó con él. “Por ahora no han ido”, explicó.
La cultura tampoco lo sorprendió demasiado. No porque fuera simple, sino porque ya había pasado por lugares parecidos.
“Las mujeres pueden ir a la cancha, pero van separadas de los hombres y es obligatorio usar el hiyab”, contó.
Y agregó algo que dice mucho más de lo que parece:
“No me chocó tanto porque es bastante parecido a Turquía y Marruecos, y como ya estuve en esos países, no me costó tanto”.
En Irán, su rutina era simple.
Entrenar.
Jugar.
Volver a casa.
“Yo allá me dedico solamente al fútbol. Vivo del fútbol”, resumió.
Hasta que un día el fútbol dejó de ser lo importante.
El plantel había viajado a otra ciudad para jugar un partido y volvía al aeropuerto de Teherán. Y fue ahí donde la historia pegó un giro que parece de película.
“Escuchamos una explosión en las afueras del aeropuerto. Y vi humo”, relató.
Alguien le dijo lo que todos estaban pensando.
Era una bomba o un misil.
En ese momento, la primera reacción fue lógica: buscar a la embajada argentina.
El problema es que no había embajada.
“Tenía el número, pero hacía meses que no funcionaba. En una de las protestas los de la embajada ya se habían ido”, explicó.
Así que la solución fue otra.
Una que ningún futbolista imagina cuando firma un contrato.
Agarrar el auto.
Blanco Leschuk y dos jugadores brasileños decidieron salir del país manejando. Cruzar la frontera y llegar a Turquía.
“Fueron como 27 horas manejando nosotros”, contó.
Antes de irse, mandaron una nota al club avisando la decisión.
El futbolista mendocino que se escapó de Irán en auto
Porque el fútbol, incluso en medio de todo, sigue teniendo papeles, contratos y burocracias.
El suyo, de hecho, vence recién en junio.
Y ahí aparece la gran pregunta que nadie sabe responder.
“Estoy esperando qué pasa con los clubes y la FIFA si nos dejan libres por conflictos bélicos”, explicó.
El problema es que ni siquiera el tiempo ayuda a entender la situación.
“En realidad nadie sabe cuándo puede terminar esto. Es como hacer futurología”.
Mientras tanto, el recuerdo que le quedó de esos días es claro.
“Fueron tres días muy intensos de protestas nocturnas, muy multitudinarias”.
Hoy, lejos de Irán, Blanco Leschuk espera.
Espera saber qué pasa con su contrato.
Espera saber si puede volver a jugar pronto.
Espera saber dónde será su próximo destino.
Y cuando en la entrevista apareció la posibilidad de regresar al fútbol argentino, no dudó.
“Si está la posibilidad, lo pensaría. Salí hace doce o trece años… y la verdad me gustaría volver”.
En ese momento alguien mencionó que Huracán Las Heras se está reforzando para intentar subir de categoría.
Blanco Leschuk respondió con una risa.
Porque después de escapar de un país manejando 27 horas, volver a jugar en Mendoza ya no parece una locura.


