Fútbol argentino, parte 2: más arbitrariedades, mayor opacidad y sumisión
El desquicio en que se ha convertido el fútbol profesional amerita ahondar las diversas aristas que lo han convertido en el infierno actual. Casi nada transparente.
En nuestro artículo denominado Parte1 pusimos énfasis en señalar básicamente los aspectos generales en que se desenvuelve el fútbol profesional nacional. Esto lo consideramos esencial porque en casi todos los análisis de la realidad y desventuras tras la pelota redonda se omiten condiciones estructurales del país y del fútbol en particular, que ponen marco parcial insuficiente a las disquisiciones.
Hecha la salvedad, volvamos a lo trascendente:
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1) La AFA feudo con rey eterno y súbditos serviles y obedientes:
Julio Humberto Grondona fue presidente de AFA por 35 años, desde 1979 hasta su fallecimiento en 2014. Marcó un hito impresionante de ejercicio del poder, que trascendió las fronteras nacionales, hasta depositarlo en la vicepresidencia de la FIFA, máximo órgano rector del fútbol mundial.
Sin manejar el idioma inglés, Don Julio se ocupó de las finanzas de FIFA y fue miembro preponderante del organismo omnímodo. Desde Sarandí a Suiza.
Falleció días antes que se desatara el escándalo internacional, que depositó en la cárcel a muchos dirigentes de la institución, por el escándalo y los sobornos, con motivo de los derechos de televisión y el otorgamiento de la sede mundialista a Rusia y Qatar, en desmedro de los EEUU.
Don Julio manejó la institución nacional con mano férrea, pragmática, con sus propias reglas, intereses y deseos, en paralelo al estatuto de AFA , prácticamente sin sobresaltos y con una sola opción de competencia. La misma la llevó adelante Daniel Vila, que recorrió el país junto al periodista Alejandro Fantino, en pos de conseguir apoyo a su candidatura.
En esa ocasión, Don Julio, volvió a hacer gala de su argucia todo terreno y su perspicacia en el detalle, para dejar en la puerta a Daniel Vila, mientras éste frustrado, proclamaba haber sido electo presidente. Imposible con Grondona.
El gran mandamás organizó torneos a su gusto, dispuso arbitrajes a medida, saneó las finanzas de la institución y siempre atendió solícitamente a los presidentes de los clubes; muy pocos con derecho a voto, que período tras período le renovaban el mandato.
Fundó junto a sus hermanos el club Arsenal de Sarandí, un club familiar, como solía decir. El “poco pretencioso club” llegó a la primera división del fútbol nacional y fue campeón de la Copa Sudamericana. Con la muerte de Julio Humberto, comenzó el declive, hasta descender este año a la tercera categoría del fútbol metropolitano. Se extraña la mano de el Jefe.
Con palabras en tono amigable, pero mandatorias, el presidente eterno dispuso lo que quiso, acompañado fiel y sumisamente por los integrantes del Comité Ejecutivo y también por los presidentes de los clubes con derecho a voto. Atendía los asuntos futboleros a tiempo completo, también desde la ferretería familiar que heredó de su padre.
Otorgó los primeros derechos de televisión, para engrosar las arcas, a Carlos Ávila, fundador de TyC, para luego cederlos al grupo Clarín y terminar aceptando en la televisión pública a Fútbol para Todos, la versión kirchnerista de los goles secuestrados, según pronunciara Cristina Kirchner, mientras a continuación “elogiaba a los barras bravas, que alientan, de espaldas al partido”. Hablar sin saber.
Los dirigentes con derecho a voto, gozaban de privilegios especiales, sobre todo durante los campeonatos mundiales. Con familiares y todo a costa de la AFA, presenciaban el máximo torneo, con alojamiento y comidas de primer nivel. Efectividades conducentes y votos seguros.
Durante su férreo mandato, Argentina consiguió dos campeonatos mundiales, un campeonato olímpico y fue también campeón mundial juvenil. Logros que no deben permitir olvidar el manejo unipersonal, a voluntad y gusto del señor feudal, que lució siempre con satisfacción el famoso anillo con la frase TODO PASA. Don Julio, un verdadero Padrino.
A su muerte, sobrevino el papelón de la votación 38 a 38 para dejar fuera a Marcelo Tinelli y luego de un breve interregno, asumió el Padrino segundo, Claudio “Chiqui” Tapia. Impulsado por clubes del ascenso, con la ayuda de su ex suegro Hugo Moyano y de su amigo Daniel Angelici, Tapia, ex empleado de la Ceamse, rápidamente se convirtió en un todopoderoso.
Sin tapujos, ni resquemores, ejerce el poder a su gusto hace 9 años, y le “quedan muchos más”, como se ufanó durante un discurso con motivo de ser premiado con el Alumni a su calidad dirigencial. Prácticamente un auto premio. Su club familiar es Barracas Central, cuyo estadio lleva su nombre, el que presidió durante largo tiempo, hasta trasladarle el mando a un hijo.
Barracas va a disputar la Copa Sudamericana, y las sospechas y afirmaciones de favorecimientos arbitrales inundaron medios y redes sociales durante todo el torneo.
Se benefició y hasta apropió del éxito de la selección campeona del mundo. Comparte viajes, alojamientos y hasta participa en picados con los jugadores campeones. Aparece sonriente en fotos con Lionel Messi y Rodrigo De Paul, lo que parece excesivo y traslada al equipo a disputar amistosos a lugares sin trascendencia futbolística, a cambio de cifras exorbitantes en dólares. No importa la competitividad.
Sorteos de árbitros a medida, jueces de VAR a disposición, el látigo de Pablo Toviggino, su adlátere, hombre de Sergio Massa y Gerardo Zamora, siempre filoso para silenciar o atemperar cualquier atisbo de crítica o disidencia. Comité Ejecutivo obediente, silencio general, viajes por Sudamérica y Europa en vuelos privados, en ocasiones bien acompañado, como denunció Jorge Lanata y ahora también con cargo en FIFA. Muy cercano al presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez. Cartón lleno.
No sólo maneja el fútbol nacional a discreción, sino pese a ser despedido de Ceamse por Jorge Macri, volvió y a la presidencia, de la mano de Axel Kicillof. Kirchnerista militante aspira a gobernar la provincia de Bs As, acompañado por algunos barones del Conurbano. Toda una delicadeza.
Avanzó con su estilo en premiar a Rosario Central, consagrándolo campeón del año de la Liga Profesional, por haber sido el equipo que sacó más puntos durante todo el año 2025.
Su primer gran paso en falso. Un bumerang inesperado. Es necesario clarificar.
Rosario Central fue ciertamente el equipo, que excluyendo los playoffs, consiguió la mayor cantidad de puntos durante el año. Podía ser reconocido, como señaló la resolución, pero no con un campeonato.
No había disposición previa al comenzar el año en que el equipo con mayor cantidad de puntos iba a ser proclamado campeón. El mandamás hace lo que quiere. Para mayores, se denunció alteración de horarios en la disposición consagratoria. ¿Falsificación de documento privado?
No hubo votación específica, señalaron en off varias voces, sino aprobación general a una serie de puntos a tratar. Sabía de antemano lo dispuesto la gente de Rosario, antes que los miembros del Comité Ejecutivo y de los clubes. Todo desprolijo y a gusto de Claudio y Pablo.
Casi todos los presidentes de clubes en silencio, con pocas excepciones, muy pocas. Sólo Estudiantes de la Plata y su presidente Juan Sebastián Verón. Tarde el vicepresidente de River Plate y un aislado vocal de Temperley. Numerosos clubes sumisos firmando una nota de apoyo a Tapia y Toviggino, a pedido y redacción de los “jefes”. Obsecuentes y rápidos a disposición. Algunos clubes optaron por no pronunciarse. Demasiado prudentes.
La respuesta de Estudiantes, ante el “apretón“ de AFA obligándolo a hacer el pasillo de honor a los campeones, fue extrema y errada, porque involucró a los jugadores, indicándoles a dar la espalda al ingreso en el pasillo. Colegas contra colegas. Indebido.
Dos errores, uno mayúsculo, el de AFA, otro, innecesario, el de Estudiantes.
La reacción popular fue instantánea. Las redes expresaron su furia con todo, en los estadios se cantaron insultos contra Tapia y la mayoría de los medios, salvo los kirchneristas, hicieron tapa del tema, criticando duramente todo lo dispuesto por Tapia y Toviggino y el silencio estruendoso de los dirigentes.
Sumó al escándalo el tema Sur Finanzas y su vínculo con la AFA y patrocinio, préstamos y financiación a varios clubes y la sospecha de lavado de dinero. Se armó un escándalo paralelo.
Los “mandamás” respondieron sin hesitar al desplante platense. Sanción a jugadores y Verón. Excesivo, pero para acentuar rigor. ¿Cumplirán los jugadores la pena? Están disputando los playoffs.
2) El Padrino 2 hace sentir su poder. Enfrentado ahora abiertamente por el mismo presidente Javier Milei. El único gobernador que ha enfrentado la AFA es Alfredo Cornejo de Mendoza. El resto, mutis por el foro. Los motivos iniciales de la confrontación , las SAD, sociedades anónimas deportivas, son argumentadas con parcialidades e intencionalidad esquiva.
La clara intención de aprobar las SAD es para proveer de fondos las escuálidas finanzas de numerosas instituciones. Se aclara que no debe ser obligatoria su implementación. Esto es clave.
Los socios de cada institución, en asamblea y con el voto, pueden disponer que hacer. SI permanecer como asociaciones civiles sin fines de lucro o adoptar la forma jurídica de sociedad anónima deportiva. Es a su entera voluntad. Son los hinchas socios los que se expiden. No Tapia, ni Milei, ni nadie.
Demasiadas palabras para confundir y engañar. Es simple y categórico; pura voluntad mayoritaria de los interesados directos.
Mientras tanto, crecen los clubes pobres de recursos, los torneos son de 30 equipos, lo que disminuye el nivel de juego, se cambian reglas de descenso y ascenso en el medio de la competición y se amañan numerosos partidos.
Los equipos de Primera Nacional, que bregan por ascender, viajan distancias extremas a través del país, con costos elevadísimos y varios son señalados como los favoritos de la Corona. A Gimnasia de Jujuy, que ganaba frente a Deportivo Madryn uno a cero al finalizar el primer tiempo, por informe arbitral de amenazas sobre su persona, se le dio por perdido 3 a 0 el partido, que no continuó. Ganaba en la cancha, perdió en la oficina.
Los barras manejan entradas, trapitos, merchandasing, trafican drogas, ejercen violencia inusitada y son fuerza de choque de políticos. Todo a la luz pública. Y en la casa de los campeones mundiales.
Sólo se consigue en la Argentina futbolera donde reinan hace casi medio siglo los Padrinos. Pueda que la “boutade Estudiantes de La Plata” traiga razonabilidad y devuelva la normalidad, el buen criterio y el sentido común a la conducción del deporte más popular del país. Agradecidos, millones de compatriotas apasionados, sorprendidos y víctimas ingenuas e inocentes la gran mayoría.




