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El 11 de septiembre mendocino: a 21 años del día que frenaron al fútbol de un disparo

A 21 años del caso Azcurra, el recuerdo de un partido que terminó con un jugador herido y una de las imágenes más duras del fútbol argentino.

El 11 de septiembre de 2005, una tarde de fútbol terminó en tragedia cuando Azcurra recibió un disparo policial en pleno campo de juego.  

El 11 de septiembre de 2005, una tarde de fútbol terminó en tragedia cuando Azcurra recibió un disparo policial en pleno campo de juego.

 

Noticas Argentinas (NA)

Hay imágenes que quedan pegadas a la memoria. Una de ellas ocurrió hace 21 años en Mendoza, más precisamente en el estadio Malvinas Argentinas, cuando un partido entre San Martín y Godoy Cruz dejó de ser un partido de fútbol y se convirtió en una escena de desesperación.

Era domingo 11 de septiembre de 2005 y el Tomba ganaba 3-0 por la B Nacional. Faltaba poco más de media hora para el final cuando la tensión en la tribuna terminó trasladándose al campo de juego y una represión policial terminó con un futbolista herido de gravedad.

Carlos Azcurra, defensor de San Martín, había decidido acercarse junto con sus compañeros a los efectivos que estaban interviniendo frente a los incidentes. Quería que dejaran de disparar hacia la popular, donde además se encontraban familiares suyos. Segundos después, recibió un balazo de goma en el tórax a muy corta distancia y cayó desplomado sobre el césped.

De una fecha más a una escena de desesperación

Azcurra intentó frenar la represión policial durante un clásico y recibió un disparo que le provocó graves heridas y cambió su carrera.

Azcurra intentó frenar la represión policial durante un clásico y recibió un disparo que le provocó graves heridas y cambió su carrera.

Hasta ese momento, el partido tenía una historia deportiva sencilla: Godoy Cruz se imponía 3-0 y San Martín buscaba atravesar los últimos minutos de un partido que se le había hecho cuesta arriba. Pero en la segunda mitad comenzaron los incidentes en la popular del equipo de San Martín.

Los hinchas arrojaron piedras hacia el campo de juego y la Policía respondió con gases y balas de goma. La situación fue creciendo hasta que el árbitro Jorge Ferro terminó suspendiendo el encuentro.

Los futbolistas del Chacarero intentaron intervenir para frenar la situación. Azcurra fue uno de los que se acercó al cordón policial. En aquel momento tenía 28 años y no imaginaba que esa decisión iba a marcar el resto de su vida.

Según una reconstrucción publicada por la UNCuyo pocos días después del episodio, había seis efectivos en el campo de juego y dos jefes a cargo del operativo, William Ruffolo y Jorge Pereyra. En medio de la tensión, un policía disparó contra Azcurra desde unos 30 centímetros.

El proyectil era una bala de goma, pero la distancia hizo que las consecuencias fueran gravísimas. El impacto le provocó una lesión pulmonar severa y el jugador cayó frente a sus compañeros, que inmediatamente comenzaron a pedir asistencia.

Los minutos que cambiaron la vida de Azcurra

Las imágenes de aquel momento todavía impactan. Mientras algunos jugadores buscaban ayudarlo, otros permanecían cerca de los policías, en medio de una situación que ya nadie parecía poder controlar.

La ambulancia ingresó al campo de juego y trasladó a Azcurra al Hospital Luis Lagomaggiore. Allí fue sometido a una operación de urgencia que se extendió durante varias horas. Los primeros reportes de aquella noche señalaban que su estado era crítico y que había llegado con una importante pérdida de sangre.

El disparo afectó uno de sus pulmones y los médicos debieron extraer una parte. Un proyecto presentado posteriormente en el Congreso Nacional consignó que Azcurra perdió el 30% del pulmón derecho y que las secuelas le impedirían continuar jugando profesionalmente.

Años después, Azcurra recordó que no había visto el disparo. En una entrevista realizada durante el juicio contó que sintió un golpe en la espalda, cayó al piso y recién después comprendió la gravedad de lo que había ocurrido.

El propio jugador explicó entonces que se había acercado porque había visto que la Policía disparaba hacia la tribuna y allí estaban su papá y su sobrina. También aseguró que se encontraba a menos de dos metros del cordón policial cuando recibió el impacto.

Una carrera que terminó y una vuelta que parecía imposible

Azcurra perdió parte de un pulmón, dejó el fútbol profesional y años después volvió a jugar. Así fue el caso que conmocionó a Mendoza.

Azcurra perdió parte de un pulmón, dejó el fútbol profesional y años después volvió a jugar. Así fue el caso que conmocionó a Mendoza.

La recuperación fue larga. Durante años, Azcurra tuvo que convivir con las consecuencias de aquella herida y con la certeza de que su carrera profesional había quedado prácticamente interrumpida de un momento para otro.

Sin embargo, cinco años después volvió a jugar. En 2010 apareció nuevamente en una cancha con Deportivo Maipú, en una vuelta que tuvo un significado especial después de haber estado al borde de la muerte en aquel mismo deporte que tanto le había dado.

Finalmente, continuó jugando durante algunos años más y terminó retirándose. El regreso no borró lo sucedido aquella tarde de 2005, pero significó para él recuperar una parte de la vida que parecía haber quedado perdida en el césped del Malvinas.

La historia tampoco terminó con el alta médica. El episodio abrió una investigación para determinar quién había efectuado el disparo que hirió al futbolista.

El juicio y una condena tres años después

La investigación determinó que el autor del disparo había sido el cabo Marcial Maldonado. La causa llegó a juicio en 2008, casi tres años después del clásico que había cambiado la vida de Azcurra.

La defensa sostuvo durante el debate distintas hipótesis sobre el origen del disparo y cuestionó que las imágenes pudieran identificar de manera directa al policía. La acusación, en cambio, sostuvo que Maldonado había salido de la línea de efectivos y disparado contra el jugador después de que este se acercara al grupo policial.

Finalmente, Maldonado fue condenado a tres años de prisión en suspenso y a dos años de inhabilitación para ejercer cargos públicos. La condena fue posteriormente confirmada por la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.

Azcurra siguió adelante también por la vía civil. En 2009 se confirmó una indemnización superior a los 300.000 pesos contra el Estado provincial por las consecuencias que había sufrido a raíz del disparo.

El encuentro que terminó en un pedido de perdón

Después de conocer la sentencia, ocurrió otra escena que quedó asociada al caso. Azcurra y Maldonado coincidieron en la salida de Tribunales y el policía se acercó al futbolista.

“Perdón, Azcurra”, le dijo Maldonado al pasar. El ex jugador respondió: “Está bien, son cosas que pasan”. El diálogo fue breve, pero mostró otra dimensión de una historia que durante años estuvo atravesada por la violencia, la justicia y las consecuencias de una tarde que pudo terminar de otra manera.

Azcurra también había sido claro después del juicio: dijo que no tenía rencor y que debía seguir adelante. Para entonces, su vida ya había tomado otro camino.

21 años después, una imagen que todavía duele

Hoy se cumplen 21 años de aquel domingo. El partido entre San Martín y Godoy Cruz quedó suspendido y el resultado deportivo terminó siendo apenas un dato secundario frente a lo que ocurrió dentro de la cancha.

El nombre de Carlos Azcurra quedó ligado para siempre a una de las imágenes más duras del fútbol mendocino: un jugador tirado sobre el césped, sus compañeros pidiendo ayuda y una ambulancia ingresando al campo para intentar salvarle la vida.

Más de 20 años después, aquella escena permite recordar mucho más que un episodio de violencia en un estadio. También habla de una carrera que se interrumpió de golpe, de una recuperación que llevó años, de una vuelta al fútbol que parecía improbable y de una herida que convirtió aquel 11 de septiembre de 2005 en una fecha que Mendoza no olvida.