Cinco excentricidades del Gran Premio de Qatar, uno de los circuitos más desafiantes de la Fórmula 1
Nació para las motos, se construyó a contrarreloj y somete a los pilotos a condiciones extremas que lo vuelven un desafío único.
El circuito de Lusail, iluminado por más de 3.600 puntos de luz.
ShutterstockEl Gran Premio de Qatar se ganó en muy poco tiempo un lugar especial dentro del calendario de la Fórmula 1. Disputado en el circuito Internacional de Lusail, a 28 kilómetros de Doha, debutó en 2021 como reemplazo de emergencia del GP de Australia y rápidamente quedó instalado como un evento que combina velocidad y exigencia física.
La primera edición tuvo a Lewis Hamilton como ganador y a Fernando Alonso regresando al podio después de siete años, una señal de que Lusail no siempre responde a la lógica. Su permanencia por diez años más, acordada desde 2023, confirma que la F1 encontró en Qatar un escenario técnico y mediático de enorme atractivo.
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Con una pista de 5,419 kilómetros, récord de vuelta en manos de Max Verstappen (1:24.319 en 2023) y una probabilidad de Safety Car del 50%, el excéntrico circuito combina rectas veloces, curvas rápidas y condiciones ambientales extremas.
A continuación, las cinco excentricidades y detalles más impactantes que explican por qué este Gran Premio es tan particular.
Un circuito "adoptado" por la Fórmula 1
El trazado de Lusail fue diseñado originalmente para albergar MotoGP, disciplina de la cual fue carrera inaugural durante más de diez temporadas consecutivas. La F1 comenzó a utilizarlo en 2021 sin modificaciones profundas, conservando sus largas curvas rápidas y un diseño fluido que exige estabilidad aerodinámica y un manejo quirúrgico.
El resultado: velocidad constante, pocas zonas de descanso para el piloto y un desgaste físico que supera al de otros circuitos nocturnos.
Construcción exprés: levantado en menos de un año y desde cero
Otra de sus rarezas es la velocidad con la que fue construido. El circuito se levantó en menos de un año, con más de 1.000 trabajadores y una inversión cercana a 58 millones de dólares.
Fue desarrollado sobre un terreno completamente plano del desierto, lo que permitió acelerar las obras, aunque generó desafíos técnicos, como el comportamiento del asfalto ante temperaturas extremas.
Calor agobiante, incluso bajo las luces
Pese a que es una carrera nocturna, Qatar no da tregua. En 2023 varios pilotos terminaron exhaustos y con síntomas de deshidratación, mareos y náuseas debido a temperaturas que superaron los 50°C dentro del cockpit.
En ediciones diurnas de otras categorías, se compitió incluso con 45°C ambiente, un valor casi impensado para el automovilismo moderno.
Un asfalto abrasivo que destruye neumáticos
El desgaste de neumáticos en Lusail es uno de los más severos de la temporada. El asfalto, extremadamente abrasivo, obliga a realizar múltiples paradas en boxes, con stints más cortos y estrategias que cambian hasta último momento.
En 2023, la carrera registró 108 adelantamientos, evidenciando un circuito activo, variable y que premia a quienes administran mejor las gomas.
Un espectáculo nocturno alimentado por 3.600 puntos de luz
Aunque es un circuito rápido, sin rectas extremadamente largas, su diseño exige potencia constante. Pero lo que lo distingue visualmente es su infraestructura: más de 40 generadores alimentan los 3.600 puntos de luz que iluminan cada metro del trazado.
El resultado es uno de los escenarios nocturnos más imponentes del calendario.
Ganadores del GP de Qatar
- 2021: Lewis Hamilton (Mercedes)
- 2023: Max Verstappen (Red Bull)
- 2024: Max Verstappen (Red Bull)
En 2022 no se disputó por la celebración de la Copa del Mundo en Qatar.
Por que es uno de los circuitos más desafiantes de la F1
- Calor extremo incluso de noche.
- Desgaste de neumáticos inusualmente alto: obliga a estrategias rígidas, muchas paradas y un control permanente del kilometraje de cada set.
- Circuito rápido y físico: curvas rápidas, pocas frenadas y velocidad constante, lo que exige más carga aerodinámica y esfuerzo físico.




