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Luis Sequeira: las dos caras del mismo jugador y un futuro incierto

El enganche despierta sensaciones encontradas. Del pie fino que ilusiona a actitudes que no caen del todo bien. ¿Se va?
Sequeira depende de Sequeira. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Sequeira depende de Sequeira. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Luis Sequeira es distinto, de eso no hay dudas. El tema es que ese diferencial puede verse de donde maneras, dependiendo del cristal. Hay un Sequeira crack, de potrero, que deja la pelota chiquita y juega con la soltura del que lo hace en el patio de la casa, y hay otro Sequeira fastidioso, que vive lejos de la jugada y juega para él sin importar el contexto ni el partido.

Para Alfredo Berti, el primer Sequeira es intocable. Estando bien, la titularidad no tiene discusión alguna y pasa a ser inobjetable. Socio ideal para Villa, nexo entre los volantes y los delanteros, el 8 es la claridad para darle juego y pausa al equipo. El Sequeira de Lanús, el del doblete a Unión, el del pase gol con Belgrano.

El 8 festeja. Cuando está bien, es imparable.

El tema es cuando aparece el otro Sequeira, el que desaparece de la acción y apenas completa 90 minutos en tres partidos. El que se enoja porque no entra en Copa Argentina (por más que la Lepra haya ganado) y el que se va rápido del Gargantini post triunfo sobre Aldosivi, molesto porque también salió en el complemento.

Que Sequeira depende de Sequeira es tan claro como el fútbol cuando la pelota pasa por sus pies en los días buenos. Le falta ese click para terminar de convertirse en el crack que por momentos insinúa. Ojo, el riesgo es quedar en el camino si no lo entiende y cambia de chip a tiempo. 

Por algunas actitudes, en Independiente Rivadavia lo tienen ahí, y hoy, hacer uso de la opción de compra no es algo que se caiga de maduro. El pase es de Talleres y el préstamo vence a fin de temporada, tiempo que tendrá por delante el volante para terminar de demostrar su mejor versión. Ese lado bueno que también puede ser clave para que el equipo se anime a soñar.