La decisión de Riquelme tras la cumbre de Gago con el Consejo de Fútbol
La eliminación de Boca en la Copa Libertadores ante Alianza Lima dejó un temblor cuyas réplicas aún sacuden al club. Fernando Gago dirigió la práctica del miércoles y seguirá al frente de Boca, al menos por ahora. Pero su continuidad pende de un hilo. Aunque se mantiene en el cargo porque desde el Consejo de Fútbol lo vieron "entero", la realidad es que al DT ya le soltaron la mano. Pintita enfrenta un escenario crítico: sin respaldo dirigencial, sin banca en el vestuario y con la gente en su contra. Su futuro, en gran parte, dependerá de lo que ocurra el viernes en la Bombonera ante Rosario Central.
Uno de los episodios más cuestionados de la serie fue el cambio de arquero antes de la tanda de penales. Marchesín y Brey habían hablado del tema en la semana, y el entrenador de arqueros, Ezequiel Muñoz, lo sabía. Sin embargo, Gago quedó en evidencia cuando, en plena definición, le preguntó a Muñoz: “¿Es mejor (Brey) en los penales?”. Lo que siguió fue una escena improvisada, con el DT aprobando un cambio que parecía impulsado más por Marchesín que por una planificación real.
La gestión de Gago en el partido también quedó en la mira. Durante los 90 minutos, Boca nunca mostró claridad táctica ni una idea de juego sólida. En los penales, su imagen derrumbada y su elección para el quinto ejecutante, Velasco, un jugador sin confianza, solo reforzaron la falta de criterio en momentos clave. La ausencia de liderazgo del DT se hizo evidente, y las críticas internas dentro del club se intensificaron.
Desde el Consejo de Fútbol la postura es clara: la situación de Gago es insostenible. Si bien Riquelme no tomó una decisión inmediata tras la eliminación, el mensaje es que su ciclo está sentenciado. La falta de un equipo consolidado, los constantes cambios de nombres y la escasa respuesta anímica del plantel son factores que juegan en contra del técnico, que parece haber perdido toda autoridad.
El contrato de Gago con Boca se extiende hasta diciembre de 2026, por lo que una posible rescisión también implicaría un factor económico clave en la decisión. Mientras que desde el cuerpo técnico no hubo indicios de una renuncia, la dirigencia esperaría un gesto del entrenador en caso de que se determine su salida.
Ahora, el termómetro será la Bombonera. La reacción de los hinchas el viernes podría ser determinante para acelerar su salida. En Boca creen que su salida se dará por decantación, más temprano que tarde. “Si no es el viernes, será más adelante”, aseguran desde el club. Gago, acorralado, ya no tiene margen de error.
