Gimnasia recuperó la memoria y está en carrera por el soñado ascenso
Bienvenido Gimnasia, lo estábamos esperando. Aquél equipo candidato que mostró las uñas durante doce partidos no podía quedar en el olvido. El Lobo ganó un partido fundamental ante Nueva Chicago en una especia de final adelantada volviendo a las bases y el golpe que metió ayer en el parque lo lanza de lleno a la carrera para estar en la discusión por una de las dos plazas rumbo a la elite del fútbol argentino.
El partido contra el Torito era la última oportunidad para subirse al tren de los de arriba: "Sabíamos muy bien que no podíamos dejar pasar esta chance. Si no ganábamos, nos olvidábamos de pelear por la gran final", dijeron, post partido, pesos pesados como Padilla, Silba, Solís y Antonio. El equipo puso sobre el césped la personalidad y el carácter necesario y dejó los tres puntos en el Víctor Legrotaglie para descontarle a un rival directo, ni más ni menos, que el líder de la zona.
Ezequiel Medrán también tuvo dos grandes aciertos: el primero fue volver a su once de gala, ese que lo tuvo con un largo invicto sin perder. Adentro Antonio para recuperar el tándem con Antonini y arriba los tres picantes (Solís, Romano y Ciccolini) más Silba. Tras un arranque dubitativo, el entrenador corrigió con la presión alta y el Lobo se adueñó del partido desde la recuperación rápida y la tenencia, al margen de no generar tanto peligro en el arco de Ferrero (su segundo pleno).
El premio a no bajar los brazos llegó en el final, ley del ex mediante, con ese frentazo de Gastón Espósito que le dio una bocanada de aire fresco. Gimnasia está a cuatro partidos de meterse en la gran final y en el horizonte no asoma ningún cuco: Morón (visitante), Temperley (local), Brown de Adrogué (visitante) y el cierre en casa con Almagro es el resto de la agenda en este desenlace. Habrá que mostrar el mismo carácter y sumar lo mayor posible para quedarse con el primer lugar de la zona. Jugando de esta manera, el sueño es más una realidad que una utopía.
