Hernán Barreto, del dolor a ser abanderado de la delegación argentina en París 2024
Por su nacimiento prematuro, Hernán Barreto enfrentó, a pocos días de nacer, una parálisis cerebral espástica, clasificada como diparesia. Esta es una condición que afecta su motricidad fina y causa rigidez en los músculos de sus piernas. A pesar de que tardó casi tres años en caminar, lo más difícil de su infancia no fue su discapacidad, sino la violencia que sufrió de parte de su padre, quien era muy agresivo y le dirigía su maltrato físico y psicológico por la condición que tenía Hernán.
Estos obstáculos formaron al velocista, haciéndolo más fuerte y seguro de sí mismo. “La vida me puso desafíos difíciles, pero yo siempre encontré la manera de superarlos”, reflexionó.
Los inicios de Hernán Barreto: de Zárate a los Juegos Paralímpicos
Hernán Barreto no solo es un atleta, sino un símbolo de perseverancia y determinación. Nació el 14 de abril de 1991 en Zárate, Buenos Aires, y su camino al éxito en el atletismo adaptado está marcado por desafíos físicos, emocionales y familiares. Hoy, con 33 años, este deportista del Club Atlético Unión de Zárate se preparó para llevar la bandera argentina en los Juegos Paralímpicos de París 2024, un honor que sintió como un "mimo al corazón".
La carrera deportiva de Hernán comenzó cuando era muy chico, a los 8 años. Norma Mayol, su profesora de educación física de la escuela especial 501 de Zárate, lo motivó a participar en los Juegos Bonaerenses. Fue el inicio de un camino lleno de logros. “Ella fue la promotora de que yo llegara a los Juegos Bonaerenses y, de ahí, a la selección nacional”, contó.
Durante los Bonaerenses de 2009 en Mar de Plata, su talento y dedicación no pasaron desapercibidos. Fue ahí que, Ariel González, entrenador de la selección nacional de atletas con parálisis cerebral, lo invitó a una concentración deportiva. Desde entonces, Hernán no dejó de destacarse. “El otro día un profesor me recordó que fui el único atleta que llegó de un Juego Bonaerense a un seleccionado argentino y a un Juego Paralímpico”, mencionó.
En 2010 participó del Campeonato Nacional, convirtiéndose en campeón argentino con una marca que le permitió ubicarse como número uno del ranking americano. Un año después, ganó medallas de oro en los 100 y 200 metros en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara.
En los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, consiguió la medalla de bronce en los 200 metros y obtuvo un diploma paralímpico en los 100 metros por llegar en cuarto lugar. En 2013, repitió el éxito con dos medallas de bronce en el Campeonato Mundial de Atletismo Adaptado de Lyon en ambas distancias (100 y 200 metros).
Los éxitos continuaron durante 2015: en los Juegos Parapanamericanos de Toronto ganó el oro en los 100 metros y, en el Campeonato Mundial de Atletismo Adaptado de Doha, obtuvo el diploma paralímpico por su cuarto puesto en 100 y 200 metros.
En 2016 participó de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro y ganó dos medallas de bronce: una en los 100 metros y otra en los 200 metros llanos. Al año siguiente, en el Mundial de Paratletismo en Londres, obtuvo otra de bronce en los 100 metros. Además, en Lima 2019, consiguió la medalla de oro en 200 metros y la de plata en 100 metros.
Cada competencia dejó una huella única en la memoria de Hernán, pero hay una que se destaca sobre todas las demás: su primera participación en unos Juegos Paralímpicos. "El momento que más recuerdo, que más me emocionó, por lo que significaba, fue mi primer juego, aunque cada juego, cada competencia tiene un valor sentimental y personal diferente", comentó con nostalgia.

Más allá del deporte: qué pérdidas personales tuvo que enfrentar
A pesar de sus éxitos deportivos, Hernán enfrentó dolorosas pérdidas personales que pusieron a prueba su resiliencia. La muerte de su madre por cáncer y de su hermana en un accidente le causaron una depresión profunda que lo alejó del deporte durante seis meses. “Fueron momentos difíciles que me hicieron dudar de mí mismo y de todo lo que había logrado”, admitió.
Sin embargo, gracias al apoyo incondicional de su entrenador, Ariel González, que confió en él incluso en sus peores momentos, pudo encontrar su camino de vuelta: “Ariel es la persona que me hizo vivir cuatro Juegos Paralímpicos consecutivos, me ayudó a salir de todo lo malo”.
Barreto sabe que el éxito en el deporte no solo depende de la preparación física, sino también de la mentalidad. Para él, el acompañamiento psicológico es fundamental: “Hemos trabajado mucho con los psicólogos para afrontar los resultados que vengan, sean buenos o malos. Estamos preparados para afrontarlos como se debe: aprender y siempre levantar la cabeza”.
Para Hernán, los Juegos Paralímpicos no son solo una meta, sino una etapa más en su camino como atleta y como persona. Al preguntarle cómo se visualiza después de esta edición, su respuesta es clara: “Me veo normal como hasta el día de hoy. Si me toca ser medallista, disfrutarlo. Sino, aprender e intentarlo hasta el próximo juego”.
El velocista no se preocupa por planificar su futuro cuando se retire, prefiere concentrarse en el presente. "No pienso tanto en lo que viene a largo plazo, seguiré intentándolo hasta el día que me retire y, cuando ese día llegue, pensaré qué haré. Sí tengo en claro que me gustaría orientarme a lo periodístico".
Abanderado en París 2024: un sueño hecho realidad
El pasado 28 de agosto, Hernán Barreto, junto con la jugadora de tenis de mesa Constanza Garrone, encabezaron la delegación argentina en la Ceremonia de Apertura de los Juegos Paralímpicos en los Campos Elíseos, París. Este es su cuarto Juego Paralímpico, después de haber competido en Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020. “Ser uno de los abanderados significa mucho para mí como deportista. Es como si ya hubiese ganado y conseguido todo lo que quería en el deporte”, mencionó emocionado.
Barreto considera que esta elección es un reconocimiento a su trayectoria y a su compromiso dentro y fuera de la pista: “Uno como deportista quiere tres cosas: conseguir la clasificación a los Juegos, llevar la bandera y obtener una medalla. Es algo que uno anhela, no puedo pedir más”.

Un legado para futuras generaciones
A lo largo de su carrera, Hernán fue premiado con múltiples medallas y premios. Fue becado por el ENARD y en 2020 recibió el premio Konex como uno de los cinco mejores atletas argentinos de la última década. Pero más allá de las medallas y los logros deportivos, Barreto quiere dejar un legado para las futuras generaciones de deportistas adaptados: “Quiero ser recordado como alguien que marcó un camino grande en el deporte paralímpico y que le demostró a la sociedad que todo se puede a pesar de las dificultades, más allá de cualquier medalla”.
En cada carrera, Hernán Barreto demuestra que los límites están para romperse. Su historia no es solo la de un atleta que acumula medallas, sino la de un hombre que, ante cada golpe de la vida, supo levantarse y seguir adelante. Desde aquel chico que apenas podía caminar hasta convertirse en abanderado de su país.
Historia de los Juegos Paralímpicos
Los Juegos Paralímpicos son el evento deportivo más importante del mundo para atletas con discapacidades físicas o sensoriales. Se realizan cada cuatro años y coinciden con el ciclo de los Juegos Olímpicos, pero se centran en disciplinas adaptadas para deportistas con diferentes tipos de discapacidades, como amputaciones, parálisis cerebral, discapacidades visuales y otros impedimentos físicos.
Su primera edición fue en Roma en 1960 con el objetivo de ayudar al gran número de veteranos y civiles de la Segunda Guerra Mundial, que habían sufrido varias heridas físicas. En esa ocasión, participaron 400 atletas de 23 países.
Sobre su etimología, la palabra “paralímpica” deriva de la preposición griega “para” (al lado o junto a) y significa que los Juegos Paralímpicos son paralelos a los Olímpicos, visibilizando cómo los dos movimientos existen uno al lado del otro.
Desde su creación fue creciendo exponencialmente, tanto en participación como en visibilidad, destacando las historias de esfuerzo de los deportistas, que inspiran a millones de personas en todo el mundo.
Este año es la décimo séptima edición y se desarrolla del 28 de agosto al 8 de septiembre. Cuenta con 4.400 deportistas de 185 países del mundo de los cuales 70 son de la delegación argentina, que representarán al país en 14 disciplinas, con Los Murciélagos como único equipo.

