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Elián Larregina, el argentino que dejó el atletismo, volvió y ahora va por una histórica final en París 2024

El de 24 años buscará ser el primer argentino en una final olímpica. Llegó al deporte “de casualidad” y en un momento no soportó la exigencia. Este año superó una lesión y va por todo en los 400m.
Larregina luego de asegurar su plaza en las semifinales de los 400m. Foto: @COA
Larregina luego de asegurar su plaza en las semifinales de los 400m. Foto: @COA

La mañana del lunes tuvo una gran noticia para el deporte argentino en los Juegos Olímpicos de París 2024. El atleta de 24 años Elián Larregina, que compite en los 400 metros, ganó su repechaje en una curiosa carrera (con cuatro ausentes, solo se presentaron tres) y se clasificó a las semifinales. Esta tarde, desde las 14.45, buscará convertirse en el primer argentino en la historia en acceder a una final olímpica de atletismo de pista. Habrá tres semifinales de nueve corredores y clasificarán los dos más rápidos de cada una más los otros dos mejores tiempos. Larregina sueña, luego de una excelente marca de 45,36s. La historia de una atleta que dejó la alta exigencia para volver a su pueblo hasta que un entrenador lo fue a buscar. Regresó, rompió récords a nivel nacional y ahora va por París.

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Una historia de idas y vueltas

Elián Gaspár Larregina nació el 20 de febrero de 2000 y debieron pasar 17 años para que el criado en Suipacha, provincia de Buenos Aires, se encontrara con la vocación que este año lo llevó a París 2024. Desde chico hacía deporte, pero nunca había estado cerca del atletismo. Su primer vínculo con él fue en 2017 y, aseguró alguna vez, fue casi de casualidad. “Un día, me acuerdo que un profesor llamó a mi mamá y le dijo que me tenía que presentar el viernes en una plaza porque teníamos un viaje, que íbamos a ir a correr a los Juegos Bonaerenses en San Andrés de Giles. Esa fue la primera vez que corrí en pasto 300 metros. Sin entrenar ni nada”, explicó hace tiempo.

Desde entonces, Larregina tuvo un crecimiento notable, aunque no todo fue risas hasta convertirse en un “cuatrocentista”. Compitió en una Copa Nacional de Menores y logró allí una marca que lo clasificó para el Mundial Juvenil de Atletismo, algo que sin dudas no estaba en los planes. “Cuando le conté a mi entrenador, se reía. Ni yo me lo esperaba. No sabía lo que era un Mundial, nada. Me acuerdo que yo quería salir de parado, sin tacos, porque no sabía usarlos”, narró una vez. Para Elián, el atletismo todavía era un hobbie y algunos sábados no entrenaba porque “salía los viernes”. En el Mundial, su primera experiencia internacional, llegó a desmayarse de tanta exigencia. No tenía entrenamiento, simplemente era dotado. Pocos lo conocían, ya que se había volcado al atletismo hacía meses. Pero Larregina ya empezaba a hacerse un nombre.

El argentino correrá en la 2º semifinal de este martes. (Foto: @COA)

Entonces, en 2019, decidió dar un paso y empezar a entrenar en el CeNARD. Pero después de seis meses extrañando su Suipacha todos los fines de semana, contó una vez, se agotó y abandonó todo. Volvió a su pueblo y dejó la alta exigencia. “Pasó medio año y no aguanté, me volví porque extrañaba mis amigos y mi familia, el entorno. Después tuve una etapa de altos y bajos. Dejé, volví, dejé, volví…”, confesó. La última de esas “vueltas” fue gracias a su entrenador Javier Morillas, clave en su formación, que fue a buscarlo a su casa. “Me había vuelto y había pasado como un mes. Él (Javier) siempre me mandaba mensajes para que viniera a entrenarme. Yo estaba con mis amigos y perdía el tiempo. Un día estaba tomando mates con mi mamá y veo que para una camioneta en la vereda. Mi mamá ya sabía, yo me enteré después. Él me fue a buscar a Suipacha para que yo vuelva al equipo argentino a entrenar”.

El 2022 fue el año en que Elián Larregina consolidó su preparación en el CeNARD y apostó a fondo por el atletismo. Fue una decisión tan personal como profesional: “Tenía amigos más grandes que yo. Todo lo contrario a este lugar (el CeNARD). Yo allá vivía de noche, tenía salidas nocturnas, tenía una vida mala. No me cuidaba. Entonces este año dije: 'Me quedo acá'. Y mi vieja también le insistió a Javier por eso. Para mejorar el estilo de vida”, dijo hace dos inviernos. Así fue como volvió a entrenarse en el alto nivel y más adelante conseguiría logros como dos Campeonatos Sudamericanos de pista cubierta (2020 y 2024), una medalla de oro en los Juegos Suramericanos de 2022 y un oro en el último Campeonato Iberoamericano. 

Larregina fue 6º en la clasificación, pero en el repechaje logró el objetivo. (Foto: @COA)

En marzo de este año, Larregina sufrió una lesión en sus isquiotibiales que ponía en duda su futuro próximo. A una semana del Campeonato Iberoamericano en Cuiabá, en mayo, parecía que no podría competir. Pero se recuperó a tiempo y no solo eso: ganó el oro. Después, en Madrid, logró correr los 400 metros en 44,93s, una marca con la que consiguió su boleto a París y a raíz de la cual se convirtió en el primer argentino en bajar los 45 segundos. Elián Larregina es parte de una generación de atletas argentinos con mucho futuro y el único que pudo representar al país en los Juegos Olímpicos de París 2024. Su debut no fue sencillo y lo traicionaron los nervios. Pero en el posterior repechaje logró meterse en las semifinales de los 400 metros por primera vez desde que lo hizo Juan Carlos Anderson… en Berlín 1936. Buscará, desde las 14.35 de este martes, lograr lo que nadie: llevar la bandera argentina a una final de atletismo.