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Goles, doping y récords: la vertiginosa carrera del Morro García, que hoy cumpliría 34 años

El delantero uruguayo y goleador histórico de Godoy Cruz tuvo una carrera con alegrías y tristezas, hasta que en 2021 se quitó la vida. El recuerdo del ídolo del Tomba.
El Morro, por siempre en el corazón de los hinchas del Tomba. Foto: archivo
El Morro, por siempre en el corazón de los hinchas del Tomba. Foto: archivo

El 6 de febrero de 2021, Mendoza, Uruguay y el fútbol argentino amanecían con la peor noticia: Santiago Damián García Correa, mejor conocido como “Morro”, se había quitado la vida. Con el tiempo se supo que el delantero uruguayo transitaba una depresión y su caso despertó mucha conciencia alrededor de las luchas que enfrentan los futbolistas. “No somos robots”, había dicho tiempo atrás. Este 14 de septiembre, el Morro García cumpliría 34 años. Y MDZ hace el repaso de una carrera que tuvo de todo: goles, problemas de sobrepeso, más goles, un doping por cocaína que él negó, una frustrante experiencia en Turquía y años de esplendor en Godoy Cruz, en donde se erigió como ídolo. 

Santiago García nació en Montevideo, Uruguay, en 1990. Hizo inferiores en uno de los grandes de su país, Nacional, y allí debutó a los 18 años en la Primera División. Fue en un partido de la Liguilla Pre-Libertadores 2008: ingresó desde el banco y marcó el primer tanto de su carrera. Desde entonces, el jovencito del Tricolor se convirtió en un gran proyecto del fútbol uruguayo y su popularidad creció exponencialmente. Les marcó a Peñarol, a Danubio, a Defensor, terminó como goleador el Campeonato Uruguayo 2010-11 (23 tantos) e hizo todos los goles de su equipo en la Copa Libertadores 2011. Se fue de Nacional a mediados de ese año con 6 títulos y 46 goles en 101 partidos, un promedio espectacular.

Un jovencito de 18 años que era la sensación del fútbol uruguayo. 

¿La razón de su salida? Nada menos que 4,8 millones de dólares. Fue la compra más cara en la historia del Athletico Paranaense hasta entonces y el Morro continuó su carrera en Brasil. Pero no la pasó bien, según él mismo reveló. Porque ni bien llegó a su nuevo equipo, se conoció un resultado positivo en un control antidoping hecho meses atrás, cuando estaba en Uruguay. Se lo acusaba de haber consumido cocaína, pero él siempre lo negó. Aunque no ocultó que aquel episodio lo sumergió en una gran depresión, y que en su casa de Brasil “no prendía la luz”. Explicó el Morro: “Cuando empecé a investigar, no es que me quedé tranquilo, pero hubo manejos raros. En Uruguay quedé como drogadicto, fue el primer caso en la historia del fútbol uruguayo, pero el que me conoce sabe lo que realmente pasó y eso me deja tranquilo. Quería encontrarle la explicación. Capaz me lo metieron en la comida, en un vaso o algo. Yo duermo muy tranquilo”.

Tras un agitado paso por Paranaense, emigró a Turquía, pero tuvo problemas con el entrenador, que le exigía que bajara de peso, por lo que solo jugó 3 partidos. Regresó a Nacional en 2013, pero tampoco halló regularidad y continuó luchando con un físico no adecuado para la alta competencia. Anotó un gol en 18 partidos, una etapa decepcionante a nivel deportivo, y fue traspasado a River Plate de Uruguay. García describiría aquella etapa como la de su “renacimiento”: convirtió 14 goles en 37 partidos y volvió a disfrutar del fútbol. Su buena performance llamó la atención de un equipo del otro lado del charco que estaba en ascenso: Godoy Cruz de Mendoza.

El Morro y Jaime Ayoví, una delantera letal que disfrutó Godoy Cruz. (Foto: archivo)

El Tomba se convertiría en su casa. Pero, como siempre, la historia de amor se construyó de a momentos. Uno fundacional fue el que ocurrió en un partido entre Godoy Cruz y San Martín de San Juan, en el clásico cuyano. A los 36 minutos del segundo tiempo, el Morro pidió un tiro libre y anotó uno de los mejores goles de su carrera. Una caricia, con volada del arquero incluida. Ese día despertó en los fanáticos tombinos un cariño que solo se acrecentaría. Luego, fue goleador del fútbol argentino en la temporada 2017-18 con 17 tantos (el primer uruguayo desde que lo hiciera Santiago Silva en 2010) y elegido Mejor Delantero del torneo en 2018. Llegó a ser capitán del equipo y, tal era su fanatismo por Nacional, que le pidió a la dirigencia que la cinta tuviera los colores del Bolso.

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Godoy Cruz y Santiago “Morro” García construyeron un vínculo inquebrantable. Equipos de Argentina y el exterior quisieron comprarlo, pero él insistía: “Me han ofrecido muchísima plata para ir a muchísimos clubes, pero juego más por amor que por plata”. El uruguayo, que siempre se mostraba feliz en Mendoza, alcanzó en 2020 los 51 goles en 122 partidos y se convirtió (por amplio margen) nada menos que en el máximo anotador del Tomba en la historia de la Primera División, y en el cuarto de la tabla general. Con él como referente, Godoy Cruz fue subcampeón del torneo local en 2018 a solo dos puntos del campeón Boca y en 2019 llegó a los primeros octavos de final de Copa Libertadores de su historia. Una huella indeleble. Una influencia mayúscula. Y una historia que, aunque no se olvidará nunca, dejó de escribirse el 4 de febrero de 2021, con muchas más hojas por llenar.

Mirá el emotivo video que le dedicó Godoy Cruz al Morro