El Tomba eliminado: una noche para el olvido y otra chance tirada a la basura
Por muchos factores que tienen que ver con el contexto general, las derrotas en Godoy Cruz a veces duelen menos. La presencia de los históricos en el banco de suplentes, con Daniel Oldrá a la cabeza, limitan al hincha y a la crítica general. Discutir a los ídolos cuesta más, aún cuando los errores son evidentes. El tercer puesto en la tabla general le da espalda a los protagonistas. Las últimas campañas que lo posicionan como uno de los mejores equipos del país y a través de las cuales se ha ganado el respeto de sus rivales, hacen que un resultado negativo a veces pase desapercibido.
No es esta la ocasión. En este partido ante Independiente de Avellaneda no se salvó nadie, empezando por el DT y por algunos de los jugadores de más experiencia del plantel. Fue quizás una de las peores derrotas del Tomba en los últimos tiempos. Desconocido, con horrores defensivos, con la apatía de los últimos partidos en ofensiva y con jugadores que estuvieron lejísimo del nivel de un futbolista profesional. El resultado lo deja bien en claro. Godoy Cruz cayó 3 a 0 con el Rojo y pudieron ser varios más. Un equipo en formación de Independiente, sin figuras rutilantes y sin refuerzos de lujo le generó más de 10 situaciones claras de gol. Y los de Oldrá apenas pisaron el área rival en un par de oportunidades.
De entrada, algunas decisiones del DT tombino desconcertaron. La ausencia de Franco Petrolli, de los mejores arqueros de la Argentina, en un encuentro de eliminación directa, llamó la atención, más allá de que luego Roberto Ramírez se terminó transformando en uno de los puntos altos del equipo e incluso no tuvo responsabilidad en los goles.
La presencia en el once inicial de Luciano Cingolani, un futbolista con apenas un puñado de minutos en el torneo, no tiene tampoco mucha explicación. Y la salida de Facundo Altamira, más allá de la acumulación de partidos, es difícil de comprender.
De todas maneras, y ya puestas sobre la mesa las polémicas decisiones del DT, quizás nada hubiese cambiado en el resultado final teniendo en cuenta el nivel individual de la mayoría de los futbolistas que saltaron al campo de juego del Mario Kempes para afrontar este compromiso por los octavos de final de la Copa Argentina.
En lo colectivo, no hay un detalle táctico para rescatar. El Expreso no tuvo ideas. Apenas hubo algún intento en el primer tiempo de la mano de Bruno Leyes y el Indio Fernández, que aparecieron de a ratos, pero nada más. Ni siquiera encontró pequeñas sociedades para generar algo.
En lo individual, la crítica puede ser aún más despiadada. Gonzalo Ábrego tuvo un partido flojísimo. Daniel Barrea y el propio Cingolani pasaron desapercibidos. Y Salomón Rodríguez no fue nunca parte del circuto de juego y sólo tuvo una chance en el complemento, producto de una presión y posterior recuperación que terminó con un remate que dio en un defensor. Una sola.
Finalmente, el punto más flojo. Lo de la defensa de Godoy Cruz anoche fue un espanto. Le entraron por todos lados desde el primer minuto del encuentro. Nunca corrigió los detalles que la llevaron a quedar mal parada siempre, por eso sufrió cada vez que este humilde Independiente lo atacó. Los laterales, Lucas Arce y Martin Luciano fueron desbordados toda la noche y nunca pudieron controlar los pelotazos a sus espaldas. Y los centrales, que alguna vez supieron encontrar una solidez impresionante y destacarse cada vez que entraban a la cancha, jugaron su peor partido con la camiseta del Tomba. Pier Barrios y Federico Rasmussen hicieron agua con errores individuales, desconcentraciones y horrores en el retroceso.
Los cambios, mientras tanto, no produjeron efecto alguno. Nada cambio a partir de los cambios. Y esa también es del DT que no pudo ni supo reaccionar con alguna modificación táctica que cambiara la ecuación, el desarrollo del partido.
En líneas generales, un partido para el olvido. Uno de esos que quizás no vale la pena ni mirarlo de nuevo para corregir errores. Uno de esos que hay que tirarlo a la basura rápidamente para dar vuelta la página y pensar en el próximo y único objetivo que queda en el año: los 15 encuentros de la Liga Profesional a través de los cuales buscará el Expreso meterse en alguna copa internacional.
Al igual que en los últimos años, se fue otra chance más para pelear por un título, en este caso por la Copa Argentina. Si bien el cuadro viene complicado, con equipos importantes en el camino, el Tomba puede competir con cualquiera si se lo propone. Hoy no se lo propuso, y por eso dejó una pobre imagen en Córdoba, perdió sin atenuantes y vendió muy barata la eliminación.


