Inferiores en jaque: el talón de Aquiles que atenta contra el proyecto de Alfredo Berti
"La idea es que esta vez pueda quedarse por mucho tiempo". El deseo de Daniel Vila en conferencia de prensa para con Alfredo Berti es el gran detalle que ha tenido su tercer arribo en el club. Tras dos ciclos exitosos pero efímeros, ahora la intención de ambas partes es tener una relación a largo plazo, por eso, el contrato de tres años para unir al Loco con la Lepra por un buen tiempo.
Hay muchas bondades que hay que destacarle a esta Comisión Directiva: el ordenamiento económico del club, el acierto con jugadores que resultaron grandes negocios, los millones que ganó con las ventas, las obras proyectadas para el Bautista Gargantini, la pelea que dan para erradicar a los barras, y claro, la estrella más importante de la historia de Independiente Rivadavia lograda con el ascenso en 2023.
Su hablamos de lo negativo, hay un tema sensible que aparece como un lunar entre tanta buena. Las inferiores de la Lepra hoy son una deuda pendiente y es un lunar que atenta con ese proyecto a largo plazo. Los jugadores nacidos en la casa no pueden faltar en un plantel, algo que hoy le sucede a este equipo que transita su primera temporada en la Liga Profesional.
En la urgencia de armar un plantel en poco tiempo para competir en la elite, Independiente Rivadavia contrató 17 jugadores en el mercado de pases, una cifra amplia que tapa el lugar de los chicos. El tema es que para abajo tampoco asoman opciones potables para ponerse la camiseta hoy y jugar. Es más, con el arribo a Primera, también hubo que traer jugadores en cantidad para poder formar la Reserva que pide AFA para competir. Los números de ese equipo hablan por sí solos: perdió los cinco partidos que ha disputado en la actual campaña y está en el último lugar.
De los 23 jugadores que firman planilla y se cambian cada fecha, no hay ningún producto nacido y gestado en la casa. Hay que ir a casos como Santiago Úbeda, Julián Navas, Renzo Malanca, Pablo Palacio o Mauro Cerutti para encontrar productos hechos en casa, con minutos e importancia dentro del equipo.
Con una Ciudad Deportiva abandonada por años, la idea es poder reestablecerla de a poco, dándole impulso a las inferiores. Claro que esa idea no es de un día para otro, sino que lleva su tiempo en el que hay que inyectarle dinero y horas de vuelo para empezar a ver los resultados a largo plazo.
En el resto de los equipos de Mendoza, a excepción de Godoy Cruz, pasa más o menos lo mismo: Gimnasia tiene únicamente a Nicolás Romano jugando seguido, mientras que en Maipú no hay canteranos con rol importante dentro del equipo de Juan Manuel Sara.
Para Berti, la casa es importante y ha utilizado en sus ciclos anteriores, principalmente en el primero, jugadores de las inferiores. Algo que deberá gestar en este nuevo ciclo, entre la urgencia de los resultados y la necesidad de acomodar un ítem clave en cualquier club de Primera División.