Franco Médici: el hombre récord del hockey mendocino y un adiós lleno de gloria
Franco Médici se sentaba en el último banco de la escuela, no era una luz porque sabía que la llevaba bien con lo justo y necesario. Esos tipos cancheros, muy amigo de sus compañeros y de muñeca perfecta para manejarse con los profesores. En los cumpleaños de 15 le iba bastante bien, a su fotolog lo llenaban de comentarios y en el hockey sobre césped fue distinto desde el minuto cero. Se recibió, tiene un buen laburo, sus hermanas más o menos parecido, sus viejos nunca se separaron y el auto no se le para por tener batería floja.
Ese Franco Médici que creció en la buena, a fuerza de trabajo, perseverancia, entorno familiar adecuado y juntas amables, es el mismo que ayer le dijo adiós al deporte de su vida, que en realidad es su vida. Franco Médici y el hockey sobre césped son un poco lo mismo, una simbiosis de años que necesita de la otra mitad para poder alimentarse y seguir de la mano por la buena senda.
Las fotos de la repisa de la casa de sus viejos en San José son las mismas en diferentes momentos de su vida: hay un Franquito campeón en Murialdo con el fondo de polvo de ladrillos, otro ganando con un sub algo en algún rincón del país, uno más de grande con otra copa vestido de canario, algunas con sus dos hermanas de alguna de las doscientas ligas, una en España en un equipo que que hubo que googlear y al que llevó a la cima y estás más curtido, siendo campeón con su club y su provincia, capítulo mil, no importa cuándo leas ésto.
Franco Médici se va lleno de gloria, siendo uno de los dos jugadores capaces de encontrarle un error al software de la Matrix venciendo a Buenos Aires y sacándole esa copa que parece tener nombre propio. Él y Nico Lara ganaron los cuatro títulos que tiene nuestra provincia en mayores de caballeros y dejan su impronta en las páginas más doradas del hockey sobre césped de estos lares del mapa.
Lo espera, seguro, una casa con parque verde, niños corriendo y golden retriever dando vueltas por ahí. Atrás deja su huella en el deporte local, aunque muchos quizás no lo sepan, porque el hockey sobre césped no es tan mainstream como el fútbol y sus flashes. Se va ganador, como en todas sus fotos, como desde que nació. Hasta siempre, crack.