Alfredo Berti, capítulo 3: las similitudes de sus ciclos y el inédito desafío que tiene por delante
La historia de Alfredo Berti e Independiente Rivadavia parece una de esas películas taquilleras de la pantalla grande. La primera entrega de una zaga que promete nuevas versiones fue un verdadero éxito, algo que se repitió en su segundo ciclo. Ahora, el entrenador experimentado tiene todos los caminos allanados para iniciar un tercer paso por el club que le abrió las puertas, lo acobijó y al que le dio la estrella más importante de su galería de trofeos.
Las similitudes saltan a la vista al primer golpe de ojos: Berti asumió en la Lepra en cada una de sus dos anteriores experiencias con la llamas en crecimiento y un panorama a punto de arder. Si bien es cierto que en su debut en el banco Azul la situación era mucho más crítica que en su regreso, en ambos casos los resultados no acompañaban, que es habitualmente cuando se dan los cambios de entrenadores.
Su primer encuentro con el Azul se dio en la temporada 2017, con un Independiente Rivadavia naufragando en la parte baja de la tabla de posiciones de la Primera Nacional. La soga del descenso ahorcaba y fue su llegada el desata nudo perfecto para empezar a respirar y encontrar el oxígeno necesario para no morir en el descenso.
Esa temporada arrancó con Martín Astudillo sentado en el banco de suplentes, un deté que no perdió ni ganó mucho pero sí empató una barbaridad de encuentros (14). El golpe de efecto fue la llegada del ex jugador de Boca Juniors, que tuvo una larga racha para catapultar al equipo a los primeros lugares, pelear por el ascenso y dejar en el olvido la zona roja: fueron 8 triunfos, 5 empates y apenas 4 derrotas, con un invicto de 7 encuentros y el pasaje a un idilio con la gente que se selló para siempre con su vuelta.
Tras esa campaña, en la vida de Berti pasaron amores pasajeros: Argentinos Juniors, Belgrano, Central Córdoba, Luqueño de Paraguay y Barracas Central, en todos ni muy muy ni tan tan. Hasta su vuelta al Parque: el 3 de Abril del 2023, el entrenador reemplazó a Ever Demaldé y moldeó una temporada inolvidable para el fútbol mendocino que terminó en el ascenso de la Lepra a la elite nacional.
Esta vez fueron 28 partidos y los números explotaron: 19 victorias, 5 empates y 4 caídas, con una larga racha sin conocer la derrota que llegó a 11 encuentros. Independiente Rivadavia ganó su zona con autoridad en una tremenda pelea contra Chacarita y Maipú y en la gran final se llenó de gloria venciendo a Almirante Brown en Córdoba.
Ahora, la historia vuelve en modo deja vú. Si bien restan detalles, todo hace indicar que Alfredo y la Lepra tendrán un nuevo encuentro en modo romance, otra vez con el equipo en estado crítico. De hecho, su último club fue el mendocino, porque tras el ascenso, no volvió a dirigir.
Amado por los hinchas, con la experiencia para reacomodar planteles armados y golpeados en números, el desafío ahora será sacar a la Lepra del pozo. Un dato particular: jamás lo dirigió en Primera División. Luces apagadas y pochoclos listos, que comience la tercera función.