¿Ganar es todo? El mensaje de Rodrigo Isgró tras la eliminación de Los Pumas 7's
Rodrigo Isgró está a un costado del imponente Stade de France. Hace instantes acaba de trizar el sueño que persiguió durante cuatro años. Un sueño que, además, puede ser el último de su galería de recuerdos antes de dar paso a otra vida deportiva. Los franceses decoran un clima hostil. Son segundos que pasan por una cabeza que todavía hierve. Un atleta se prepara una vida para esto y ya no hay más que hacer. Ganaron ellos, nuestro clásico moderno tras Qatar 2022.
El cronista de TyC Sports lo entrevista, todavía con las pulsaciones en dos millones, y Rodrigo Isgró deja una enseñanza para estos tiempos de exitismo puro que corren por nuestras venas: "Estoy orgulloso. Hoy entramos a la cancha y representamos a nuestros clubes, a nuestras familias, a Argentina. A veces los resultados no se dan, pero nada va a cambiar lo que sentimos hoy". Dan ganas de entrar a la pantalla y abrazarlo.
Si hay alguien que tragó mierda todo este tiempo es él. La sanción (justamente ante Francia en el Circuito Mundial), los diez partidos que lo dejaban afuera de París 2024, la reducción a cinco, los dos encuentros que descontó con Los Pumas, una fase de grupos mirando desde la tribuna y un debut en cuartos para escribir una página más de su historia personal. Parecía todo de película, pero el final no fue el más feliz. O en realidad, si.
Isgró deja en el aire el verdadero sentido de competir, aún en el barro de la mala. Eso de "quiero disfrutar del vestuario, de mi grupo de amigos con los que quizás no volvamos a estar juntos, de tener a mi familia en la tribuna. De poder representar a Argentina en un Juego Olímpico". Nos hemos futbolizado a tal punto que perder es un fracaso y que las medallas de plata no tienen lugar en la repisa. Ser segundo claro que vale. Segundo o quinto o último.
Hay una vida detrás de esos 14 minutos que dura un partido de Rugby Seven, por eso hace bien Isgró en destacar: "Todo el esfuerzo que hicieron mis compañeros. Las lesiones, las familias y lo que dejaron de lado". Llegar a ese olimpo al que acceden unos pocos no es cosa de todos los días, pero nosotros les exigimos que sean medalla de oro, y queremos que el que salta con garrocha llegue al podio, que el de los cien metros rompa la marca de Bolt y que el de balonmano le gane a una potencia como Noruega. Claro, si Messi lo hace, entonces ustedes son fracasados y festejan las derrotas dignas.
Todo eso pasa poco. El deporte argentino no es la gloria que alcanzó el fútbol. De hecho, es mucho más de lo otro. En este mismo momento, en París, hay una delegación donde la gran mayoría es amateur o cobra una pobre beca que no alcanza para el alquiler. Actualmente, la beca Olímpica/paralímpica de excelencia, es decir, la que recibe un medallista olímpico o paralímpico Tokio 2020, revalidada en el último campeonato mundial, recibe 528.840 pesos, mientras que la "Proyección", que se otorga a los atletas con tendencia con posibilidades de podio olímpico obtienen 401.918 pesos. En el caso de aquellos que están clasificados a estos Juegos, el apoyo asciende a los 230.520 pesos.
No hay yates, ni mansiones, ni trajes Louis Vuitton. Hay horas de entrenamiento a las 11 de la noche cuando ya dejaron atrás en el día trabajo y estudio, hay ventas de pollos y rifas con sorteos para costear los viajes, hay noches durmiendo en albergues que se llueven, arroz y fideos para abaratar el costo de las comidas. Con todo eso en contra, todos estos atletas salen a competir con sus pares en la máxima cita deportiva del mundo. Rivales que sí cuentan con las condiciones necesarias para desarrollarse en sus disciplinas.
Al fin de cuentas, Rodrigo Isgró no está tan errado. Él es hoy la cara del Mendoza Rugby, la cara de su provincia que interrumpió la siesta para poder verlo competir, la cara de un país que los siguió hasta ese vuelo de Dupont contra el in goal que liquidó la esperanza. Podio al margen, él ya ganó la medalla de oro. Esa derrota que dignifica.