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Quién es Francisco Comesaña: casi deja el tenis por ansiedad y hoy todo Wimbledon habla de él

El marplatense de 23 años y 122 del mundo eliminó a Andrey Rublev (6º). Casi deja el tenis por ansiedad, fue campeón en un torneo que se jugó en dos superficies y nunca había ganado un partido de ATP.
Comesaña está en la segunda ronda de Wimbledon por primera vez en su carrera. Foto: @Wimbledon
Comesaña está en la segunda ronda de Wimbledon por primera vez en su carrera. Foto: @Wimbledon

Andrey Rublev llegó a la Cancha 2 de Wimbledon, seguramente, creyendo que no tendría por delante un duelo particularmente complejo. Del otro lado lo esperaba Francisco Comesaña, un argentino ubicado en el puesto 122 del ranking que nunca había ganado un partido a nivel ATP y que hacía su debut en Grand Slam. Vaya sorpresa se habrá llevado el ruso, entonces, pues el chico de 23 años nacido en Mar del Plata brilló y eliminó al sexto cabeza de serie y cuartofinalista del Abierto Británico en 2023. Rublev llegaba con expectativas de alcanzar la segunda semana, pero se despidió el primer día. Nunca había perdido en Grand Slam con un jugador de ranking tan bajo (122).

El partido fue interrumpido un par de veces por motivos climáticos. Pero la lluvia no distrajo a Comesaña y sí a Rublev, que se mostró ofuscado en varias ocasiones y golpeó su raqueta. El argentino se lució con un solvente servicio (70% de primeros saques y 21 aces) y exquisitos drop shots que le dieron mucho rédito, y llegó a colocarse 6-4, 5-7 y 6-2. El cuarto parcial fue sumamente parejo y llegó al tie-break, donde Comesaña se puso 5-2. Tuvo enseguida un error no forzado de devolución, tal vez producto de los nervios, pero inmediatamente se reencontró con su nivel y, gracias a un revés con slice que Rublev no pudo contestar eficazmente, se llevó el último tie-break por 7-5. Ahora se enfrentará con el australiano Adam Walton en la segunda ronda, que venció en sets corridos a otro argentino, Federico Coria.

De la ansiedad a festejar en la Catedral

Francisco Comesaña nació en Mar del Plata y allí se formó como tenista antes de vivir en Córdoba y luego en Buenos Aires, donde actualmente se entrena (en el club GEBA). Pero, como muchos atletas, no la tuvo fácil en su adolescencia. A los 15 años estuvo cerca de dejar el tenis y a los 20, entre problemas físicos y resultados adversos, también. “Me costó mucho recuperarme de una lesión, tuve ataques de ansiedad, nervios. Prácticamente estuve una semana sin comer y sin dormir. Fue antes de irme a vivir a Córdoba”, confesó una vez. Luego, comenzó a entrenarse con Facundo Argüello, pero perdió 12 partidos seguidos y decidió tomar un nuevo rumbo. Fue entonces cuando halló a Sebastián Gutiérrez, el entrenador de Sebastián Báez que ahora también guía a Comesaña. Con él, el crecimiento fue notorio y llegaron los buenos resultados.

En 2023, Comesaña protagonizó un hecho inédito. Fue campeón del Challenger de Liberec, en República Checa; un torneo que pasó a la historia. ¿Por qué? Porque debía jugarse sobre polvo de ladrillo, pero dadas las intensas lluvias el certamen se llevó a cabo, desde las semifinales, en pista dura y techada. Así, el argentino consumó un logro impensado: “Fue muy importante también el apoyo de mi equipo porque eran condiciones a las cuales no estoy acostumbrado”, declaró en aquel agosto del año pasado, luego de levantar el que era su cuarto trofeo de la categoría Challenger.

Su victoria en Oeiras, en abril, lo catapultó al Top 100. (Foto: @fran.comesana)

Este año, el marplatense decidió dar un salto e incursionar en el circuito ATP. Pero sus tres primeros intentos fueron fallidos: perdió frente a Thiago Agustín Tirante en el ATP 250 de Córdoba, en Chile frente al peruano Juan Pablo Varillas y ante Francisco Cerundolo en Río de Janeiro. Todas las veces en primera ronda. Es decir, llegaba al presente Wimbledon con solo 3 partidos en el circuito, siendo todas ellas derrotas; aunque en abril había tenido un fugaz paso por el Top 100 luego de su título en el Challenger de Oeiras, Portugal. Pero no le importó. Comesaña llegó al All England con su tatuaje en el brazo derecho y sus aritos en ambas orejas, pero vestido de blanco para la ocasión, para adueñarse de la escena. No le importó que fuera su primer partido en un cuadro principal de Grand Slam, no le importó que su única victoria en césped hubiera sido en la qualy de Eastbourne y no le importó que fuera su primer duelo ante un Top 10.

Comesaña superó contundentemente a Rublev y alcanzó la segunda ronda de Wimbledon, esquiva para tenistas de nuestro país en el día de ayer. Es el primer argentino en vencer a un Top 10 en su debut en un cuadro principal de un Grand Slam y el segundo en hacerlo desde el ruso Alan Karatsev en el Australian Open 2021. Hasta hoy, su triunfo más resonante había sido en los cuartos de final del Challenger de Lima 2, el año pasado, ante Daniel Elahi Galán (93º) y el rival de mayor calibre al que había enfrentado, Francisco Cerúndolo. Pero hoy todo cambió: se aseguró 118.000 dólares, avanzar 14 posiciones y, sobre todo, que el mundo del tenis lo conozca y lo respete.

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“Las cosas pasan por algo y yo creo que nos dejan una enseñanza para hacernos más fuertes. Me toca bajarme de uno de los torneos más lindos, pero seguiremos recuperando y trabajando para los próximos desafíos”, había escrito envuelto en desazón, unas semanas atrás, al enterarse que no podría jugar Roland Garros por una lesión; poco después de haber consumado su primera clasificación a un campeonato grande. Hoy, con mucho orgullo, Francisco Comesaña puede ponerle un nombre a ese “algo”.