Violencia entre barras

Godoy Cruz-San Lorenzo suspendido: vergüenza provincial en el estadio Malvinas Argentinas

Otra vez ganaron los violentos, que fueron decididos a suspender el partido y lograron su cometido ante la inacción total de la Policía de Mendoza, que nada hizo para evitar los disturbios.

Gonzalo Conti
Gonzalo Conti sábado, 25 de mayo de 2024 · 21:26 hs
Godoy Cruz-San Lorenzo suspendido: vergüenza provincial en el estadio Malvinas Argentinas
Una vez más, pasó lo que querían los violentos. Foto: gentileza

La interna en la barra brava de Godoy Cruz Antonio Tomba no es nueva. Los ataques en los barrios y los incidentes entre miembros de las dos facciones que se disputan el poder se convirtieron en moneda corriente antes, durante y después de los partidos. Este sábado todos estaban advertidos y sin embargo nadie hizo nada para evitarlo. Inacción absoluta de la Policía de Mendoza en la previa y también durante el partido, lo que culminó con la suspensión del mismo y con el club arriesgando sanciones económicas y deportivas.

El partido entre el Tomba y San Lorenzo estaba pactado para las 17.30. Tres horas antes, los que cubrimos habitualmente a Godoy Cruz recibimos la advertencia de que otra vez había problemas internos en la barra y que probablemente no sería una tarde tranquila en el Malvinas Argentinas, algo que, insisto, ya se hizo costumbre en los últimos meses.

El primer aviso llegó con un ataque a piedrazos a la delegación del conjunto visitante, que sufrió la rotura de vidrios en sus dos colectivos y terminó con un miembro de la dirigencia azulgrana herido en su cabeza. Como el herido no fue un jugador, no se tomó ninguna determinación al respecto y el partido no se suspendió en la previa. Como no lograron su cometido en esa oportunidad, los barras que usan indumentaria de Godoy Cruz y habitualmente ocupan el centro de la popular Sur fueron decididos a evitar que se juegue o, en su defecto, que se termine el partido.

Uno de los piedrazos que recibió uno de los dos colectivos que transportaba a la delegación de San Lorenzo. Foto: X @SanLorePrimero

No es la primera vez que sucede. En noviembre de 2019 el Tomba enfrentaba a Racing y el modus operandi fue el mismo: promediando el primer tiempo, los delincuentes que lucran con la institución comenzaron a arrojar piedras y bombas de estruendo al campo de juego, logrando que el árbitro Germán Delfino se viese obligado a suspender. El juego se completó en cancha neutral (en el estadio de Argentinos Juniors) y a puertas cerradas.

El contexto

La disputa de poder en la barra brava de Godoy Cruz lleva ya un largo tiempo, dado que los líderes de la facción que desde inicios de los 2000 maneja la popular están presos o muertos. Hablamos puntualmente de la familia Aguilera. El "Rengo", histórico líder de la barra, está preso y condenado a 12 años de prisión por narcotráfico. Su hermano, Walter, falleció en julio de 2022 por una aparente sobredosis.

Al mando de la hinchada quedó Carla Aguilera, hermana del Rengo, quien actualmente tiene un pedido de captura por los incidentes registrados en el partido entre el Tomba y Sarmiento, por la fecha 13 de la Copa de la Liga, el 8 de abril de este año. También cursa el mismo pedido para Mauricio Ortiz Olivera, otro de los referentes de la barra del Tomba.

Violencia en la popular Sur del Malvinas Argentinas. Foto: gentileza.
Violencia en la popular Sur del Malvinas Argentinas. Foto: gentileza.

En ese contexto, una facción de la barra viene hace tiempo intentando quedarse con el poder, lo cual contempla una serie de negocios y beneficios que todas las hinchadas del país disfrutan en base a la impunidad y los negociados.

La suspensión del partido

Como dijimos más arriba, la suspensión del partido es el modus operandi en este tipo de situaciones y funciona, básicamente, como un llamado de atención, tanto para los rivales internos como para la dirigencia, la Policía y todos los que quieran darse por aludidos en esta lucha de poder.

Esta tarde quedó claro que no importaban los colores de los 22 jugadores que, como podían, disputaban un partido de fútbol en una tarde gris, fría y lluviosa. El público, a sabiendas en la previa de que podía haber inconvenientes y empujado a no ir por las condiciones meteorológicas, era poco. El centro de la popular estaba vacío, no se veían banderas, tirantes y mucho menos bombos y demás instrumentos.

Sin embargo, y como después de ganar una batalla, un grupo de 50 personas ingresó al centro de la popular y comenzó a festejar algo, ¿un triunfo, quizás?. De inmediato, los hinchas genuinos de Godoy Cruz, enterados de lo que sucedía, comenzaron a cantar en contra de este grupo que sin prestar demasiada atención comenzó a juntar piedras y, previo a arrojarlas, hizo detonar dos bombas de estruendo en el área del arquero visitante.

Claro está que el fútbol no les interesa, como tampoco que el club quede a merced de una sanción deportiva y/o económica, ellos van por otro tipo de negocios. A pesar de los cantos y de algunos enfrentamientos, los hinchas genuinos no pudieron detener a este grupo de barras, enviado a suspender el partido.

La inacción policial

Desde la cabina 13 del Malvinas Argentinas, mientras relataba el partido por MDZ Radio 105.5, pude ver no sin sorpresa que mientras se desarrollaban los primeros incidentes no hubo ningún tipo de respuesta por parte de la Policía de Mendoza. Cuando el árbitro Nazareno Arasa paró el juego por primera vez, el jefe del operativo envió a 12 policías a que se pararan, con sus escudos, detrás del arco que da a la popular Sur, pero sin ninguna indicación de hacer algo para evitar que los inadaptados arrojaran piedras al campo de juego.

El resto de los policías, más de 400 que estaban involucrados en el operativo, no tuvieron ningún tipo de intervención en los incidentes. Fueron los Bomberos, con la potencia del agua, los que intentaron dispersar a los que lanzaban proyectiles, pero fue tanto el caudal de piedras que algunos de ellos terminaron lesionados y debieron abandonar el lugar.

También se acercaron jugadores de Godoy Cruz a pedir que frenaran, pero seguían sin entender que los incidentes no tenían nada que ver con el fútbol y que todo estaba orquestado con un único fin: suspender el juego.

Pasaron los minutos y la lluvia de piedras y demás proyectiles continuaba, mientras los mismos 12 policías esperaban que por su simple presencia todo se calmara. El árbitro hizo jugar el partido hasta el final del primer tiempo, apostando a que en esos 15 minutos de descanso la situación se controlara pero no sucedió porque, insisto, la Policía de Mendoza no hizo nada para que sucediera.

Recién a los 7 minutos del segundo tiempo y cuando en la popular solamente quedaban estas 50 personas haciendo disturbios, porque los verdaderos hinchas habían cambiado de tribuna o se habían ido a su casa, entraron cerca de 30 policías a la popular para expulsar a los violentos. Y fue allí cuando el juez del encuentro, al escuchar detonaciones de bala de goma, decidió suspender el partido.

Sin respuestas

MDZ intentó rápidamente comunicarse con las autoridades responsables de la organización del evento y la seguridad del mismo, pero no recibió respuestas.

Desde el Ministerio de Seguridad indicaron que solamente habrá un parte a modo de resumen, pero que no estará a la brevedad y que ninguna autoridad realizará declaraciones al respecto. 

El presidente de Godoy Cruz, Alejandro Chapini, tampoco respondió las consultas de este diario, a pesar de que al menos quien escribe entiende que el club es más víctima que responsable en esta situación que, valga la aclaración, tiene de "rehén" a casi todos los clubes del fútbol argentino.

Dudas y miedos por lo que vendrá

En el futuro inmediato, hay al menos dos eventos que preocupan por demás dado el contexto de violencia interna que atraviesa la barra de Godoy Cruz

El miércoles, por Copa Argentina, el Tomba juega su partido de 16avos de final ante El Porvenir, en la provincia de Córdoba. Al ser en campo neutral, las hinchadas pueden viajar, por lo cual estos mismos barras que se disputan el poder pueden no solo volver a generar disturbios en la tribuna, sino también enfrentarse en la previa o durante el viaje. A eso se suma que el día siguiente juega en la provincia mediterránea Independiente Rivadavia, por lo cual pueden darse enfrentamientos en la ruta.

Los barras, dueños de la tribuna; el club, víctima. Foto: Santiago Tagua / MDZ.

Luego Godoy Cruz tendrá un partido más de local antes del parate por Copa América. Será ante Rosario Central, por la fecha 5 de la Liga Profesional y está programado para el miércoles 12 de junio. Resta saber si, sanción mediante, se jugará en el Malvinas Argentinas y si se permitirá el ingreso de público.

Sin embargo, la preocupación más grande al día de hoy tiene que ver con que Godoy Cruz tiene previsto volver a jugar en su estadio, en el Feliciano Gambarte, entre septiembre y octubre, fiesta que podría verse empañada por el accionar de los violentos si así quisieran hacerlo.

Y así lo digo porque al aire en Una de Más, en MDZ Radio 105.5, el exsubsecretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad de Mendoza, Néstor Majul, lo reconoció allá por mediados de 2023, cuando hubo incidentes en la previa al partido entre Godoy Cruz e Instituto de Córdoba: "Por mucho que nosotros organicemos, si estos 5, 10 o 20 tipos quieren suspender el partido, lo van a hacer", lamentó el entonces funcionario provincial.

La sensación entonces es que así sean 300, 400 u 800 policías los que estén afectados a un operativo, todo queda a merced de lo que decidan los violentos.

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