La llamativa frase de Darío Alaniz respecto de su futuro en Gimnasia
El triunfo ya era historia y aún resonaba el eco de la alegría puertas adentro del vestuario. Gimnasia había cortado la racha de cuatro partidos sin ganar y el clima de goce reinaba en los pasillos del Víctor Legrotaglie. Uno a uno fueron saliendo los jugadores, contentos por quedarse con una dura batalla ante un rudo Deportivo Morón.
En el conteo de la retirada faltaba Darío Alaniz y su presencia ante los micrófonos se hizo esperar más de lo habitual. Fue el último en irse, matera en mano y bolsa con pizarra. Curiosamente, en lugar de tener cara de algarabía por el triunfo en un partido más que chivo, el entrenador mostró un gesto apesumbrado: "Es por la incertidumbre", dijo. Su respuesta tiene un claro motivo: la ola de rumores sobre su continuidad en el cargo que nunca tienen fin.
"Por ahora soy el entrenador, el presidente no me ha llamado todavía". La risa con la que acompaño la frase fue forzada y casi de compromiso. A Alaniz lo perturba no estar ratificado y sabe que la vista está en su nuca: "Los resultados mandan", se encargó de aclarar en varias oportunidades, y si bien llevaba cuatro sin ganar, el saldo de su ciclo le da en verde (ganó 6 partidos, perdió 5 y empató 3 en los 14 juegos que dirigió).
"Yo estoy a muerte con él", confesó Padilla. "Es parte del grupo y nosotros tratamos de responderle en la cancha", dijo Silba. Meritello fue a abrazarlo en el gol de Recalde y Solís también lo bancó a la salida del vestuario: "Sé del cariño de la gente y de los jugadores, y lo agradezco", devolvió el entrentador.
Por ahora, la ola de rumores en la previa de lo que podía ser el adiós del DT si no vencía a Morón se apaciguaron. Claro que esa tranquilidad no durará mucho: el próximo lunes, ante Temperley, Lechuga tendrá otra oportunidad que puede hacerlo caer de la góndola si no consigue un buen resultado en Buenos Aires. Un partido a partido que lo sigue desgastando.

