Historias

Fue campeón en Brasil 2014, se retiró a los 29 años y ahora escala en el hielo

La vida del alemán André Schürrle dio un giro 180º. Las razones que lo llevaron a pasar del fútbol a las experiencias extremas y el Método Wim Hof que lo hizo caminar en cuero con -19º.

Lucio Cappellini
Lucio Cappellini sábado, 18 de mayo de 2024 · 23:47 hs
Fue campeón en Brasil 2014, se retiró a los 29 años y ahora escala en el hielo
Dos goles y una asistencia en los últimos dos partidos: Schürrle, clave. Foto: FiFA

Para el fútbol mundial fue un grandísimo jugador. Aunque para los argentinos, seguramente, su nombre haya sido incluso más difícil de olvidar. André Schürrle asistió a Mario Götze en el minuto 113 de la final del Mundial de Brasil 2014, cuatrocientos veinte segundos antes de que Alemania se consagrara campeón y de que Argentina perdiera su tercera final consecutiva. El ex delantero del Chelsea y el Borussia Dortmund, de todas formas, fue bastante más que solo un asistidor: ganó la Premier League, la Bundesliga, jugó 57 partidos en su selección y le hizo un doblete a Brasil en el inolvidable 7-1 de la semifinal de aquella Copa del Mundo. Pero André Schürrle tampoco quería ser eso, un futbolista. Por eso cambió por completo su vida, dejó el fútbol de joven y se dedicó a las experiencias extremas, fatales para la mayoría de los mortales.

A los 23 años, Schürrle conquistó el mundo. (Foto: archivo)

Debutó en el Mainz 05 a los 18 años, en el fútbol alemán. Su crecimiento en sus primeras dos temporadas hizo que pasara al Bayer Leverkusen y, más tarde, al Chelsea. Con 23 años dejó de ser una promesa del fútbol mundial y empezó a consolidarse en la Selección alemana. En 2014, fue parte del plantel que ganó la Copa del Mundo en Brasil, le hizo dos goles al anfitrión en las semifinales, asistió en el duelo decisivo a Götze en una jugada que ni alemanes ni argentinos olvidarán fácil y alzó el trofeo que ansían todos los que alguna vez patearon una pelota. Al año siguiente, ganó la Premier League con los Blues y más adelante fue campeón de la Copa de Alemania en dos ocasiones, con el Wolfsburgo y con el Borussia Dortmund. Todo eso, antes de cumplir 27 años. En su futuro se vislumbraban tantos éxitos como en su pasado. Pero Schürrle los rechazó todos. “No necesito aplausos”, dijo.

Sus últimos años como futbolista, el alemán los pasó en el Fulham de Inglaterra y el Spartak de Moscú; en ninguno fue feliz, y comenzó a plantearse la idea del retiro. A los 29 años, todavía con mucho por delante, no aguantó más un ambiente que consideraba nocivo: “En el fútbol no hay hueco para ningún momento de fragilidad ni debilidad. Cuando jugué en Inglaterra sentí que estaba `en el fondo del agujero´ y me di cuenta que ya estaba acabado”, dijo hace unos años en una entrevista. Y finalmente dio un paso al costado. “La decisión maduró en mí durante mucho tiempo. Ya no necesito más aplausos. Hay que interpretar un rol para sobrevivir en este negocio; te sientes solo cuando los momentos bajos se hacen cada vez más profundos y los altos menos frecuentes”, fue la frase con la que concretó su retiro en 2020.

El alemán escaló a 1.600 metros de altura y sin remera. (@andreschuerrle)

El Método Wim Hof y la nueva vida

Durante un tiempo bajó su perfil, se alejó de los medios y su vida se volvió una incógnita. Solo seis años atrás había alcanzado la gloria con su selección, en la que hizo 22 goles en 57 partidos, pero ya pocos en Alemania sabían qué sucedía con André Schürrle. Hasta que volvió a mostrarse en redes sociales: distinto, renovado, irreconocible, podría alguno afirmar. El ex delantero se mostraba más afín a la naturaleza, abogando por el agua como “un derecho, no un recurso” y empezando a incursionar en el trekking y otras aventuras más extremas. En enero de 2023, compartió fotos y un video sobre una experiencia que hubiera sido un riesgo para la salud de muchos: escaló el punto más alto de República Checa, llamado Sniezka, a 1.603 metros sobre el nivel del mar, en cuero y bajo temperaturas de -19º.

Lo que cambió la vida de Schürrle tiene nombre y apellido: Wim Hof. Se trata de un atleta neerlandés, apodado el Hombre de Hielo, que inauguró un método que lleva su nombre y asegura que, mediante concentración y respiraciones, las personas son capaces de controlar la temperatura de su cuerpo. Wim Hof se hizo famoso por llevar adelante experiencias inéditas y conseguir varios récords Guinness. Estuvo bajo agua helada, a 57 metros de la superficie, durante horas y sin afectar su temperatura corporal. Escaló el Monte Everest sin ayuda y en dos semanas. Y corrió una maratón en el desierto de Sahara sin tomar una gota de agua. El metabolismo de Hof ha sido motivo de estudio para la ciencia, que como parte de una investigación le inyectó una bacteria y corroboró que su cuerpo no se vio afectado como el de otros que eran parte del estudio. 

Mirá el video

Schürrle abrazó el Método Wim Hof y gracias a él escaló el Sniezka, luego de lo que escribió: “La cosa mental y física más difícil que he hecho. Los últimos minutos no podía sentir nada y tuve que encontrar algo muy dentro de mí para seguir adelante. ¡Una experiencia que nunca olvidaré! -19 grados, 100 km/h viento en nuestras caras, fuerte nieve y lluvia. Lo que aprendí... mi cuerpo y yo somos más fuertes de lo que pensaba. Si pongo mi mente y alma en ello puedo hacerlo todo”. Y es que con ese mantra parece vivir el ex futbolista. Corre maratones, escala montañas heladas, se adentra en aventuras extremas y se sumerge en baños de hielo. Y sostiene: “El próximo paso es no negociar conmigo mismo”. André Schürrle, el futbolista que consiguió lo que millones sueñan y lo dejó, inspirado por el Hombre de Hielo, para exponer su cuerpo y fortalecer su mente.

           

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