Lenny Lobato: nació en Brasil, es nieto de una famosa vedette y puso a Vélez en la final
La Copa de la Liga Profesional ya conoce a su primer finalista. Vélez Sarsfield, que sufrió la expulsión de Braian Romero a los quince minutos, luchó con diez hombres y, gracias al nivel de ambos arqueros (Diego Rodríguez y Tomás Marchiori), selló un empate sin goles frente a Argentinos Juniors, en San Nicolás. En la definición por penales, una atajada de Marchiori a Luciano Goundou y un yerro de Leonardo Heredia le dieron al conjunto dirigido por Gustavo Quinteros el triunfo por 4-2 en la tanda y ahora espera por el vencedor de Boca Juniors vs. Estudiantes de la Plata. El encargado del último remate desde los doce pasos fue un delantero de 23 años que ingresó en el segundo tiempo. Se llama Lenny Lobato, nació en Brasil y es nieto de la recordada vedette y actriz argentina Nélida Lobato.
Sus padres son argentinos, pero decidieron formar su familia en Brasil. Y fue allí, en Buzios, Río de Janeiro, donde el 3 de febrero de 2001 nació Lenny Lobato. En su infancia, antes de probar suerte en el Fortín, solo jugó al fútbol en el Madureira de Río de Janeiro. Su abuela paterna se llama Nélida y fue una de las modelos más famosas de nuestro país en los 50. Falleció en 1982 y su nieto nunca la conoció, pero aun así, asegura el delantero, es una referente para él: “Me cuentan muchos que acá es muy conocida. Yo no tomo dimensión porque nací en Buzios y me quedé allá hasta mis 16. Me dijeron que fue muy famosa, que fue vedette siendo muy chiquita cuando acá eran muy altas en general y fue innovadora. Me contaron que acá no la querían, se fue a París y a Las Vegas; es una historia de resiliencia y me apoyo en eso también”.
Durante sus primeros años, aunque Lenny no lo recuerde o poco lo haya disfrutado, ya comenzó a forjar un vínculo con la institución de Liniers. Iba en sus vacaciones y formaba parte de la colonia, e incluso llegó a ser socio. A los 10 años tuvo su primera prueba en las inferiores, pero no se adaptó y decidió regresar a su país natal. Fue recién a los 16 cuando volvió a mirar con interés a Vélez. Tuvo la idea de dedicarse al fútbol y emigró a la Argentina para probarse en las juveniles del club que ya conocía. Su tío, hincha fanático del Vélez, fue el encargado de gestionar su prueba. Y desde aquel 2018, en el que sorprendió por su fluido castellano, Lenny Lobato se convirtió en fortinero. En realidad, antes, el delantero había vivido un contratiempo: había jugado en All Boys, pero al no tener DNI argentino no había podido ser inscrito en ningún torneo.
Extrafutbolísticamente no tuvo grandes problemas de adaptación en el Fortín. Desde chico maneja muy bien el idioma y asegura que las culturas son solo “un poco diferentes”. Pero sí lidió con algunas chicanas lógicas e inevitables: “Fui muy bien recibido. Nos consideran hermanos. Fuera de cámara no hay rivalidad. Siempre me trataron muy bien y saber español ayudó porque no había tantas bromas, pero no me escapé del 7-1, ni de la final de la Copa América 2021”. Más allá de los chistes, luego de seis años en la Argentina, Lobato, que siempre había aspirado a vestir la camiseta de Brasil en algún momento de su carrera, comenzó a acrecentar su cariño por el país de Messi y Maradona. Tiene doble nacionalidad y está abierto, si el futuro le concede la oportunidad, a jugar para a ambos: “Estaría orgulloso de que me llamara cualquiera de los dos para representarlo, porque me siento brasileño y argentino. Cuando era más joven quería más jugar para Brasil. Tengo la suerte de poder elegir entre los dos. Para mí son los dos mejores equipos de la historia. Entonces es fácil: si viene Argentina, voy. Y si viene Brasil, voy”, confesó.
Admira a Douglas Costa, Neymar y Philippe Coutinho y es el cuarto brasilero en la historia en representar a Vélez como profesional. ¿Los otros? Eduardo Pimentel jugó 38 partidos entre 1962 y 1963; Kaneko disputó seis encuentros, en 1970; y Junior Da Silva, solo uno, en 2002. Ninguno de ellos había surgido de las inferiores, como Lenny. El nacido en Buzios debutó el 17 de febrero de 2021, por Copa Argentina, bajo la conducción de Mauricio Peregrino: “Fue muy emocionante. Era un objetivo que tenía desde que llegué porque tengo familia que es hincha del club”, dijo en aquel entonces. E hizo su primer gol en la misma competencia, pero dos años más tarde, ante San Martín de San Juan.
Esta temporada, Lobato no fue titular en la mayoría de los partidos. Pero anotó dos goles, frente a Deportivo Riestra y Barracas Central. Y el fútbol le dio su premio: el jugador que ingresó desde el banco de suplentes pateó el cuarto y último penal de su equipo; el que lo clasificó a la final de la Copa de la Liga Profesional. Sobre el plantel, destacó la capacidad de reponerse ante la adversidad: “A principio de año nos propusimos esto con el grupo porque no queríamos ver sufriendo a nuestros familiares, seres queridos y a todos los hinchas. Este equipo es muy resiliente porque pasamos por muchas cosas y nos unimos”.
“Estamos muy felices. Uno lo entrena, lo sueña. Soñé con este penal anoche porque sabía que podíamos llegar a los penales”, dijo tras su logro personal el picante delantero de 23 años. Recordará a Pedro Iarley o Paulo Silas hacer historia en Boca y San Lorenzo, respectivamente, y buscará escribir la suya propia. Lenny Lobato, el nieto de una estrella del espectáculo que desde los doce pasos decretó el pasaje de Vélez a la final de la Copa de la Liga Profesional y pretende ir por todo. Esperan por él Boca o Estudiantes.

