Tomba out

Una estrella no es el cielo

Godoy Cruz volvió a tropezar en un mano a mano y el sueño del título se esfumó una vez más. La dirección es la correcta, aún en la mala.

Amadeo Inzirillo
Amadeo Inzirillo lunes, 22 de abril de 2024 · 18:39 hs
Una estrella no es el cielo
Un equipo en crecimiento, aún en la derrota. Foto: Fotobaires
Una estrella no es el cielo
Un equipo en crecimiento, aún en la derrota. Foto: Fotobaires
ver pantalla completa

La ñata contra el vidrio, una vez más. El porrazo de Godoy Cruz en San Luis duele porque eso que parecía tan cerca vuelve a ser una quimera. Vélez Sarsfield le dio el golpe de knock out y morder la lona lo obliga a volver a foja cero tras un torneo que lo tuvo como el mejor equipo de la primera ronda. Por eso la ilusión, que se apagó con ese doblete de uno de los tantos Romero de la guía.

Claro que caer en el abismo otra vez es algo difícil de amortiguar. Las credenciales que había mostrado este Tomba de Daniel Oldrá habían activado la esperanza de llegar al cielo para conseguir esa ansiada y esperada estrella pero todo se nubló con la caída contra Vélez Sarsfield. Y acá el dilema de siempre con la teoría inagotable del vaso: ¿medio lleno o medio vacío?

A esos críticos de Twitter que se encarnizaron con este equipo, a los que metieron en la guillotina al Gato o a López Muñoz, a esos haters que despotrican detrás de pantalla y agravian con caracteres, memoria. Godoy Cruz volvió a hacerle frente a todos con un estilo marcado y sacó números envidiables incluso por delante de colosos como Boca o River.

Un equipo en crecimiento, aún en la derrota.

Ese 50% que elegimos destacar tiene el acierto pleno en Fran Petroli, el arquero menos vencido del campeonato que será un negoción en un futuro no muy lejano. Jugadores que se siguen valorizando como Rasmussen, Galdames, Fernández, Leyes, Conechny o López Muñoz. Chicos de la casa que dan la cara a lo Altamira o aún en la desinfle goleador en el final de Badaloni.

Ni hablar de todo lo que ocurre fuera del campo: un Feliciano Gambarte que ya tiene cara de estadio modelo a deuda cero, un predio de Coquimbito top en Sudamérica, una venta récord para ensanchar aún más las arcas con un chico de la casa como Bullaude, otro roce en Copa Libertadores y el segundo mejor promedio para la próxima temporada son parte de los atributos que gestó el club en un tiempo reciente.

¿Hay lugar para el deseo del hincha de ver campeón al equipo en la elite? Pues claro, a quién no le gustaría esa pilcha azul y blanca con una estrella dorada por encima del escudo. A esos ambiciosos no estaría mal recordarles que campeones del fóbal nuestro de elite hay solo 19 en toda la historia, y que en el pan y queso, mejor estar encima del pie que enterrado abajo de la suela.

Archivado en